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En la Argentina se desconfía de todo, hasta de un pago por un monto que son monedas para cualquier país emergente.
El riesgo país en casi 2400 puntos refleja esa alta probabilidad que le asigna el mercado a un nuevo incumplimiento. En enero vencen poco menos de u$s 1500 millones por los bonos surgidos en el fallido canje de deuda que hiciera Martín Guzmán en el 2020 y las escasas reservas en el BCRA abren interrogantes sobre su cumplimiento.
Ayer papeles emblemáticos como el AL30 subieron 0,8% a u$s 25 pero pierden 13% en un mes.
El rendimiento que ofrecen a estos precios supera holgadamente el 50% anual en dólares, pero claro, siempre que la Argentina cumpla en tiempo y forma con el pago de los vencimientos de intereses y amortizaciones.
En enero vencen poco menos de u$s 1500 millones por los bonos surgidos en el fallido canje de deuda que hiciera Martín Guzmán en el 2020 y las escasas reservas en el BCRA abren interrogantes sobre su cumplimiento.
El hermano menor de este papel, el AL29, también ofrece retorno arriba del 50% anual, al igual que el GD29.
Contratos
Ese supuesto de cumplimiento en el pago de la deuda es muy fuerte. Javier Milei en campaña aseguró que en un eventual gobierno "respetará todos los contratos".
Lo mismo dijeron los referentes económicos de Juntos por el Cambio. Igualmente, las dudas de los inversores persisten dado que se duda de todas las promesas que se hagan en la Argentina.
En 2015, los mercados anticiparon con subas en bonos y acciones la llegada de un gobierno pro mercado. En esta elección presidencial, reina la incertidumbre y el "ver para creer".
Brecha de legislación
Una de las particularidades de la situación actual de la plaza de bonos, es que nuevamente se amplía la diferencia entre los papeles emitidos bajo legislación argentina y los que fueron emitidos bajo ley de Nueva York.
A medida que crece la probabilidad de incumplimientos del país, se amplía esa diferencia por la mayor seguridad que otorga en caso de atrasos o incumplimientos, los papeles que tienen legislación extranjera para la resolución de diferencias.
Una de las particularidades de la situación actual de la plaza de bonos, es que nuevamente se amplía la diferencia entre los papeles emitidos bajo legislación argentina y los que fueron emitidos bajo ley de Nueva York.
Los papeles que vencen en el 2030, los de mayor liquidez muestran que por ejemplo el AL30, con ley doméstica, se operó en torno a u$s 27,80 mientras que el GD30, ley Nueva York, lo hizo a un precio más elevado, a u$s 32,10 pese a que ambos papeles tienen estructura de pagos y vencimientos iguales.
El último informe de Adcap destaca que "independientemente del resultado electoral, el partido ganador enfrentará importantes desafíos de implementación. Creemos que los mercados se mantendrán cautelosos a la hora de asumir más riesgos hasta que la nueva administración demuestre su capacidad para iniciar y mantener cambios impactantes que sean social y políticamente sostenibles".
"En nuestra opinión, sólo hay unos pocos activos que ya han valorado estos riesgos", advierte Adcap.
Cuestión de fe
Por su parte, Portfolio Personal Inversiones destacó en otro informe que "la verdadera pregunta es si los inversores tendrán fe en que el nuevo gobierno de Argentina tiene la capacidad de navegar este proceso sinuoso y tortuoso, incluida una posible hiperinflación, para guiar al país hacia un nuevo paradigma cuando finalmente se puedan aprovechar las múltiples ventajas competitivas del país. Hasta que sepamos qué planean hacer los líderes, el apetito por los bonos soberanos de Argentina será más una cuestión de precio de entrada que estos temas".
El contexto internacional complica en paralelo la perspectiva de los bonos argentinos. Todo indica que las tasas de interés permanecerán en niveles elevados en los próximos años.
La Argentina debería acelerar su proceso de reformas para retomar el acceso al crédito internacional. En el mejor escenario, con reformas fiscales y monetarias ya aplicadas, recién en el 2025 la Argentina podría ser sujeto de crédito nuevamente.
La última vez que logró financiamiento externo fue en el primer trimestre del 2018. Los vencimientos de la deuda reestructurada por Guzmán aumentan en 2025 y 2026.
Por ello los bonos argentinos rinden más del 50% anual en dólares.
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