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Luis Caputo volvió a superar la vara de los vencimientos, aunque esta vez el mercado le marcó claramente qué quiere comprar. En la licitación de deuda del Tesoro ayer, la Secretaría de Finanzas a cargo de Federico Furiase adjudicó $11,56 billones y consiguió un rollover de 107%. Las ofertas llegaron a $15,79 billones, de modo que quedaron afuera unos $4,2 billones.

El secretario de Finanzas, Federico Furiase, asignó los nuevos papeles en línea con los precios en el mercado secundario o incluso por debajo en casi todo el menú. Para colocar un monto mayor en la letra atada al dólar, convalidó un premio significativo frente al mercado. Es la excepción que dice mucho del clima: a medida que se acerca el horizonte electoral, la demanda de cobertura cambiaria se vuelve más insistente.

La letra dólar linked con vencimiento el 15 de enero de 2027 (D15E7) se llevó $2,53 billones a una tasa efectiva anual de 7%. Representó el 22% del total adjudicado. Según consignó Valentín Gómez García (Adcap) en la red social X, esa porción podría ayudar a descomprimir parte de la demanda de cobertura que se vio en los últimos días. Dicho de otra manera, el Tesoro prefirió ofrecer seguro cambiario por vía de su propia deuda antes que dejar que esa presión se descargara en otros segmentos del mercado.

El instrumento estrella, sin embargo, fue el dual CER/TAMAR al 15 de diciembre de 2028 (TXMD8). Captó $3,53 billones a una tasa real de 6,21% sobre CER, más de un 30% de todo lo colocado. Es, además, el único título del menú con vencimiento posterior a 2027. Sumado al TAMAR al 31 de agosto de 2027 (TMG27), que adjudicó $1,46 billones con un margen de 2,97% sobre la tasa de referencia, los instrumentos vinculados a TAMAR explicaron el 43% del total.

La tasa fija quedó otra vez en un rol secundario. La LECAP al 26 de febrero de 2027 (S26F7) sumó $2,08 billones a una tasa efectiva mensual de 2,10%, equivalente a 28,32% de tasa efectiva anual. Frente a la licitación anterior, la tasa corta subió levemente: hace dos semanas la LECAP de fines de enero se había colocado a 2,04% mensual. Un movimiento menor, pero en la dirección que suele preceder a los períodos de mayor incertidumbre.

Bonos CER

El tramo CER completó el menú con dos boncaps de plazos distintos. El TZXM7, con vencimiento el 31 de marzo de 2027, adjudicó $1,12 billones a 3,04% real. El TZXO7, al 29 de octubre de 2027, sumó $0,83 billones a 6,23% real. La diferencia de más de tres puntos entre ambos títulos, separados por apenas siete meses, refleja el precio que el mercado le pone a cruzar el calendario electoral.

Ese es el contraste más llamativo con la licitación anterior. Dos semanas atrás, el Tesoro había logrado que el 60% de lo adjudicado venciera después de las elecciones de 2027. Ayer esa proporción cayó al 30%. Gómez García lo atribuye en parte a que aquel menú era más acotado, y destacó que el resultado vuelve a mostrar la capacidad del Tesoro para extender la “duration” más allá de 2027. Pero también es cierto que, cuando se le ofrecieron alternativas más cortas y con cobertura, el mercado las eligió.

El rollover por encima del 100% implicó una absorción de pesos cercana a $0,7 billones. En un mercado monetario que viene de semanas sensibles, el dato podría haber generado inquietud sobre las tasas cortas. No parece ser el caso. Según estimó Gómez García, el BCRA absorbió unos $2,9 billones en la rueda de repo de ayer, lo que indica que sobra liquidez en el sistema. Con ese colchón, la absorción adicional del Tesoro no debería alterar las condiciones de liquidez ni presionar sobre las tasas de corto plazo.

Una prueba exigente

Para Eric Ritondale, Economista Jefe de Puente, “el Tesoro superó una prueba exigente de vencimientos por casi 11 billones de pesos. El resultado le permitió cumplir holgadamente con su programa de refinanciación sin tensionar la liquidez del sistema ni recurrir a sus depósitos en el Banco Central, en un contexto donde las condiciones de corto plazo se mantenían normalizadas pero con la curva larga de pesos todavía bajo cautela”. Agregó que “la estrategia oficial volvió a apoyarse en extender vencimientos hacia el próximo mandato presidencial, aunque convalidando la preferencia de los inversores por plazos más cortos e instrumentos de cobertura indexada”.

La licitación dejó, entonces, como saldo que El Tesoro renovó todo, retiró pesos, cortó en línea con el mercado en la mayoría de los instrumentos y rechazó más de $4 billones en ofertas. Sin embargo, el alargamiento de plazos se moderó y la cobertura cambiaria tuvo que pagarse con un premio.

¿Retroceso o reacomodamiento? Más bien lo segundo. Los inversores siguen dispuestos a prestarle al Tesoro, incluso más de lo que necesita. Pero quieren protección contra la inflación o contra el dólar. Y cuanto más se acerca 2027, más caro el seguro.