

El real brasileño cayó lejos de sus máximos de la rueda de ayer, cerrando muy cerca del nivel de 3,90 por dólar. La caída de la moneda de Brasil, sin embargo, no parece suficiente para estimular al Banco Central de ese país (BCB) a reanudar sus intervenciones en el mercado. Ya son siete sesiones consecutivas sin ofertas de swaps de divisas, la vía habitual que utiliza la entidad conducida por Ilan Goldfajn para calmar las aguas en el mercado cambiario.
Este martes, el real cayó 0,44%, a los 3,8953 por dólar. La visión del mercado es que la presión para que el BCB vuelva a actuar disminuye porque la devaluación del real no es muy diferente a la del resto de las monedas de la región y no hay ninguna señal de ataque especulativo. Estos factores diferencian el movimiento actual del derrumbe del real observado en el segundo trimestre, cuando pasó de 3,30 por dólar hasta los $ 3,92 por unidad.
El 7 de junio pasado, día del pico más reciente, el BCB anunció un programa de u$s 24.500 millones en swaps de divisas, lo que ayudó a devolver al real brasileño a las cercanías de los 3,70 por dólar. Sin embargo, por ahora, Goldfajn no se siente obligado a actuar.











