El rally del petróleo genera una distinción entre aquellos países que se favorecen y los que se dependen del crudo. Gracias al boom de Vaca Muerta, la Argentina está bien posicionada para enfrentar el contexto global y por ello el peso se aprecia, jnuto con la corona noruega, el dólar australiano y el real brasilero.
Dado el nivel de tasas en pesos y la distancia del 20% al techo de la banda, existen riesgos cambiarios. Por lo tanto, los inversores deben decidir si dolarizar o seguir apostando al carry. ¿Qué conviene?
Peso argentino firme en 2026
El peso argentino es, junto con el real brasilero, la moneda que más se aprecia en el mundo. El dólar en Argentina cae 4,3% en 2026, mientras que en Brasil retrocede 4,88%.
A su vez, el peso colombiano también se fortalece este año, con el tipo de cambio cayendo 3,1%, mientras que el peso mexicano se aprecia 0,2% este 2026.
Hay una relación entre las monedas que se aprecian y la suba del dólar. Casualmente, aquellos países que tienen algún beneficio de la suba del crudo encuentran que sus monedas se están fortaleciendo este año.
En cambio, aquellos países que dependen del precio del crudo tienen a sus monedas devaluándose y acompañando a la suba del dólar a nivel global, con el dólar index subiendo 3% este año.
A nivel global, la corona noruega, que también es un gran productor de petróleo, muestra una apreciación similar al peso argentino del 3,5%, junto con el dólar australiano, que se fortalece 3% y que también es productor de crudo, aunque no es uno de los mayores productores del mundo.
En cambio, el euro, la libra esterlina y el yen japones, entre otros, muestran una caída contra el dólar del 2% en promedio en lo que va de 2026.
En la región, el peso chileno y el sol peruano se devalúan 4% y 3%.

Mayor distancia al techo y decisión de inversión
La fortaleza del peso se da además en un contexto en el que la banda superior va tomando mayor velocidad debido a que la misma incorpora los últimos registros de inflación.
De esta manera, la distancia al techo de la banda se amplia y alcanza el 20%, siendo este el mayor nivel desde fines de junio de 2025.
Con una inflación al alza y el dólar en el mundo subiendo, el peso se aprecia en términos nominales y reales.
Los analistas de PPI agregan que, en términos reales, el tipo de cambio real multilateral se posa apenas 7,4% por encima de los niveles pre-salida (parcial) del Cepo de abril de 2025 y el tipo de cambio real bilateral con EE.UU. ya se encuentra en el mismo nivel.

Tal distancia al techo de la banda marca un desafío para las inversiones en pesos ya que el dólar puede subir dentro de la banda sin que el BCRA intervenga y con ello lastrar todas las eventuales ganancias con las estrategias de carry trade.
Además, se da un contexto en el que las tasas de interés nominales en pesos se encuentran bajas y las tasas reales cotizan en valores negativos, por lo que los pesos cada vez rinden menos.
La seguridad del carry se da cuando el dólar se ubica cerca del techo de la banda y se confía en que el BCRA va a salir a intervenir en el caso en que el tipo de cambio se ubique por encima de la banda.
Sin embargo, en este nivel de dólar, el BCRA no garantiza ningún tipo de cambio inferior al techo, de modo que el dólar puede subir más del 15% y con ello borrar las ganancias eventuales que podrían darse en el posicionamiento en pesos, frustrando las ganancias en dólares a partir de las inversiones en moneda local.
Además, la mayoría de los bonos a tasa fija muestran un dólar de indiferencia (break even) debajo de la banda, por lo que el inversor no solo debe especular con que el dólar no va a ir a buscar el techo, sino que debería esperar que se mantenga lejos de dicho limite.
Por lo tanto, las decisiones de inversión en pesos resultan determinantes en este contexto ya que, cuanto más lejos del techo de la banda se encuentre el dólar, más riesgoso termina siendo el carry.

Alejandro Fagan, Estratega en Balanz, agregó que no ve riesgos cambiarios de corto plazo en el ámbito local, pese al escenario global desafiante.
“La estacionalidad favorable de la entrada de los dólares de la cosecha combinada con la suba de los commodities y una política monetaria que intenta mantener la calma en el mercado de cambios, nos hacen pensar que los riesgos cambiarios estarían acotados en el corto plazo. A pesar del ruido internacional y la apreciación del dólar a nivel global, creemos que estos riesgos estarían compensados por una mejora en la cuenta corriente por mayores precios de los commodities”, detalló.
Por otra parte, explicó que “la acumulación de reservas del BCRA en lo que va del año combinada con un peso apreciándose, en una época del año estacionalmente desfavorable, ayudó a reforzar la credibilidad del esquema de bandas cambiarias”, afirmó.
A modo de contrarrestar los riesgos alcistas en el dólar, el flujo potencial de divisas proveniente del campo podría calmar cualquier suba del tipo de cambio.
A pesar del contexto global desafiante, el BCRA mantiene su racha compradora y permite que el peso se siga apreciando.
La entidad monetaria lleva 56 jornadas seguidas de compras de divisas, sumado u$s 4300 millones este año.

Los analistas de Max Capital esperan una mayor estabilidad cambiaria hacia adelante.
“Creemos que las tasas reales todavía pueden comprimirse en 2027 y 2028, acercándose a 5,5% a 6,5%, en un contexto donde las tensiones globales presionan al alza la inflación, pero el tipo de cambio debería apreciarse por un entorno externo más favorable, como mencionamos en informes previos, con exportaciones creciendo cerca de u$s 10.000 millones y flujos de deuda e inversiones hacia energía y minería aumentando de forma significativa”, consideraron.
En esa línea, ven posible que el tipo de cambio alcance los $ 1350.
“Ese sería un nivel que veríamos como señal para construir coberturas. Creemos que las tasas bajarán junto con la inflación, y que la postura actual, relativamente expansiva, se mantendrá por más tiempo del que descuenta el mercado. En todo caso, nos gustan los Duales, que operan relativamente más baratos”, indicaron.
Tasas más bajas
La situación en las curvas en pesos podría ser una advertencia para la parte cambiaria.
La deuda en pesos siguió mostrando buenos retornos, especialmente la curva CER, que subió casi 6% en el último mes y que se benefició por la corrección al alza en las expectativas de inflación.
Además, se observa que el tramo corto de la curva CER se encuentra rindiendo en negativo hasta julio, al tiempo que las tasas para la segunda mitad de 2026 y 2027 se encuentran en niveles de entre 3% y 5%, por debajo del 8% que rinde el TZX28.
En lo que respecta a la tasa fija, los rendimientos se hundieron debajo del 2,2% (TEM) en toda la curva.
El hecho de que el peso se haya apreciado, y que los bonos en pesos hayan subido, dejó importantes ganancias para las estrategias de carry trade el ultimo mes.
Adrián Yarde Buller, economista jefe de Facimex Valores, explicó que la fortaleza del peso argentino y la compresión de tasas en pesos desde que se desató la guerra en Medio Oriente es un outlier en el universo emergente.
“En base a una muestra de 24 países emergentes (incluyendo Argentina), comparamos la variación del tipo de cambio y las tasas de interés en moneda local desde que comenzó la guerra en Medio Oriente (entre el 27 de febrero y 27 de marzo). A partir de esta muestra, podemos concluir que, en el último mes, el peso argentino fue la moneda que más se apreció entre los países emergentes”, dijo.
Además, agregó que Argentina fue el país con mayor compresión de tasas en moneda local.
“Son dos hechos que reflejan que las estrategias de carry en Argentina tuvieron excelentes resultados en marzo. Entre los 23 países emergentes restantes, solo las monedas de Colombia e Israel se fortalecieron en el último mes y Colombia fue el único país con compresión de tasas. De hecho, la mediana estos 23 países marca una suba de tasas en moneda local de 50pbs y una suba del tipo de cambio del 4,0%”, detalló.

Tal desplazamiento bajista en las tasas de interés responde a un escenario en donde el BCRA compra dólares e inyecta pesos, a la vez que el BCRA ha tomado una postura más laxa en su política monetaria, relajando encajes.
Los analistas de Balanz explicaron que esta situación es una expresión de la mayor liquidez que viene habiendo en las últimas semanas, potenciado por las compras del BCRA, lo cual le permite al Tesoro renovar vencimiento por más del 100% y exhibir retornos positivos también en Lecaps (+4,4 % mensual), duales (+3,9% mensual) y en menor medida en dólar linked (0,9% mensual).
En este contexto, favorecen bonos CER.
“Vemos atractivo el TZX28 ya que esperamos inflación en descenso, pero más alta que la implícita”, afirmaron.
Por su parte, los analistas de IEB coincidieron en que la situación de liquidez y la relativa estabilidad en las tasas de corto plazo impulsó una fuerte demanda por instrumentos a tasa fija.
“La curva de Lecap y Boncap comprimió de manera significativa, y sube 1,4% en la semana y 3,6% en el mes. Así, pasó de niveles cercanos al 34% a fines de febrero, pasó a rendir en torno a 24%a 26% TNA en el tramo corto y 29% a 30% TNA en el largo”, detallaron.
En esa línea, agregaron que los bonos CER continuaron liderando la performance dentro del universo en pesos, con una suba de 1,6% semanal y 13,5% en lo que va del año, consolidándose como el asset class de mejor desempeño en 2026.
“Esta dinámica responde a dos factores principales. Por un lado, la fuerte baja en las tasas en pesos, con las cortas en terreno real negativo ex-ante. Por otro, una demanda sostenida de cobertura inflacionaria, reforzada por sorpresas recientes en los datos de inflación, que validaron la demanda por cobertura nominal en el corto plazo”, detallaron.

Posiciones más conservadoras
Lo que ven muchos analistas e inversores es que los rendimientos de los títulos en pesos no llega a compensar los riesgos cambiarios.
Es decir, las bajas tasas en pesos hacen que cualquier movimiento al alza en el tipo de cambio provoque que las inversiones en moneda local sean perdedoras.
Por lo tanto, de a poco, distintas voces en el mercado comienzan a señalar la conveniencia de dolarizar carteras.

Dado el nivel de tasas en pesos y el valor del tipo de cambio respecto del techo de la banda, Dante Ruggieri, socio de AT Inversiones, considera atractivo dolarizar carteras.
“La mayor incertidumbre global y tasas más bajas para los activos en pesos —hoy en torno al 2,4% de TEM— se combinan con un dólar que se ubica aproximadamente a un 13% de la banda superior. Frente a este escenario, una alternativa podría ser posicionarse con parte de la cartera en el AO27, a la espera de mayores señales de estabilidad y certidumbre”, sentenció.
Con una misma visión, y en cuanto al posicionamiento, desde el lado de las inversiones, desde Adcap Grupo Financiero señalan que la buena dinámica de los títulos en pesos recientemente podría encontrar una pausa de corto plazo, por lo que recomiendan bonos en dólares.
“Los bonos soberanos en pesos superaron a los bonos en moneda dura en aproximadamente 7% desde fines de enero, impulsados por la estabilidad cambiaria y un tipo de cambio que se fue desplazando hacia $1400. Tras este fuerte rally, la relación riesgo-retorno cambió, ya que el potencial adicional frente a los bonos en dólares se redujo a alrededor de 1%–2%. Por ello, recomendamos tomar ganancias en posiciones en pesos y rotar parte de la exposición hacia el tramo largo de la curva en moneda dura”, afirmaron.

Finalmente, para los analistas de Sailing Inversiones, el “carry trade” podría extender algo más su vigencia, pero con retornos cada vez más comprimidos y una relación riesgo-retorno menos atractiva.
“La curva en pesos ya refleja este exceso de liquidez, con tasas reales más bajas y menor premio por duration. Además, cuanto más se estira este esquema, mayor es la sensibilidad ante cualquier shock externo o político, que pueda gatillar una corrección cambiaria. Por eso, si bien el carry no está agotado, luce en una etapa más madura, donde la selectividad y la gestión del riesgo pasan a ser claves”, detallaron.
En términos de estrategia, desde Sailing Inversiones consideran que luce atractivo tornarse más conservador.
“Estamos viendo una rotación gradual: mantener exposición a instrumentos en pesos de corta duración para capturar el carry residual, pero reduciendo el riesgo direccional. Al mismo tiempo, empieza a ganar atractivo volver a incorporar cobertura cambiaria vía bonos hard dollar que volvieron a quedar atractivos. Buscamos seguir participando del escenario de estabilidad nominal, pero con protección ante un eventual cambio de régimen, especialmente hacia el segundo semestre donde la estacionalidad de divisas juega menos a favor”, indicaron.
















