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Para Federico Filippini, economista jefe de Research y Strategy de Adcap Grupo Financiero, el momento actual del mercado presenta una paradoja: mientras el dólar sigue siendo el refugio histórico de los argentinos, hoy son los instrumentos en pesos los que ofrecen las mejores oportunidades de inversión.

Así lo explicó en una reciente aparición en el programa Pulso Financiero de El Cronista Stream, donde destacó las opciones de inversión que más le gustan actualmente y se refirió al “trauma” de los argentinos con su propia moneda, la cual aún ven como “hiper riesgosa”.

Esto, marca Filippini, hace que al día de hoy buena parte de la sociedad con poder de ahorro opte por el dólar en lugar de los pesos, pese a que el mercado hoy elije esta última opción.

Esta es hoy, también, una de las luchas del Gobierno: revalorizar la moneda nacional y lograr que los argentinos saquen sus “dólares del colchón” para volcarlos en la economía. Qué piensa el reconocido analista.

En qué invertir hoy, según Filippini de Adcap

En materia de inversiones, Filippini trazó un mapa de opciones según el perfil de cada ahorrista. En primer lugar, para quienes prefieren dólares, el economista indicó que los bonos soberanos en moneda extranjera presentan “puntos de entrada atractivos”, dado que tuvieron “un underperformance relativo” respecto a otros activos.

En ese segmento, recomendó “ir a la parte media de la curva”, con foco en el bono 2028 y, para quienes buscan mayor plazo, el 2035.

Sin embargo, el grueso de sus recomendaciones apunta al mercado en pesos. “Hay tasas para aprovechar en el mundo pesos que nos resultan atractivas”, afirmó, y desglosó tres grandes categorías: bonos a tasa fija, bonos atados a la inflación (CER) y bonos Badlar, vinculados a la tasa de referencia del sistema financiero.

Sobre los bonos CER —que fueron los de mejor rendimiento en los últimos meses, llegando a rendir hasta un 7% en dólares en marzo— Filippini advirtió que ya perdieron atractivo: “Esos ya están caros”.

Recomendó, en cambio, comenzar a diversificar hacia tasa fija: “Al inversor que ya está metido en bonos CER le diría: es momento de comenzar a ir diversificando un poquito eso”.

Finalmente, los bonos Badlar los reservó para perfiles más especializados: “Esa es una apuesta mucho más compleja (...) ese es para la gente todavía más sofisticada, predispuesta a tomar riesgo”.

En cuanto al crédito, el economista apuntó a la brecha entre las tasas pasivas y activas del sistema bancario como un síntoma de las regulaciones vigentes.

“Esos pesos, los pesos que había en plazos fijos, el Banco Central no quería que vayan a cualquier lado”, explicó, y señaló que el organismo está comenzando a relajar los encajes, aunque “muy lentamente”.

Para el sector productivo, aunque lenta, destacó la aparición de líneas de crédito a través del Banco Nación: “El gobierno entiendo que tiene que seguir apuntalando ese frente para asegurar la recuperación económica”.

El “trauma” de los argentinos con los pesos y lo que le falta a Milei

Que hoy el mercado privilegie instrumentos en pesos no significa, para Filippini, que los argentinos hayan cambiado su mentalidad de fondo. Al contrario, el especialista asume: “La inversión en pesos es un trauma de Argentina y en el largo plazo el dólar siempre ganó”.

En este sentido, el economista fue directo al describir esa percepción estructural: “La sociedad argentina entiende a la inversión en pesos como una inversión hiper-riesgosa. Hiper-riesgosa”.

Para revertirla, dijo, no alcanzan las mejoras actuales: “Para que cambie de manera contundente tenemos que ver resultados muchísimo más robustos que lo que estamos viendo hasta ahora”.

Y precisó: “Lo que estamos viendo en términos de resultados son mejoras relativas, pero no sustanciales como para decir: ‘che, demos vuelta la hoja, esto ya es otro país, invertir en pesos argentinos es como invertir en guaraníes paraguayos’”. Su diagnóstico fue claro: “Todavía hay incertidumbre”.

En ese marco, recordó que el propio presidente Javier Milei, en declaraciones anteriores a su gestión, había calificado al peso con términos despectivos, lo que —según Filippini— no hizo más que reflejar la desconfianza histórica de los argentinos hacia su propia moneda. “Ese es un chip que va a ser difícil de cambiar”, concluyó.