En esta noticia
El Banco Nación licitará nuevas obligaciones negociables para fondear créditos hipotecarios. Este miércoles será la licitación, que se emitirá y liquidará el martes próximo.
La fecha no es aleatoria, sino que es para aprovechar los u$s 4300 millones que se pagarán el 9 de julio por el capital e interés de Globales y Bonares, de modo que parte de esos fondos puedan ser invertidos en este instrumento.
Opciones
Habrá tres opciones: pesos a 12 meses a TAMAR más margen fijo a licitar, en dólares a 36 meses a tasa fija a licitar y en UVA a 24 meses a tasa fija a licitar.
“Juegan con encajar parte de los argendólares del goteo del pago de Bonares. Es una maniobra concatenada con el Ministerio de Economía”, revelan las fuentes al tanto de la iniciativa.
De ahí que prevén captar al menos u$s 500 millones, con un máximo que puede extenderse hasta u$s 630 millones, según estiman los mesadineristas.
“En la Toma de la Bastilla, el Nación quiere reeditar su propia historia batiendo un nuevo récord de colocación”, revelan, en alusión a que la toma de la Bastilla se conmemora el 14 de julio, la fecha en que el martes próximo será la liquidación de esta ON.
Récord
“Están corriendo en el segundo piso”, dicen en los pasillos del Banco Nación. Allí se encuentra el despacho de Mauricio Albanese, el subgerente general de Finanzas de la principal entidad financiera del país.
Su equipo ultima los detalles y métricas con quienes serán los colocadores de una segunda emisión de ON en plaza local, en dólar MEP, UVA y pesos atados a la TAMAR, ya que de momento está suspendida la salida en Wall Street.
En la primera emisión fueron colocados el equivalente a u$s 370 millones, y tiene por resolución del directorio hasta u$s 1000 millones, para destinar a créditos hipotecarios.
Para hipotecarios
El BNA había logrado una tasa de TAMAR +4,25% en la Clase 1, 5,5% en dólar MEP en la Clase 2 y, especialmente, UVA +5,25% en la Clase 3 destinada a financiar su línea de hipotecas para la vivienda.
Ahora, quieren aprovechar la bonanza por la caída de la prima de riesgo, ya que estiman una mayor compresión post 9 de julio cuando el Gobierno pague amortización de Globales y Bonares.
“Trabajan con ese umbral, y conseguir u$s 500 millones sería un golazo para fondear hipotecarios. De hecho, hoy gran parte de la plantilla ha sido afectada a la atención hipotecaria, gente que revista en gerencias de Banca Empresas, Banca Personas, Banca Pública y hasta de Sucursales”, revelan las fuentes al tanto de la negociación, en estricto off the record.
El mandato del vicepresidente, el ‘Caputista’ Alejandro Henke, es aprovechar la curva de los bonos globales de deuda soberana de Argentina, que está fuertemente invertida. Tasas de corto plazo muy altas: los bonos que vencen más temprano (como el GD30) rinden mucho más que los bonos a largo plazo, como el GD41 o GD46.
Riesgo de default
Esto refleja que el mercado percibe un riesgo de default muy alto en el corto plazo. Los inversores exigen un retorno inmediato altísimo porque dudan de la capacidad o voluntad de pago en los próximos años, mientras que el largo plazo queda en un terreno de total incertidumbre.
En este contexto, los bonos del BNA pretenden destacarse por presentar una duration modificada atractiva para los inversores