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La captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos y las palabras posteriores del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, abrió una pregunta inmediata en los mercados: ¿qué pasará con el petróleo? Más allá del impacto geopolítico, lo que realmente mira Wall Street es si el movimiento puede consolidar un shock de oferta futura que empuje los precios aún más a la baja.
Petróleo barato es música para los oídos de Donald Trump: descomprime inflación, afloja costos energéticos, ayuda al consumo y refuerza la narrativa de que “Estados Unidos vuelve a controlar el tablero energético mundial”.
Pero lo que puede ser alivio para la Casa Blanca puede convertirse en una piedra en el zapato para las empresas energéticas de Argentina y, básicamente, para Vaca Muerta.
Trump, Venezuela e Irán: el tablero energético se reconfigura
El mercado ya procesa que Venezuela —si EE.UU. efectivamente “administra” su producción, como insinuó Trump— podría convertirse en un contrapeso parcial de la Organización de Productores de Petróleo (OPEP). Claro que no será inmediato, pues la infraestructura está destruida, harán falta años y miles de millones invertidos.
Pero la expectativa de mayor oferta futura ya trabaja sobre las curvas de precios. Si a eso se suma la posibilidad de que Washington, en el mediano plazo, también presione a Irán, el mercado empieza a discutir un escenario un tanto incómodo: petróleo más volátil y con sesgo bajista estructural.
Tal como señala el último informe Gargol Consultoría Estratégica, el petróleo tuvo un desempeño “marcadamente débil” durante 2025, reflejo de una demanda global más contenida, el enfriamiento de la economía estadounidense y, sobre todo, el cambio en el rol de China como motor del consumo energético.
“Incluso los episodios de tensión geopolítica no lograron sostener una prima de riesgo persistente. De cara a 2026, la visión es bajista: no aparecen catalizadores claros por el lado de la demanda y la oferta continúa relativamente bien administrada”, concluyó la consultora este lunes.
Escenario crítico: ¿el crudo en u$s 50?
Ayer el barril estadounidense WTI operó en torno a los u$s 57-60, tras un 2025 que cerró con caída cercana al 20%. Por su parte, el inglés (Brent) rozó los u$s 60 y el punto de debate es si el mercado empieza a “pricear” una recomposición venezolana de producción hacia adelante, mayor disciplina saudí con impacto incierto y un panorama global de menor demanda.
En ese contexto, el umbral psicológico de u$s 50 volvió a escena. Y es ahí donde la pregunta pega directo a la Argentina: ¿qué pasa con Vaca Muerta y las acciones petroleras locales?

Un petróleo estable o en descenso erosiona expectativas de ingresos futuros. Las acciones de compañías con fuerte exposición a Vaca Muerta suelen moverse, no solo por fundamentals locales, sino también por narrativa global.
Si el mercado empieza a descontar menores precios internacionales, la prima de crecimiento sobre la Argentina puede achicarse. Milo Farro, Reserch de Rava Bursátil, recordó en diálogo con El Cronista que Venezuela posee las reservas de petróleo más grandes del mundo y luego de los eventos del fin de semana, “el mercado comienza a descontar cierta posibilidad de que las empresas petroleras estadounidenses inviertan para recuperar los niveles de producción propios de la década de 2000”.
Para el estratega, este escenario podría demorar “entre cinco y diez años y está sujeto al cumplimiento de ciertas condiciones como una normalización de la situación política y altos requerimientos de capital”, agregó Farro.
Sin embargo, de concretarse, aseguró el experto, podría presionar a una fuerte baja en el precio internacional de crudo a largo plazo, más aún si se considera un contexto de sobreoferta en el corto.
El impacto en las acciones argentinas
Farro señaló que ese es el motivo por el cual hubo caídas el lunes de 2,6% y 5,3% en YPF y Vista Energy, respectivamente, “aunque las empresas preservan sus sólidos fundamentos a largo plazo”.
En tanto, Renato Campos, analista de mercados de GH Trading, opinó que, con precios en descenso, el impacto inicial “suele ser más psicológico que operativo”.
Para el experto, el mercado entiende que una cosa es la narrativa política y otra muy distinta es la materialización real, legal y logística de nuevos flujos de crudo.
Campos agregó que, lo que está en juego no es el barril de hoy, sino la expectativa de oferta futura y la posible reconfiguración del poder energético global. “Ese cambio en el tablero estratégico alcanza para condicionar precios y, por extensión, valuaciones bursátiles, incluso antes de que los fundamentales se muevan”, advirtió Campos.
Vista Energy, con relación a “Vaca muerta” es la acción más sensible a un petróleo bajo, advirtió el estratega, ya que su valoración depende del crecimiento y la reinversión constante; con un barril en u$s 40/45, “el mercado castiga la expectativa de expansión más que su solvencia”.
En tanto, aseguró que, YPF tiene un impacto más equilibrado, ya que cuenta con escala y costos competitivos, “pero un precio bajo del crudo frena el ritmo de inversión y vuelve a poner en primer plano el balance y el riesgo político”, aseveró.
Ahora bien, por su parte, dijo el experto, Pampa Energía es una opción defensiva gracias a su negocio diversificado en electricidad y gas, con menor dependencia del precio del crudo y mejor protección del capital en ciclos adversos. “En la misma línea, las empresas de transporte y midstream como Transportadora de Gas del Sur (TGS) y Transportadora de Gas del Norte (TGN) amortizan el petróleo a la baja, ya que sus ingresos dependen del volumen y la capacidad, no del precio”, advirtió.
“Lo que es importante señalar es que Vaca Muerta no desaparece. Pero sí cambia su lógica, al pasar de ser una historia de crecimiento acelerado a una historia de eficiencia, selección y disciplina financiera”, concluyó.
Por último, Emanuel Juárez, analista de mercados de HFM, comentó que un petróleo más barato tiende a presionar hacia abajo a las acciones vinculadas a Vaca Muerta, porque reduce los márgenes de las petroleras y la rentabilidad de proyectos de shale, “que suelen necesitar un precio de crudo más alto para ser lucrativos”.
Juárez explica que, en la Argentina, empresas como YPF y Vista Energy, que tienen gran parte de su producción en Vaca Muerta, “suelen verse más sensibles a caídas del barril, ya que sus ingresos dependen directamente del precio internacional del crudo”.
Por el contrario, advirtió el experto, compañías más diversificadas o con exposición a gas (menos sensible al precio del petróleo) y a segmentos eléctricos, como Pampa Energía, o aquellas con modelos de negocio más integrados y menores costos de extracción, podrían capear mejor un escenario de crudo bajo, “porque compensan la menor renta petrolera con otras fuentes de ingresos”.
Farro señaló que, a la hora de definir si posicionarse o no en estos activos, será relevante monitorear las señales que emitan las compañías y la evolución de los conflictos geopolíticos.
“A pesar de las tensiones derivadas de la detención de Maduro, la apertura del lunes muestra cierto apetito por el riesgo: los índices de Estados Unidos se negocian al alza, el mercado de Brasil sube por el anuncio de estímulos fiscales y los bancos argentinos muestran impulso”, dijo.
Por último, señaló que, para aquellos inversores que buscan exposición al sector energético, pero evitar las empresas petroleras locales, Central Puerto (CEPU) es una empresa que muestra solidez (subió 19% en 2025 con el S&P Merval a la baja) y resiliencia ante este contexto".
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