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El dólar oficial está de remate. Desde que empezó el año bajó $ 89, más de un 6%, y cerró el lunes en $1390. Este es el valor más bajo desde octubre de 2025. Algo similar sucedió con los tipos de cambio financieros. El dólar MEP bajó 5,8% en el mismo período.
¿Qué efectos tiene la baja del dólar sobre la economía? Hay sectores que se benefician y otros que no.
¿Qué tan “barato” está el dólar en términos históricos?
Si se analiza la evolución histórica del tipo de cambio ajustado a precios de hoy, el promedio se ubica en torno a los $ 1658. ¿Está el dólar actual en un piso de la gestión Milei? No. En marzo de 2025 llegó a operar en niveles reales incluso más bajos que los $ 1390 actuales.
El piso histórico del tipo de cambio real se encuentra alrededor de los $ 1250, valores que coinciden con los momentos de mayor apreciación cambiaria; en esos niveles comienza a traccionar muy fuerte la demanda.

Lo que siente el bolsillo
Cuando el peso se aprecia frente al dólar, los bienes importados se abaratan en términos relativos, mientras que los bienes y servicios locales se encarecen. En el caso de los servicios, que son bienes no transables, se produce un desfasaje: sus precios quedan “desconectados” del resto de la economía. Por eso hoy, por ejemplo, la salud privada y la telefonía se ubican entre las más caras en dólares del mundo.
Alguien podría argumentar que, como bajó el tipo de cambio, el salario medido en dólares también aumentó. Pero eso es una variable nominal: cuidado con la ilusión monetaria. La variable clave es otra: si la inflación corre por encima de los salarios, el poder adquisitivo real no mejora, aunque en dólares el salario parezca más alto.
Para que este nivel de tipo de cambio pueda sostenerse en el tiempo deberían darse dos condiciones:
- shock de productividad (difícil):
Ocurre cuando, a partir de una inversión, una empresa logra producir más con los mismos recursos, por ejemplo, con igual dotación de mano de obra, esto genera que tus costos sean menores. De ese modo puede bajar los precios y mantener su margen de ganancia. Sin embargo, los saltos tecnológicos requieren grandes volúmenes de inversión, acceso al crédito y tasas de financiamiento razonables. En el corto plazo, y dadas las restricciones financieras de la Argentina, es un escenario de baja probabilidad.
2. Fuerte desaceleración de la inflación:
Hoy la economía ajusta a distintas velocidades: algunos sectores que habían quedado muy rezagados en precios están corrigiendo a la baja, como la indumentaria, mientras que otros, como la medicina privada, se indexan a la inflación pasada y le ponen un piso al proceso de desinflación. Si la cuota de medicina privada o el rubro comunicaciones, aumenta todos los meses de acuerdo con la inflación pasada, esos sectores jamás va a aportar a un proceso de desaceleración. Al menos que otro sector lo soporte.
¿Qué espera el mercado para la inflación los próximos meses? Por los próximos tres meses las consultoras que agrupa el REM proyectan inflación mensual por encima del 2%. Hagamos un ejemplo: si el dólar nominal baja 1% mensual y la inflación corre al 2%, se produce una apreciación real del 3%. ¿Qué significa? para un extranjero, alguien que viene con dólares al país, la economía se encarece 3% en dólares. Esto nos ayuda a pensar los ganadores y perdedores.
Ganadores y perdedores
La baja del dólar tiene ganadores claros. En primer lugar, quienes consumen en moneda extranjera: personas que viajan al exterior, pagan servicios dolarizados o compran bienes importados.
También se benefician las empresas que importan insumos, tecnología o productos terminados, así como quienes contratan servicios vinculados al turismo internacional. Para todos ellos, un tipo de cambio más bajo implica un abaratamiento relativo y, en términos concretos, un ahorro. Hoy viajar afuera resulta significativamente más barato que hace apenas un mes.
Del otro lado aparecen los perjudicados. Quienes no consumen bienes ni servicios importados no capturan ese beneficio y, en cambio, pueden enfrentar un encarecimiento relativo de los precios locales. Más relevante aún es el impacto sobre los exportadores, que deben pactar sus ventas a un determinado tipo de cambio y cuya rentabilidad futura depende del dólar al que liquiden su producción.
¿De qué depende que siga bajando?
De cara a marzo, se enfrentarán dos fuerzas en la economía: la demanda de divisas, incentivada por un dólar nominal en baja, y la oferta, condicionada por el ciclo de liquidación del agro y la necesidad financiera de los exportadores.
Los exportadores van a evaluar la competitividad cambiaria antes de vender: cuanto más descienda el tipo de cambio nominal, menores serán los incentivos a liquidar a valores por debajo de $ 1400, teniendo en cuenta que compraron los insumos a un dólar de $ 1500. La decisión final dependerá de sus expectativas, pero difícilmente estén dispuestos a descapitalizarse.
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