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El expresidente del Banco Central Martín Redrado respaldó la intención de reformar la Carta Orgánica de la entidad, pero advirtió que el texto actual tiene un punto débil central: deja afuera la estabilidad financiera como objetivo explícito. Según explicó en diálogo con Splendid AM 990, la entidad no debería limitarse a cuidar la estabilidad de precios, sino asumir también responsabilidades concretas frente a shocks externos que puedan golpear al sistema financiero local.

El economista recordó que, tras la crisis internacional de 2008, numerosos bancos centrales del mundo incorporaron ese concepto a sus normativas. Para Redrado, una de las herramientas centrales para anticiparse a eventuales crisis son las denominadas pruebas de tensión o “stress test”, mediante las cuales se evalúa cómo responderían las entidades financieras ante escenarios adversos.

Por eso insistió en que la Superintendencia de Bancos debería reforzar su rol con pruebas de tensión periódicas, que midan qué ocurre si la tasa de interés se triplica o si el tipo de cambio sufre modificaciones abruptas.

Un directorio más chico y con mandatos cruzados

Otro de los ejes que Redrado puso sobre la mesa fue el diseño institucional del directorio. Consideró positivo que la remoción de funcionarios requiera aval del Congreso, pero reclamó que el mecanismo de nombramiento sea equivalente, con el mismo nivel de control legislativo que hoy tiene la salida de las autoridades.

En ese marco, propuso reducir el directorio de diez a seis integrantes, con cuatro miembros del oficialismo y dos de la oposición, todos con perfil técnico y trayectoria en el sistema financiero. La idea, explicó, es despolitizar la conducción sin eliminar la representación del gobierno de turno.

El presidente Javier Milei presentó hoy el proyecto de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central para poner fin a “la estafa de imprimir” dinero que llevó a una “tasa de inflación acumulada de más de 12 trillones por ciento” desde 1935.FOTO NA:CAPTURA VIDEO

El otro punto central de su propuesta fue lo que se conoce como mandatos cruzados: que los períodos del presidente y los directores del Banco Central no coincidan con los del presidente de la Nación. Esto significa que un mandatario que asume no encontraría el directorio completamente vacante para designar a discreción, sino a funcionarios nombrados en otro momento político, con mandatos que se solapan entre una gestión y la siguiente.

Es un esquema que ya aplican bancos centrales con alta autonomía, como la Reserva Federal de Estados Unidos, y que busca blindar a la entidad de los vaivenes electorales. Para Redrado, esta desincronización es clave: reduce la posibilidad de que cada nuevo gobierno arranque con un Banco Central completamente afín, y obliga a construir consensos con autoridades designadas en otro contexto.

La reforma, recién a partir de diciembre de 2027

Uno de los planteos más fuertes de Redrado fue sobre los tiempos de implementación. Sostuvo que la ley puede aprobarse durante la gestión actual, pero que su aplicación debería arrancar con el próximo gobierno, el 10 de diciembre de 2027, para evitar que la discusión se centre en nombres propios en lugar de en la institución.

El economista propuso además que ese mismo día se envíen al Senado los pliegos de los futuros directores, sometidos a audiencias públicas donde se conozca su independencia y su capacidad de respuesta ante escenarios globales adversos. De esa manera, dijo, se despegaría el debate institucional de la relación entre el Banco Central y el Poder Ejecutivo de turno.

Encajes bancarios: la crítica al financiamiento del Estado

Redrado también apuntó contra el uso de los encajes bancarios, pese a respaldar el fin de la emisión monetaria para financiar al fisco. Advirtió que el sistema vigente genera incentivos para que los bancos destinen recursos a comprar títulos públicos en lugar de prestarle al sector privado.

Para el economista, el encaje debería servir exclusivamente para garantizar liquidez ante retiros de depósitos, no como una vía indirecta de financiamiento estatal. Por eso planteó bajar los encajes como forma de liberar crédito hacia las empresas y dinamizar una actividad económica que, a su juicio, sigue mostrando bajo dinamismo crediticio.

Vencimientos 2027 y la visita de Georgieva

Sobre la reciente visita de la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, Redrado la definió como un gesto de respaldo político al programa económico, más que una revisión técnica. Destacó el paso por Vaca Muerta y el rol clave del sector energético como generador de dólares genuinos.

Sin embargo, puso el foco en los compromisos que se vienen: la Argentina deberá afrontar u$s 7.500 millones en amortización de capital durante 2027, además de intereses. En ese contexto, interpretó la sugerencia de Georgieva de seguir comprando reservas como una señal de que los dólares disponibles hoy no alcanzan para cubrir el programa financiero del año próximo.

Tensión cambiaria, no corrida

Consultado sobre los pronósticos de una eventual corrida cambiaria, Redrado eligió otro término: “tensión”, no “corrida”. Explicó que los períodos preelectorales suelen traer este tipo de episodios y que él mismo los enfrentó en el Banco Central, aunque con una diferencia sustancial respecto de hoy.

Recordó que durante su gestión contaba con u$s 50.000 millones en reservas para dar tranquilidad al mercado, un colchón que la entidad todavía no logró reconstruir. Por eso remarcó que la capacidad de acumulación de reservas será decisiva para que el Banco Central pueda hacerle frente a la demanda de dólares en 2027.

El dólar no es el único problema

Frente a quienes proponen llegar al año electoral con un tipo de cambio más alto, Redrado fue tajante: “Es un error” mirar la competitividad solo a través del dólar. Planteó que la discusión debería incluir impuestos, aranceles, costos logísticos y regulaciones, antes que concentrarse en el valor nominal de la divisa.

En esa línea, cuestionó la existencia de múltiples tipos de cambio —MEP, contado con liquidación, blue— y pidió avanzar hacia un mercado cambiario único y sin restricciones. Citó como ejemplo la limitación de 90 días que impide a una empresa que operó en el mercado financiero acceder luego al mercado oficial, una herencia normativa que consideró necesario eliminar cuanto antes.