Si bien los principales índices accionarios en Wall Street se mantienen cerca de sus máximos históricos, hay una parte del sector tecnológico que ya caen 30% desde sus máximos recientes.

Cuales son estas acciones y qué esperan los analistas para el futuro de Wall Street.

En bear market

Los principales índices accionarios en Wall Street muestran señales de indecisión al evidenciar falta de fortaleza para seguir haciendo nuevos máximos.

En medio de ese escenario, hay distintos sectores en la bolsa americana que ya atraviesan un profundo proceso de ajuste.

Uno de ellos es el sector del Software (IGV), que acumula una pérdida del 28% desde sus máximos de septiembre.

El hecho de que el índice muestra una merma mayor al 20% implica que se encuentra en terreno de mercado bajista, es decir, bear market.

Los nombres que forman parte de este índice son conocidos y acumulen fuertes pérdidas desde octubre pasado a la fecha son: Microsoft (-20%), Palantir Technologies (-25%), SalesForce (-16%), Oracle (-42%), Adobe (-20%), Intuit (-34%), Docusing (-31%), Snap (-28%), Autidesk (-24%), Palo Alto (-20%), entre otros.

El software se enfrenta a numerosas presiones derivadas del boom de la IA, incluyendo una menor interacción del usuario, ya que se convierte en una de las muchas soluciones reemplazables, sin intervención humana en la selección.

Los usuarios de grandes modelos de lenguaje interactúan con la interfaz de chat de la IA mediante indicaciones en lenguaje natural y el LLM planifica el siguiente paso con los orquestadores que gestionan el motor de flujo de trabajo y acceden a herramientas como aplicaciones y datos.

En esta arquitectura, la aplicación de software podría relegarse a un rol de intermediario con una menor interacción del usuario, a la vez que es una de las diversas soluciones disponibles para los agentes.

Las valoraciones, que antes se justificaban por el crecimiento constante de las suscripciones, se están reestructurando a medida que los inversores evalúan la posibilidad de que la IA pueda reducir permanentemente el potencial de ingresos a largo plazo.

La inquietud de los inversores se ha visto agravada por el rápido ritmo del desarrollo de la IA.

Por ejemplo, Microsoft, una empresa de gran capitalización informó una desaceleración en el crecimiento de la nube para el segundo trimestre fiscal, lo que encaminó a la acción a su mayor caída diaria desde marzo de 2020.

La compañía también emitió una previsión de margen operativo más moderada de lo esperado para el tercer trimestre fiscal.

Otro sector tecnológico que también está sufriendo fuertes pérdidas son aquellos relacionados con el crecimiento a largo plazo y de innovación, agrupados en el índice ARKK (ARK Innovation).

Este índice muestra una merma del 25% desde los máximos de octubre. Entre los nombres que integran tal índice se encuentran Tesla, que baja 12% desde octubre, Roku (-7%), Shopify (-37%), Palantir (-25%), AMD (-22%), Robin Hood (-44%), Coinbase (-52%), entre otros papales.

Las acciones del sector Fintech están sintiendo el impacto de manera mas agresiva.

El ETF de Fintech (ARKF) evidencia una merma de 33% desde los máximos y cotiza en su menor valor desde junio pasado.

Por su parte, el ETF de tecnología autónoma y robótica (ARKQ) cae 11% desde octubre, mientras que el ETF de nueva generación de internet cae 31%.

Dentro de la familia de ETF de tecnología a largo plazo, también se ven fuertes pérdidas en el ETF de revolución genómica (ARKG) que baja 14% desde sus máximos recientes y el ETF de Defensa y Aeroespacial (ARKX), con una merma del 12% desde los picos recientes.

Pese a que estas bajas lucen abultadas, las mismas pueden ser interpretadas como una oportunidad.

Los analistas de Delphos consideran que aun hay valor en las tecnológicas, aunque las oportunidades deberán ser mas selectivas.

“Mantenemos perspectivas positivas respecto del avance tecnológico; pero entendemos que la competencia es cada vez mayor en todos los ámbitos. Mantenemos perspectivas positivas respecto de varios negocios industriales, principalmente los relacionados con la tecnología, la automatización, la robótica, la defensa y otros, y también en negocios de minerales críticos; pero varias valuaciones lucen elevadas si la probabilidad de pérdida de valor de las monedas fiduciarias cae”, indicaron.

En esa línea, advierten que “el mercado puede haber descontado un nuevo mundo “demasiado rápido” en varios activos”.

Altas valuaciones

La corrección del mercado de acciones tecnológicas llega en un momento en el que las valuaciones de las grandes empresas se ubican en valores máximos.

El ratio Price Earnings (P/E), típico índice para valuar compañías en Wall Street, llegó a cotizar en su valor más alto desde 2020 y apenas retrocedió desde dichos picos.

Actualmente, el S&P500 cotiza a 22 veces ganancias, apenas debajo de 23 veces ganancias que llegó a cotizar a mitad de noviembre.

Sin embargo, incluso a pesar de la baja reciente, el índice cotiza en su valor más alto desde 2020 y 2021, haciendo que el mercado cotice con valuaciones elevadas.

De hecho, cuando se compara el actual nivel de valuación del índice, el mismo se ubica lejos de su promedio de 5 años de 20 veces ganancias y más lejos aún de su promedio de 10 años de 18,5 veces ganancias, según datos de FactSet.

De igual manera, el índice Nasdaq 100 alcanza un múltiplo de 28 veces ganancias, por encima de los vistos en 2022 que operaba en 19 veces ganancias.

Dicho esto, se confirma que las valuaciones en el mercado son elevadas, lo cual crecen los riesgos de ver algún retroceso en algún momento.

Alex Tedder, Gestor de Cartera y CIO Renta Variable de Schroders, advirtió que, si bien las valuaciones de las acciones son altas, podrían mantenerse así por ahora.

“Casi todos los mercados del mundo parecen caros en comparación con su historial reciente, cotizando a múltiplos muy por encima de sus medianas de 15 años. Si bien este es un riesgo que, con razón, ocupa un lugar preponderante en nuestro debate diario, la dinámica del mercado que hemos observado aquí nos lleva a creer que esas elevadas valoraciones son sostenibles por el momento”, indicó.

Lisandro Meroi, Analista de Research de TSA Bursátil, explicó que a la hora de mirar valuaciones sobre el S&P 500, se observa que una métrica como el P/E forward se encuentra bastante por encima del promedio de 5 y 10 años, lo que a priori podría indicar cierta sobrevaluación.

En esa línea, Meroi resalta que las altas valuaciones van de la mano de precios objetivos que arrojan un potencial de suba para el índice de +8,1% para 2026 desde los precios actuales (en base a analistas recopilados por Bloomberg), cuando venimos de 3 años consecutivos con retornos de 2 dígitos.

Respecto a la concentración del S&P500, Meroi resaltó que las valuaciones para el índice “equal-weighted” son inferiores, aunque levemente superiores a su promedio histórico (5 y 10 años) y un poco más elevadas en períodos más cortos.

“Esto deja al mercado general sensible a lo que pueda suceder con las tensiones geopolíticas actuales, al tiempo que la temporada de balances es otro factor que podría jugar a favor de las cotizaciones en caso de resultados positivos, o comenzar una corrección si se decepciona al consenso de mercado”, comentó.

Finalmente, y en cuanto al posicionamiento, Meroi entiende que el mismo debería contemplar la diversificación geográfica, y en EEUU ser selectivos en empresas “value”, como así también combinar sectores defensivos con empresas tecnológicas que ya hayan experimentado una baja en sus cotizaciones.

Mariano Ortiz Villafañe, Chief Economist de Aldazabal y Cía, indicó que las perspectivas para las acciones en EEUU para el año que viene son optimistas.

“Esperamos un buen año de la mano de una economía que se espera que siga siendo el motor del crecimiento global, con el boom de IA impulsando el gasto de capital y el rápido incremento de las ganancias corporativas. A pesar de las preocupaciones sobre una potencial burbuja y valuaciones excesivas, el panorama para las compañías de IA sigue siendo favorable debido a la aceleración del gasto de gobiernos y corporaciones para adoptar las nuevas tecnologías”, afirmó Ortiz Villafañe.

En relación a las acciones a seleccionar, Ortiz Villafañe indicó que para un inversor local que quiera diversificar internacionalmente, se puede ganar exposición fácilmente con CEDEARs.

“En particular, los ETF de índices de acciones estadounidenses son herramientas simples y efectivas para construir una posición diversificada, pudiéndose optar por índices con diferentes niveles de exposición al sector tecnológico: en orden descendente QQQ (Nasdaq-100), SPY (S&P 500) y DIA (Dow Jones Industrial Average)”, sostuvo Ortiz Villafañe.