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Las deudas que derivan en un ciclo de cuotas que parecen no terminar nunca son de las mayores fuentes de estrés financiero. Sin embargo, salir de esta situación no depende solo de ganar más dinero, sino de aplicar una estrategia inteligente para organizar los pagos.

Los asesores financieros utilizan un método probado que permite recuperar el control del bolsillo antes de que los intereses conviertan una deuda manejable en una pesadilla legal.

¿Por qué la mora es el peor escenario posible?

En Argentina, una deuda se considera morosa a partir de los 30 días de vencida una cuota sin pago, y a partir de ese momento se activa una cadena de consecuencias que puede extenderse por años.

Lo primero que cambia es la tasa

Cuando un deudor entra en mora, el acreedor aplica el interés punitorio, que en muchos contratos duplica o incluso triplica la tasa original. Lo que era una deuda manejable puede crecer de forma acelerada en pocos meses, especialmente si no se toma ninguna acción.

Daño al historial crediticio

Las entidades financieras reportan las deudas impagas al Banco Central de la República Argentina y a empresas privadas de información crediticia como Veraz. Aparecer en esas bases dificulta acceder a nuevos créditos y también puede complicar el alquiler de un inmueble, la apertura de una cuenta bancaria o, en ciertos rubros, la obtención de un empleo.

En caso de no poder saldar la deuda completa, es importante pagar todo lo que se pueda a tiempo. Fuente: archivo.

Ese registro no desaparece en cuanto se paga la deuda. Dependiendo del tipo y el monto de la obligación, el historial negativo puede permanecer visible durante hasta cinco años, incluso después de haber saldado el total. Es decir, las consecuencias de unos meses de mora se pagan durante mucho más tiempo que la deuda en sí.

Por eso los asesores financieros insisten en que evitar la mora no es una meta secundaria dentro del plan de pagos: es la meta principal.

El primer paso: ordenar las deudas

Antes de pagar las deudas, necesitás tener un cuadro claro con:

  • Acreedor (banco, financiera, tarjeta)
  • Deuda total restante
  • Cuota mensual
  • Tasa de interés (TNA o TEM)
  • Fecha de vencimiento de cada cuota

¿Cómo salir de una deuda? La estrategia de los expertos

Los asesores financieros operan bajo una premisa técnica clave: la deuda es un flujo que debe gestionarse mediante la priorización del capital y la mitigación del interés compuesto.

(foto: archivo).

Una vez identificado el estado de situación, el método profesional exige un desglose del Costo Financiero Total (CFT). No es el interés nominal lo que define la peligrosidad de una deuda, sino el CFT, que incluye seguros, comisiones y gastos administrativos.

Y proteger el pago mínimo de TODAS las deudas

Antes de aplicar cualquier método, vas a tener que usar la regla de oro es: ninguna cuota se cae. El costo de entrar en mora (recargos, interés punitorio, daño en el historial crediticio) es siempre mayor que cualquier ahorro que intentes hacer.

Si ves que una cuota está en riesgo, llamá al acreedor antes del vencimiento y pedí una refinanciación o una quita de intereses. Los bancos prefieren eso a que caigas en mora.

La clave de la priorización: Avalancha vs. Bola de Nieve

La elección entre estos dos métodos define la velocidad de salida y el ahorro final.

Método Avalancha (prioridad por tasa)

Consiste en listar las deudas de mayor a menor tasa de interés. Se destina el máximo excedente posible a la deuda con el CFT más elevado, mientras se cubren apenas los mínimos de las demás.

Matemáticamente, es la opción que más dinero ahorra al deudor al atacar el “motor” del crecimiento de la deuda: el interés elevado. Es ideal para deudas de tarjetas de crédito, que suelen tener las tasas más agresivas del sistema.

Método Bola de Nieve (prioridad por monto)

Se ordenan las deudas de menor a mayor saldo total. Al cancelar rápidamente la deuda más pequeña, se elimina un vencimiento mensual, liberando ese flujo para aplicarlo a la siguiente.

Este método reduce la carga administrativa y psicológica. Al tener menos frentes abiertos, el deudor recupera control sobre su flujo de caja mensual con mayor celeridad.

Unificar deudas: la opción de “una sola cuota”

Si tenés deudas en bancos distintos y más de una tarjeta de crédito, es muy fácil que te olvides de un vencimiento y caigas en mora sin querer. Para esto existe la Consolidación de Deuda.

Consiste en pedir un nuevo préstamo personal por el total de lo que debés. Con ese dinero, cancelás todas tus deudas actuales y te quedás con un solo vencimiento al mes.

Igualmente, esto solo sirve si la tasa del nuevo préstamo es menor a la que venías pagando y si tenés la disciplina de no volver a usar las tarjetas que acabás de liberar.

El colchón anticuotas: el paso que casi nadie da

Una vez estabilizado el plan de pagos, los asesores recomiendan construir un fondo de emergencia equivalente a dos o tres cuotas de la deuda más cara. Parece contradictorio destinar dinero al ahorro mientras se tiene deuda, pero su función es otra: actuar como seguro ante un mes de ingresos bajos o un gasto imprevisto.

Sin ese colchón, cualquier imprevisto como una factura inesperada puede tirar abajo semanas de esfuerzo y llevar a la mora que se quería evitar.

El error más costoso: ignorar el dinero extraordinario

El aguinaldo, un bono, horas extra o la devolución de un impuesto suelen terminar en gastos nuevos y no en la deuda. Los asesores financieros llaman a este patrón lifestyle creep y es uno de los principales motivos por los que las deudas se extienden mucho más de lo necesario.

La regla que aplican los profesionales es directa: cualquier ingreso que no estaba en el presupuesto mensual va, al menos en un 70%, a cancelar capital de deuda y el 30% restante puede usarse libremente.

Esa proporción acelera los plazos de manera significativa sin generar la sensación de privación total que lleva al abandono del plan.

Deudas: cuándo pedir ayuda profesional

Si la suma de todas las cuotas mensuales supera el 40% del ingreso neto, el margen de maniobra para aplicar estos métodos se vuelve muy estrecho. En ese punto, la situación ya excede lo que una planilla de cálculo puede resolver.

Un asesor financiero o un contador pueden negociar directamente con los acreedores, evaluar opciones de refinanciación y, en casos extremos, orientar sobre los marcos legales disponibles, como los acuerdos extrajudiciales o los procesos de concurso preventivo para personas físicas, antes de que la deuda derive en una demanda.