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El CEO de NVIDIA, Jensen Huang, no acostumbra a recomendar acciones como si fuera un analista de Wall Street. Pero en lo que va de 2026 dejó señales muy claras para los mercados: comprometió alrededor de u$s 90.000 millones en inversiones, acuerdos y financiamiento para expandir el ecosistema global de inteligencia artificial (IA).

La lógica es directa. NVIDIA ya no quiere limitarse a diseñar y vender chips. Ahora apuesta a financiar a las empresas que construyen los centros de datos, las redes ópticas y la infraestructura energética que consumen sus GPUs.

Cuatro de esas apuestas cotizan hoy como Cedears en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires: CoreWeave (CRWV), IREN (IREN), Nebius Group (NBIS) y Corning (GLW). Se trata de empresas tecnológicas no demasiado conocidas, pero centrales para la expansión tecnológica actual. Y, para el inversor argentino, representan una puerta de acceso directa al boom de IA con cobertura cambiaria incluida, aunque con niveles de riesgo y volatilidad que conviene considerar.

Nvidia es líder en hardware para inteligencia artificial y diversifica sus inversiones.

CoreWeave (CRWV): la nube que vive de las GPUs de Nvidia

CoreWeave es, de las cuatro, la apuesta más directa y también la más agresiva. La empresa opera infraestructura de nube especializada en inteligencia artificial y planea construir más de 5 gigawatts de capacidad para “AI factories” antes de 2030. Todo ese crecimiento depende directamente del hardware de Nvidia, razón por la que muchos analistas la llaman un “proxy bursátil” del boom de GPUs.

La compañía salió a cotizar en el Nasdaq en marzo de 2025 a u$s 40 por acción, recaudando 1.500 millones de dólares. Desde entonces, la acción tuvo un recorrido volátil: el rango de 52 semanas oscila entre u$s 63,80 y u$s 187. La cotización actual ronda los u$s 117, lo que implica una suba de más del 150% respecto del precio de salida a bolsa.

En el primer trimestre de 2026, los ingresos alcanzaron una suma de más de u$s 2.000 millones, con un crecimiento interanual del 112%.

Como Cedear en BYMA, cotiza bajo el ticker CRWV con un ratio de conversión de 27:1 (27 Cedears equivalen a 1 acción en Nasdaq). Comenzó a cotizar en BYMA el 7 de noviembre de 2025. Es importante considera que la empresa aún no es rentable y tiene una deuda elevada, características propias de una compañía en fase de crecimiento acelerado.

IREN (IREN): de Bitcoin a la inteligencia artificial

IREN es el caso más curioso del grupo. La empresa, anteriormente conocida como Iris Energy Limited, cambió su nombre a IREN Limited en noviembre de 2024 y realizó un giro estratégico notable: pasó de la minería de Bitcoin a convertirse en un proveedor de infraestructura energética y cómputo para IA, uno de los cuellos de botella más críticos del sector. Sus instalaciones en centros de datos están optimizadas para la minería de bitcoin, los servicios en la nube de IA y otras tareas informáticas de alta intensidad energética.

Según reportes de mercado, Nvidia comprometió más de u$s 2.000 millones en IREN durante 2026 para acelerar el despliegue de infraestructura compatible con sus sistemas de IA. La cotización actual ronda los u$s 60 y el rango de 52 semanas oscila entre u$s 9,52 y u$s 76,87.

En el último año, la acción acumuló una variación de casi 670%, lo que la convierte en una de las más explosivas (y especulativas) del nuevo mapa de IA.

Como Cedear en BYMA, cotiza bajo el ticker IREN con un ratio de 12:1. Comenzó a cotizar en BYMA el 7 de noviembre de 2025, junto a CoreWeave.

Las empresa de conectividad y fibra óptica son claves para el funcionamiento de los grandes centros de datos de IA.

Nebius Group (NBIS): la nube europea de IA

Nebius Group es la apuesta más internacional de las cuatro. La empresa surgió de una reestructuración del buscador ruso Yandex y cambió su nombre a Nebius Group N.V. en agosto de 2024. Hoy, ofrece infraestructura de cómputo en la nube basada en GPUs de alto rendimiento, con clientes como Meta y Microsoft, y una alianza estratégica con Nvidia que incluye una inversión de u$s 2.000 millones anunciada en marzo de este año.

En el último trimestre reportado, los ingresos alcanzaron u$s 399 millones, superando las estimaciones de los analistas, que esperaban unos u$s 375 millones. La capitalización bursátil supera los u$s 66.000 millones y el rango de 52 semanas oscila entre u$s 43,89 y u$s 278,84. La cotización actual ronda los u$s 260, lo que implica una multiplicación superior a 5x respecto de los mínimos del año.

Como Cedear en BYMA, cotiza bajo el ticker NBIS con un ratio de 27:1 y fue habilitado en mayo de este año.

Corning (GLW): fibra óptica para centros de datos

Corning es la más veterana del grupo y, a primera vista, la menos obvia dentro de una cartera de IA. La empresa, fundada en 1851 y con sede en Nueva York, es históricamente conocida por sus productos de vidrio y materiales avanzados. Pero en mayo de 2026 se convirtió en uno de los grandes catalizadores del boom de infraestructura: Nvidia anunció un acuerdo de hasta u$s 3.200 millones con Corning para expandir la producción estadounidense de fibra óptica y conectividad avanzada.

El CEO de NVIDIA es hoy uno de los principales referentes en negocios tecnológicos.

La lógica es técnica pero contundente: las nuevas “AI factories” requieren miles de GPUs trabajando en simultáneo, y eso obliga a reemplazar la infraestructura de cobre tradicional por conexiones ópticas de ultra alta velocidad. En el último año, la acción acumuló una variación de más del 295%, con un máximo histórico de u$s 211,79 en mayo de 2026. El rango de 52 semanas oscila entre u$s 49,47 y u$s 211,79. La cotización actual en la NYSE es de u$s 177,42.

Como Cedear en BYMA, cotiza bajo el ticker GLW con un ratio de 4:1. Corning tiene Cedear listado en BYMA desde hace años, pero fue el acuerdo con Nvidia el que lo reposicionó como una de las fichas más atractivas del ecosistema de IA en el mercado local.

Inversiones: la señal de Jensen Huang para el resto del año

Lo que Jensen Huang dejó en claro con estas apuestas es que el próximo gran negocio de la inteligencia artificial no pasa solo por los modelos de software: pasa por toda la infraestructura física que los sostiene.

Centros de datos, energía renovable, nube global y conectividad óptica son las cuatro áreas donde Nvidia está poniendo el dinero. Y los cuatro Cedears mencionados son, hoy, la forma más directa en que un inversor argentino puede posicionarse en esa cadena de valor desde el mercado local.

Como siempre con instrumentos de alta volatilidad, el tamaño de la posición y la diversificación son claves. Ninguno de estos papeles es para el inversor conservador.