En esta noticia
¿Volvió la estrategia de Warren Buffett? En un mercado atravesado por tensiones geopolíticas, tasas altas y valuaciones exigentes, la señal que llega desde Berkshire Hathaway no se puede ignorar: liquidez récord y paciencia extrema.
A mediados de 2025, la compañía acumulaba cerca de u$s 350.000 millones entre efectivo y bonos del Tesoro. Ahora cuenta con poco más de u$s 373.000 millones según los últimos datos disponibles, el nivel más alto de su historia y también el mayor entre las empresas cotizantes de Estados Unidos.
En una reciente entrevista, el Oráculo de Omaha minimizó las caídas recientes del mercado. Dijo, textual, que esto “no es nada” comparado con lo que él vio: caídas de más del 50% y episodios extremos como 2008 o incluso jornadas de -20% en un día.
A la pregunta sobre si el mercado le parece más atractivo respondió tajante “no”. Explicó que un ajuste del 5% o 6% no cambia nada en términos de valuación. Para él, eso es ruido y no oportunidad. Dejó claro que su marco mental es de largo plazo y de magnitud y que no toma decisiones por “pequeñas bajas”.
Esta no es una postura que los demás inversores deberían pasar por alto: es la misma lógica que aplicó antes de la burbuja puntocom y de la crisis financiera global, cuando elevó la liquidez para luego comprar activos a precios de estrés. La diferencia hoy es el contexto: estar líquido también es una posición válida.
Las recomendaciones de la City
Al respecto, Dan Yemal, responsable de Fondos Fundcorp del Banco CMF, dijo a El Cronista que, en un contexto de alta incertidumbre global, con presiones inflacionarias persistentes derivadas de suba de costos, disrupciones logísticas y una mayor emisión monetaria para financiar déficits crecientes, “el armado de carteras exige un enfoque selectivo. La estrategia debería priorizar sectores con capacidad de trasladar precios y activos de perfil defensivo”, aseguró.
Yemal advirtió que permanecer completamente líquido “implica un riesgo relevante de licuación, que puede mitigarse parcialmente mediante exposición a compañías con poder de fijación de precios y capacidad de sostener o expandir márgenes sin resignar escala”.
En otras palabras, quedarse en cash a la espera de oportunidades, puede tener un costo alto. Mejor tener exposición selectiva a negocios “duros”, que se defienden solos frente a la inflación.
Aun así, el escenario global exige cautela. “A diferencia de otros bear markets, todavía no se observaron niveles de volatilidad extremos, lo que sugiere que el proceso de ajuste podría no haber alcanzado su punto de mayor estrés”, concluyó Yemal.
Guerra, inflación y tasas vuelven al centro de la escena
Por su parte, Milo Farro, research en Rava Bursátil, comentó a este medio que tres de los cuatro índices principales de Wall Street se encuentran en terreno de corrección y el S&P 500 está a punto de posicionarse en esa zona.
“Durante el mes de marzo los inversores asimilaron el conflicto en Medio Oriente, cuyos impactos macroeconómicos se encaminan a ser duraderos”, sentenció el estratega.
Farro señaló que este periodo de 2026 se sumará a los libros de historia como el mes con mayor aumento mensual en el petróleo brent, “situación que obliga a revisar las proyecciones de inflación y el curso de la política monetaria de los principales Bancos Centrales”, analizó.
No obstante, el experto analizó que, si bien la caída desde máximos ya es significativa, luego de un mes de conflicto aún no es posible determinar su alcance.
“Teniendo en cuenta esto, la preservación de cierto porcentaje de liquidez (según perfil de riesgo) y la diversificación entre distintos activos se convierten en las principales herramientas para la gestión de carteras”, recomendó el especialista.
Vale mencionar que el PER Forward de las empresas tecnológicas cayó a 22 veces, su valor más bajo desde 2022. Si bien existe cierto margen de seguridad, con el VIX encima de 25 puntos “continuamos en terreno de traders”, dijo Farro.
Para el experto, el ánimo del mercado dependerá de la evolución de las negociaciones y la aparición de los primeros datos económicos medidos post conflicto.
“Si se llega a un entendimiento durante el mes de abril es posible un rebote en los activos, aunque el mercado ya descuenta un petróleo más alto por más tiempo”, concluyó.
El porcentaje de liquidez en cartera
En el contexto actual de volatilidad global, Piedad Ortiz, economista y MBA en Finanzas, aseguró que, de acuerdo con Warren Buffett, es clave mantener liquidez en momentos de incertidumbre como el actual.
En ese sentido, explicó que las decisiones sobre el nivel de efectivo en cartera deben contemplar el escenario de mercado, marcado por una reciente corrección en Wall Street tras un trimestre de bajas.
Buffett, según detalló la experta, suele poner en perspectiva estos movimientos al compararlos con episodios históricos como el “lunes negro”, cuando las acciones llegaron a perder hasta un -21% en una sola rueda. Por eso, su postura es clara: “Mantenerse en cash y esperar a que aparezcan precios verdaderamente atractivos antes de volver a invertir”.
Dentro de su filosofía, Buffett sostiene la necesidad de preservar una porción relevante del portafolio en liquidez y bonos del Tesoro, entre el 25% y el 30% de los activos totales, como “pólvora seca” para capitalizar oportunidades cuando los precios realmente se ajustan.
En línea con ese enfoque, Buffett aplicó en los últimos meses una estrategia con disciplina: “Ha sido vendedor neto de posiciones durante los últimos 12 trimestres, en respuesta a un contexto de valuaciones elevadas que, a su juicio, no justifican una asignación agresiva de capital”, explicó Ortiz.
Para la experta, la estrategia resulta consistente con el contexto actual: “Tras años de rally sostenido, particularmente en el sector tecnológico”, considera clave ampliar el horizonte temporal, pensar en décadas y exigir descuentos verdaderamente profundos antes de tomar posiciones.
Si bien reconoce la velocidad de reacción de los mercados en el corto plazo, advirtió que los movimientos recientes no responden a un escenario de pánico genuino ni a una recesión consolidada. En ese marco, su recomendación es clara: “No hay urgencia por comprar”.
Con esto en mente recomendó, para las empresas conservadoras, mantener un rango de liquidez entre 20 y 40% para suplir sus necesidades operativas y contar con seguridad. De la misma manera, para un perfil un poco más arriesgado (balanceado), la recomendación es destinar entre un 15 y 25% a liquidez a la espera de oportunidades, “comprando solo cuando existan oportunidades reales”.
Para el perfil más agresivo y que piensa a largo plazo, la liquidez recomendada disminuye a entre un 5 y 15% en el portafolio, lo que le permitiría invertir más y mantener una pequeña porción para emergencias.
“De manera tal que el inversor optimista o hiper agresivo la liquidez es negativa hasta en un 10% ya que despliega todo en inversiones, esto nos comenta Buffett que debe evitarse cuando las valuaciones de mercados se encuentran muy altas (como es el caso actual)”.
Ortiz agrega: “Si tomamos estas recomendaciones, es perfectamente racional quedarse con liquidez, sobre todo si hay altas valuaciones y no se ve realmente una oportunidad real, de tal manera que la inversión sí represente moverse a una posición de largo plazo que derive en márgenes sólidos a futuro”.
No obstante, aclara que la liquidez se ubica en activos con riesgo “cero” como los bonos del tesoro, para asegurar protección contra la inflación y generación de un rendimiento hiper seguro, ya que el verdadero retorno aparece cuando se invierte bien.
Considerando esto para el plano local, la recomendación sería la de posicionar liquidez en fondos money market (plazo fijo o UVA asegurando una prima extra contra el IPC). “También resultan atractivos fondos y activos de muy corto plazo que generen un rendimiento superior a la inflación o devaluación (según sea el caso), que tengan baja volatilidad y liquidez inmediata”, explica.
En el contexto local, es por ello que los bonos CER presentan gran demanda, sobre todo si se considera una resistencia a la baja en los precios.
También algunos inversores optan por dolarizar para tener la liquidez en moneda dura, pero estos fondos a su vez deben derivarse a algún instrumento de inversión que les permita generar rendimientos (ya sea obligaciones negociables, acciones o Cedear de gran valor y que además generen dividendos.
“También se puede combinar con posiciones de más riesgo como metales o criptomonedas con alta liquidez que en algunos casos suelen servir como refugio, aunque con mucha más volatilidad”, concluyó la experta.