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Grieta en la Reserva Federal: el banco central debate empezar con el tapering

Esta semana se intensificará la discusión sobre cuándo empezar a disminuir las compras de activos por valor de u$s 120.000 millones, la antesala a la decisión sobre la suba de la tasa de interés.

Jay Powell, el presidente de la Reserva Federal, se enfrenta a una creciente grieta entre los altos cargos del banco central estadounidense sobre cuándo empezar a retirar la enorme inyección de estímulo monetario que se desplegó al inicio de la pandemia.

Al principio de la crisis de Covid-19, los banqueros centrales estaban de acuerdo en la necesidad de evitar el colapso económico manteniendo las tasas de interés en niveles mínimos y comprando u$s 120.000 millones de activos cada mes

Pero con la recuperación de la economía estadounidense tras el levantamiento de las restricciones por la pandemia -que ha provocado un fuerte estallido de la inflación- se ha intensificado el debate sobre cuándo empezar a reducir el programa de compra de bonos.

La conversación sobre cuándo reducir las compras de activos -un precursor de eventuales subas de las tasas de interés- se inició el mes pasado y se espera que se intensifique en la reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés) de este martes y el miércoles.

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Powell debe encontrar un punto intermedio entre los banqueros centrales que abogan por una retirada más temprana y agresiva y los que desconfían de un cambio rápido de política. Si la Fed opta por un enfoque más cauteloso, la reducción de activos podría no producirse hasta principios de 2022; pero si siente la necesidad de actuar con mayor urgencia, podría hacerlo en otoño.

Estos son los diferentes bandos dentro de la Fed mientras se prepara para un gran giro en la política monetaria. Powell se encuentra en el medio, inclinándose hacia las palomas, pero otros funcionarios de la Fed tienen más tendencia hacia los halcones.

Las palomas

El contingente de palomas de la Fed sostiene que es demasiado pronto para considerar la retirada de las ayudas a la política monetaria, ya que todavía hay casi 7 millones de personas sin trabajo en comparación con febrero pasado. 

Creen que las presiones inflacionarias se desvanecerán con el tiempo y se preocupan por la fragilidad de la economía estadounidense, dada la alarmante propagación de la variante Delta, así como las bajas tasas de vacunación en varios estados republicanos y en amplias franjas del mundo.

Neel Kashkari, de la Fed de Minneapolis, que no es miembro con derecho a voto del comité hasta 2023, se encuentra entre los más moderados. En una entrevista concedida a Reuters en junio, defendió que el banco central mantuviera sus compras de bonos a pleno rendimiento hasta que las perspectivas fueran mucho más claras, y que mantuviera las tasas de interés casi a cero hasta al menos finales de 2023 para "lograr realmente el máximo empleo".

La gobernadora Michelle Bowman, que vota en cada reunión, ha adoptado una postura similar, destacando las enormes disparidades económicas que afectan de forma desproporcionada a los trabajadores de bajos ingresos y a las personas de color, lo que, según ella, frena el avance hacia la meta del pleno empleo.

Lael Brainard, otra gobernadora, y John Williams, presidente de la sucursal de la Fed de Nueva York -ambos votantes- han respaldado también estas opiniones.

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Mary Daly, presidenta de la Fed de San Francisco y perteneciente al bando de las palomas, declaró recientemente al Financial Times que los desacuerdos en el banco central eran naturales en esta etapa.

"Los puntos de inflexión, por definición, son difíciles", dijo a principios de este mes. "Hay algunos datos que parecen buenos. Tienes riesgos que aún permanecen... y tienes personas en diferentes partes del país o que miran simplemente a través de diferentes lentes, todo viene a la mesa".

Los halcones

El bando de los halcones de la Reserva Federal, advierte que no deben descartar tan fácilmente los datos de la inflación, especialmente después de que la última serie no sólo mostrara que los precios al consumo suben al ritmo más rápido desde 2008, sino también que las presiones se amplían más allá de los factores transitorios, como el costo de los autos usados.

Los halcones esperan que la inflación -medida por el indicador favorito del banco central, el Índice de Precios de los Gastos de Consumo Personal (PCE, por sus siglas en inglés)- este año y el próximo se sitúe muy por encima del objetivo del 2% fijado por la Reserva Federal hace tiempo, lo que obligaría a endurecer la política monetaria antes de lo que desean sus homólogos más moderados.

Temen que la Reserva Federal corra el riesgo de verse sorprendida si el aumento de los precios se consolida, lo que obligaría al banco central a intervenir de forma más brusca y agresiva para endurecer la política más adelante, una medida más perjudicial para la economía y los mercados financieros.

Robert Kaplan, presidente de la Reserva Federal de Dallas y uno de los más firmes del bando, ha defendido firmemente que el banco central comience a reducir pronto sus compras de bonos.

También es uno de los principales defensores de una rápida reducción de las compras de valores respaldados por hipotecas, por considerar que están añadiendo combustible innecesario al floreciente mercado inmobiliario. De hecho, los funcionarios más beligerantes que abogan por una reducción más temprana suelen señalar la preocupación por la estabilidad financiera como una razón para actuar cuanto antes.

Los del centro

Los centristas de la Fed reconocen simultáneamente la fuerza del repunte económico y el rebasamiento de la inflación, así como la incertidumbre de las perspectivas y el riesgo de un nuevo retroceso de la actividad relacionado con Covid.

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También subrayan que serán flexibles en función de la evolución de los datos en los próximos meses, dado que existen riesgos en ambos lados del argumento económico.

No están tan convencidos de la necesidad de reducir el apoyo de la Fed de forma inmediata, pero sí aceptan que pronto se darán las condiciones para empezar a hacer ajustes, aunque sea a un ritmo muy gradual y bien programado.

La dirección de la Fed está en gran medida alineada con esta opinión: Powell está en el lado más moderado del espectro centrista, al igual que Richard Clarida, el vicepresidente, mientras que Randal Quarles, el vicepresidente de supervisión, podría estar ligeramente más interesado en seguir adelante con el tapering, según los observadores de la Fed.

"Sería un error actuar prematuramente", dijo Powell durante una reciente audiencia en el Congreso. "De una forma u otra, no vamos a entrar en un periodo de alta inflación durante un largo periodo de tiempo, porque por supuesto tenemos herramientas para afrontarlo. Pero no queremos utilizarlas de forma innecesaria o que interrumpa el repunte de la economía."

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Comentarios

  • NG

    Nicolas García

    27/07/21

    Va a estar para alquilar balcones... y hacer compras de ocasión, con importantes descuentos.

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