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SpaceX de Elon Musk reveló los detalles de una de las salidas a bolsa más audaces de la historia.

Su prospecto de 200.000 palabras, publicado el miércoles, expone una visión de minería de asteroides y “transporte de pasajeros a la Luna y Marte” sustentada en un negocio que aún opera con pérdidas y una estructura de gobierno sin precedentes que otorga al volátil multimillonario un control casi total.

La ambición de Musk de extender “la luz de la conciencia hacia las estrellas” y aprovechar el sol “para impulsar una inteligencia artificial en busca de la verdad” será puesta a prueba el mes próximo en la mayor salida a bolsa de todos los tiempos.

Esto es lo que aprendimos del prospecto de la oferta pública inicial (OPI) de SpaceX.

La IA acelera el consumo de efectivo

El extenso prospecto pone de relieve hasta qué punto el conglomerado de cohetes y chatbots de Musk, de 24 años de antigüedad, se ha convertido en una apuesta por la IA.

El hombre más rico del mundo identificó esta tecnología como, con diferencia, el mayor mercado que SpaceX puede abordar, con un valor potencial de u$s 26,5 billones, muy por encima de los aproximadamente u$s 2 billones que generan el servicio de internet Starlink y las operaciones espaciales del grupo.

Invierte de forma intensiva en un área donde SpaceX va detrás de los líderes del mercado OpenAI, Anthropic y Google. La compañía gastó cerca de u$s 13.000 millones en hardware de IA el año pasado, registrando una pérdida operativa de u$s 6.400 millones en ese segmento de negocio. Eso la arrastró a una pérdida neta a pesar de que Starlink generó u$s 4.400 millones en ingresos operativos.

Sin embargo, Musk logró recientemente monetizar los recursos informáticos excedentes que acumuló. El prospecto reveló que Anthropic pagará u$s 15.000 millones anuales para arrendar espacio en los dos emblemáticos centros de datos Colossus de SpaceX.

El acuerdo podría representar u$s 45.000 millones en ingresos para SpaceX de aquí a mayo de 2029, lo que más que compensaría el desembolso en hardware. Sin embargo, la decisión de alquilar a un competidor directo pone de relieve la escasa adopción del chatbot Grok de Musk.

La ambición de Musk será puesta a prueba el mes próximo en la mayor salida a bolsa de todos los tiempos.Shutterstock

Centros de datos extraterrestres

SpaceX busca aprovechar esta “experiencia terrestre” en infraestructura informática para lanzar una vasta constelación de centros de datos orbitales alimentados por el sol y enfriados por el vacío del espacio.

Trasladar la carga del cómputo de IA a la órbita es el primer paso en el camino hacia oportunidades más amplias, incluida la “emergencia de nuevos mercados de billones de dólares en la Luna, Marte y más allá”.

En el corto plazo, estas ambiciones dependen del éxito del último cohete Starship de SpaceX, una nave espacial reutilizable más alta que un edificio de 35 pisos. La capacidad de la compañía para lanzar satélites a bajo costo le permitió acaparar el mercado de lanzamientos, transportando el 80% de toda la masa puesta en órbita cada año desde 2023.

“Con el tiempo, especialmente con los centros de datos orbitales, esperamos ofrecer IA a una escala extremadamente alta”, escribió Musk en X el miércoles por la tarde.

Un inversor señaló que incluso si los modelos de xAI fracasan, los “centros de datos orbitales funcionan con o sin Grok”. Si el chatbot de Musk no necesita la nueva capacidad, dijo, el jefe de SpaceX seguiría teniendo “CoreWeave en el cielo”, en referencia a la empresa de computación en la nube de rápido crecimiento.

Recompensas millonarias para los leales a Musk

La colosal salida a bolsa desbloqueará una enorme nueva riqueza para los ejecutivos e inversores de SpaceX si la compañía alcanza una valuación de u$s 1,75 billones. Las acciones en manos de la presidenta Gwynne Shotwell y el director financiero Bret Johnsen valdrán más de u$s 1.000 millones cada una.

Antonio Gracias, histórico respaldador de Musk y director de SpaceX al frente de Valor Equity Partners, posee 503 millones de acciones en varios fondos, que podrían valer u$s 70.000 millones o más. Luke Nosek, cofundador tanto de PayPal como de Founders Fund junto a Peter Thiel, e incorporado al directorio de SpaceX en 2008, posee una participación valuada en unos u$s 5.000 millones.

Pero todas estas tenencias palidecen frente a la riqueza que Musk desbloqueará. Posee 5.100 millones de acciones consolidadas, equivalentes al 41% del total, que podrían valer unos u$s 700.000 millones. Una salida a bolsa exitosa podría convertirlo en el primer trillonario del mundo.

Una salida a bolsa exitosa podría convertir a Elon Musk en el primer trillonario del mundo.Fuente: EPA/KEYSTONEGIAN EHRENZELLER

Un CEO inamovible

El directorio de SpaceX tomó medidas extraordinarias para consolidar el control de Musk. Recientemente le otorgó dos grandes lotes de acciones clase B con supervoto, 1.300 millones en total, con 10 votos por acción.

Estas acciones se consolidan por tramos a medida que SpaceX alcanza hitos de capitalización bursátil y construye potentes centros de datos de IA orbitales o establece una colonia humana permanente en Marte con al menos 1 millón de habitantes.

Sin embargo, dado que las acciones fueron emitidas a Musk como acciones restringidas —y no como opciones o RSU—, el prospecto muestra que puede ejercer el poder de voto de estas acciones de inmediato y mientras permanezca empleado en SpaceX.

Musk solo puede ser removido como presidente o director ejecutivo por voto mayoritario de los accionistas clase B, de los cuales controla personalmente el 93,6%, lo que en la práctica garantiza su permanencia en el cargo.

Musk acordó un período de “lock-up” —el plazo previo al cual los accionistas anteriores a la OPI pueden vender sus participaciones— de 366 días, el doble del período estándar de 180 días habitual en la mayoría de las OPI.

Algunos otros grandes accionistas tendrán períodos de lock-up similares al de Musk, mientras que otros podrán vender sus posiciones una vez transcurridos los 180 días estándar.

Los potenciales inconvenientes del control irrestricto de Musk quedaron en evidencia con la revelación de que SpaceX compró Cybertrucks de Tesla por u$s 131 millones el año pasado a precio de venta al público. Eso podría equivaler a 1.500 unidades del vehículo de escasas ventas.

Factores de riesgo cósmicos

La concentración de poder en manos de Musk, así como los potenciales conflictos de interés del director ejecutivo, se mencionan en 37 páginas de advertencias de riesgo, junto con la complejidad técnica de concretar objetivos como la generación de energía lunar.

Las extensas advertencias de riesgo reflejan una compañía que opera en tres sectores diferenciados tras haber absorbido el sitio de redes sociales X y el laboratorio de IA xAI de Musk. El documento S-1 enumera peligros que van desde regulaciones onerosas hasta “riesgos relacionados con el espacio”, incluyendo “radiación de fuentes solares y cósmicas; micrometeoritos y basura orbital” y “lesiones o muerte de personas”.

La compañía también menciona litigios en curso e investigaciones regulatorias relacionadas con la creación de imágenes explícitas no consensuadas y “contenido que representa a niños en contextos sexualizados”.

El prospecto del miércoles también advierte: “Tenemos un historial de pérdidas netas y es posible que no alcancemos la rentabilidad en el futuro.”

Goldman se adelantó a Wall Street para liderar la operación

Goldman Sachs superó a sus rivales Morgan Stanley, JPMorgan, Citigroup, Bank of America y UBS para liderar la OPI, que cuenta con un total de 23 entidades de Wall Street actuando como colocadores.

Los inversores minoristas recibirán una porción de las acciones recién cotizadas a través de Charles Schwab, la unidad de corretaje de Fidelity y Robinhood, entre otros.

Los asesores legales de la operación incluyen a Gibson Dunn y Davis Polk.