LOS CEOS DE AMBAS COMPAÑ AS PROPONEN DEJAR ATR S EL MODELO DE GESTIÓN DE LA ERA LULA - DILMA

Petrobras, Electrobras y otras empresas estatales de Brasil buscan reinventarse

Después de los escándalos, los responsables de las compañías del Estado brasileño aseguran que el desafío está en detener la intromisión del gobierno

Wilson Ferreira hijo, CEO de la compañía de electricidad estatal de Brasil Eletrobras, se está preparando para el combate.Su próxima cita es una reunión con los sindicatos del grupo.

Llegó a la empresa el año pasado con la misión de recomponer las castigadas finanzas de la proveedora de energía más grande de Latinoamérica después de casi 13 años de gobierno izquierdista del Partido de los Trabajadores (PT). Sus planes de reestructuración para Eletrobras incluye recortes masivos de puestos de trabajo y ventas de activos.

Ferreira bromea con que entre los sindicatos del país él pasó a ser incluso menos popular que el presidente brasileño de centroderecha Michel Temer, a quién ellos acusan de organizar un golpe para destituir a su predecesora de izquierda Dilma Rousseff el año pasado.

Ferreira y Pedro Parente, el CEO de la petrolera estatal brasileña Petrobras, ocupan puestos que son ampliamente considerados los más difíciles del ámbito corporativo brasileño.

Ambos hombres, que fueron designados para sus funciones el año pasado, están tratando de sacar a flote enormes grupos que, según los analistas, los sucesivos ex gobiernos del PT han utilizado para poner en práctica su visión estatista de desarrollo, y en el proceso generaron montañas de deuda en Petrobras y Eletrobras.

Petrobras y Eletrobras también se convirtieron en centros de corrupción dado que los políticos principalmente de la coalición gobernante del PT pero también de los partidos de la oposición supuestamente colaboraron con ex ejecutivos de la compañía para cobrar coimas de los contratistas. A raíz de la investigación de la corrupción, que lleva el nombre de Lava Jato en Brasil, varios accionistas minoritarios iniciaron juicio contra Eletrobras y Petrobras en Nueva York.

"La compañía fue víctima de este esquema delictivo, en ningún momento se vio beneficiada", dijo Parente en un informe que brindó a corresponsales extranjeros.

Petrobras, en particular, fue foco de las políticas sectoriales del PT. Mientras el partido fue gobierno, la cantidad de empleados de Petrobras se incrementó cerca de 21% a 78.500 personas entre 2007 y 2015 debido a que la compañía pasó a explotar nuevos yacimientos offshore que fueron descubiertos en aguas ultraprofundas cerca de las costas de Río de Janeiro.

El PT buscó politizar los descubrimientos con slogans nacionalistas, que decían por ejemplo "El petróleo es nuestro", diseñados para justificar un mayor control del estado sobre el sector, cuentan los analistas.

La cultura interna de Petrobras se convirtió en una de las "grandiosas visiones", donde el objetivo era duplicar su tamaño en unos pocos años a través de un "alucinante aumento del endeudamiento", dijo Parente.

La deuda neta del grupo era de 392.000 millones de reales (u$s 119.000 millones) en 2015, nivel que la convertía en la compañía de energía más apalancada del mundo.

Parente dijo que quería reducir la deuda neta de la compañía de 5,1 veces sus ganancias anuales antes de intereses, depreciaciones y amortizaciones (ebitda) en 2015 a 2,5 veces en 2018 a través de ventas de activos. Con ellas se apunta a alcanzar un total cercano a u$s 25.000 millones a fines del año próximo.

Hoy, la batalla de Parente es con los sindicatos que según él han "capturado" el departamento de recursos humanos de Petrobras durante los años del PT, asignándose para ellos mismos sucesivos aumentos salariales superiores a la inflación.

Por su parte, los sindicatos de Petrobras desprecian a Parente. En una declaración en la que anunciaban una acción del sector esta semana, uno de los sindicatos, el FUP, exigió la inmediata renuncia de Parente por achicar personal y vender activos. "Bajo la conducción de Pedro Parente, el patrimonio de Petrobras se está entregando a grupos privados, principalmente a multinacionales", señaló el FUP.

Parente reconoció que una encuesta interna al personal mostró insatisfacción en un gran número de trabajadores, pero agregó: "No estamos acá para complacer a todos, estamos acá para hacer lo que sea mejor para la compañía".

En Eletrobras, Wilson contó que enfrenta una resistencia similar a sus planes de achicar la fuerza de trabajo a 12.000 personas de la actual plantilla de 23.000, mayormente a través de la privatización de una de las seis compañías distribuidoras, y la venta de hasta 110 parques eólicos, unidades de línea de transmisión y otras operaciones.

La empresa había bajado el ratio entre deuda neta y ebitda del pico de casi 10 veces en marzo de 2016 a casi seis veces en marzo de este año.

Pero ambos gerentes reconocieron que el mayor desafío en el largo plazo será detener la intromisión política en las empresas controladas por el Estado brasileño.

Una nueva ley intenta restringir la tradicional práctica de los partidos políticos de designar a su propia gente para que ocupe posiciones clave en empresas estatales. Sin embargo, le legislación no prohibe los nombramientos políticos, sino que sólo exige que esas personas tengan los diplomas profesionales correspondientes.

Parente dijo que el ideal sería institucionalizar la buena gestión demostrándole al pueblo brasileño que las empresas estatales conducidas con eficiencia implican precios más bajos y servicios de mejor calidad. "La sociedad brasileña, y aún más la clase política, debe entender que la gestión de esta compañía debe ser profesional", agregó.

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