Angela Merkel: el poder tiene cara de mujer

Elegida la mujer del año por el FT, en esta entrevista exclusiva la canciller alemana revela por qué se acercó a la política y deja ver su irónico sentido del humor.

Para una mujer considerada en todo el mundo como extremadamente estricta que diserta ante sus pares europeos sobre el riesgo de ahogarse en deuda, la característica más sorprendente de Angela Merkel es su sentido del humor irrefrenable. Esto que algo que uno no espera cuando la canciller de Alemania lo recibe en la puerta de su despacho con un apretón de manos y lo dirige hacia una mesa de trabajo, sin ofrecer más que un café a sus invitados.
La ex científica hija de un pastor protestante y criada bajo el régimen comunista en Alemania Oriental, que ahora lidera no solo la política interna de su tierra natal unificada sino también la gestión de la interminable crisis de la Unión Europea es fría y controlada. Piensa cuidadosamente antes de responder preguntas y analiza todas sus palabras.
En países tales como Grecia, Portugal y España, donde las drásticas medidas de austeridad aplicadas se le adjudican a la canciller alemana, Merkel ha sido parodiada por manifestantes furiosos como una nazi. Sin embargo, es respetada en muchas naciones del norte de Europa inclusive en Francia más que los políticos locales, según una encuesta reciente.
La canciller es llamada Machtfrau en Alemania
una mujer ponderosa que ha logrado llegar a la cima en un ámbito dominado por hombres y sacar del camino a todos sus potenciales rivales. Actualemente, Merkel goza de índices de popularidad que superan a los de cualquier otro político del planeta, pero no enuncia grandes visiones ni pronuncia discursos emotivos.
Su frase preferida es paso a paso. No hay alternativa es otra. Y durante los últimos tres años su lema ha sido: Si el euro fracasa, Europa fracasará. Solucionar la crisis de la eurozona se ha convertido en la piedra angular de toda su carrera política. Se trata de un reto histórico, pero ella lo aborda como un problema científico fundamental a resolver, de forma tenaz y constante. No hay una gran bazuca", insistió, cuando David Cameron, el primer ministro británico, imprudentemente pidió una. La crisis de la deuda tardó años en gestarse y llevará años solucionarla, señaló. Paso a paso. La semana pasada la describieron en la revista de izquierda Der Spiegel, que no se caracteriza por admirar a los políticos conservadores, como "implacablemente práctica". Esta descripción se ajusta a su imagen pública, siempre vestida con la misma combinación de blazers abotonados y pantalones. No le presta mucha atención a la moda tampoco.
Sin embargo, las líneas de expresión alrededor de sus ojos revelan una constante tentación de ver el lado divertido de la vida.
.....
En su oficina, felicito a la canciller por su aplastante reelección como líder de la Unión Democrática Cristiana (con casi 98% de los votos emitidos en la conferencia anual del partido celebrada en Hannover).
Fue muy lindo e inesperado, dice. Estaba "atónita". Pero cuando le sugiero que muchos políticos temen las conferencias de sus partidos y harían cualquier cosa para evitarlas, responde: "Bueno, eso es bastante difícil si se trata de la presidente del partido".
Su sentido del humor puede llegar a ser pícaro. Según aquellos que mejor la conocen, es una imitadora brillante que disfruta parodiar (en privado) a otros políticos y líderes, tales como Nicolas Sarkozy, ex presidente de Francia, o Barack Obama.
Merkel también puede utilizar su sentido del ridículo con efectos devastadores. El año pasado, cuando en una conferencia de prensa celebrada en Bruselas le preguntaron si "confiaba" en Silvio Berlusconi, el primer ministro italiano, la canciller no dijo nada, simplemente dirigió su mirada al techo. Se volvió hacia Sarkozy y sonrió. Luego pronunció una respuesta cuidadosamente diplomática. Berlusconi renunció seis días más tarde.
Nadie cuestiona seriamente el hecho que Merkel sea actualmente la política más poderosa de Europa. La revista Forbes la declaró la segunda figura más poderosa del mundo, después del presidente Obama. Es autocrítica en la medida justa. Como jefa de gobierno de la principal economía de Europa, esa característica le da cierto peso a sus decisiones, según la canciller. Pero Merkel no toma las encuestas demasiado en serio. No son relevantes para su actividad política, dice sonriendo nuevamente.
Después de siete años en el cargo de canciller y doce como líder de la Unión Democrática Cristiana, Angela Merkel está en la cima de su poder. Es la primera mujer en ocupar estas posiciones, ante el asombro constante de los hombres a los que ha superado en el proceso.
La experiencia no es el único secreto de su influencia. "Ayuda ser la persona más inteligente en una mesa de negociación y también la más preparada", afirmó un ex embajador europeo. Esa es una característica que comparte con Margaret Thatcher, una colega científica (la baronesa Thatcher estudió química y Merkel, física). Pero la canciller no celebra ese tipo de comparaciones. Merkel es mucho menos conservadora y estridente que su antecesora británica.
. . .
Merkel nació en Hamburgo, Alemania Occidental, en 1954. Es la hija mayor de Horst y Herlind Kasner. Su padre era oriundo de Berlín y su madre de Silesia, en lo que hoy en día es Polonia. Pero su padre debió mudarse del oeste capitalista al este comunista debido a la necesidad de pastores allí. Su hija tenía solo seis años.
Su crianza en el este y su educación con base científica son dos de los elementos que la hacen diferente y tan exitosa como política. "Ella es muy desconfiada", señaló su biógrafa Margaret Heckel. "Tal vez eso se remonta a sus orígenes en Alemania Oriental. Al haber crecido en una dictadura, lo que la gente hablaba en privado en sus hogares a menudo era totalmente diferente de lo que se decía en público", explicó Heckel.
Hasta el día de hoy, la canciller mantiene su vida privada así: privada. Por supuesto, tiene cosas de su padre y de su madre, dice. Todos las tenemos. Pero no cree que la influencia de su padre haya sido decisiva. El sentido del humor lo sacó de su madre. Lo que recuerda con más cariño acerca de la vida doméstica es que el trabajo y la familia se combinaban en un solo lugar.
En la escuela siempre fue la mejor de la clase y ganó premios por su dominio del ruso. Se unió a la Freie Deutsche Jugend - la liga de la juventud comunista. Para algunos conservadores de su propio partido, esto sigue siendo motivo de sospecha hasta nuestros días.
En 1977, a los 23 años, se casó con un compañero de estudios, Ulrich Merkel, y se mudaron a Berlín Oriental, pero el matrimonio se disolvió en 1981. Ella siguió usando el apellido de su primer marido a pesar de haberse casado con Joachim Sauer en 1984. No tienen hijos juntos, pero él tiene dos hijos de su matrimonio anterior. Sauer es un distinguido químico cuántico y profesor, que rara vez aparece en los actos y ceremonias con su esposa, aunque ambos asisten al festival de música de Wagner en Bayreuth cada año y vacacionan en Tirol.
Uno de los ex asesores de Merkel señaló que el mayor placer de trabajar con la canciller es que ella quiere comprender la esencia de los problemas y no sólo lo que necesita saber para sobrevivir una semana más en la política. Ella también es una trabajadora incansable.
Sin embargo, Angela Merkel sigue siendo un enigma, tanto en Berlín como en Bruselas.
Margaret Heckel cree que la formación científica de la canciller es lo que la distingue de sus pares. "Se adelanta a los hechos y analiza cuáles son las alternativas, mucho más que otros políticos. Realmente trata de estar preparada para todas las opciones. No conozco a ningún otro político que trabaje de esta manera".
La canciller insiste en que todavía disfruta del proceso político. ¿Qué es lo divertido de la política? "No saber a la mañana qué va a pasar a la tarde. El hecho que los acontecimientos nos confrontan constantemente con nuevas situaciones. Uno conoce gente todo el tiempo y a mí me interesa mucho la gente. Lo único que me disgustaba de la profesión de científica era no tener la oportunidad de hablar con la gente".
Su otra pasión en la política es "solucionar problemas con voluntad y algo de cratividad".
Por ahora, Merkel es una mujer poderosa, pero con un sentido agudo de las limitaciones de su poder. "El poder es relativo en el sistema político de Alemania", dijo la canciller. "Todo se reduce a la capacidad de convencer a otros. Constantemente tengo que convencer a los ciudadanos, a mi partido y a los miembros de mi coalición", agregó Merkel.
Esta es otra de las razones por las que ella es tan eficiente en la política europea. Nunca se rinde y nunca ve un contratiempo como una derrota.
Noticias del día