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En pleno corazón del barrio de Triana en Sevilla se alza uno de esos establecimientos que forman parte del alma gastronómica de la ciudad. Casa Ruperto es un bar que ha visto pasar generaciones de sevillanos y visitantes, aglutinando historias, amistades y cervezas compartidas alrededor de una pintoresca barra llena de tradición.

Más allá del ruido de los grandes restaurantes de moda, este bar de tapeo mantiene una reputación singular: fue mencionado en una histórica crónica del New York Times como uno de los lugares emblemáticos de la escena de tapas sevillana, un reconocimiento que refuerza su valor cultural y culinario más allá de Andalucía.

Ubicado en Triana desde 1970, Casa Ruperto se ha consolidado como uno de los bares más representativos de la gastronomía popular sevillana.
Ubicado en Triana desde 1970, Casa Ruperto se ha consolidado como uno de los bares más representativos de la gastronomía popular sevillana.YouTube / Pablo el comilonas

El bar trianero que ha resistido al paso del tiempo

Casa Ruperto abrió sus puertas por primera vez en 1970 de la mano de Ruperto Blanco Caro, quien apostó por un modesto local en la calle Santa Cecilia, cerca de la Cruz Roja de Triana, para servir su especialidad: las codornices fritas y otras tapas tradicionales sevillanas.

Desde entonces, el bar ha generado un fiel seguimiento entre los clientes habituales, que siguen regresando tanto por sus sabores clásicos como por la atmósfera auténtica del lugar. El hijo de Ruperto, José Manuel, toma el relevo de la tradición familiar y mantiene el establecimiento funcionando con las recetas originales, contribuyendo a que el local conserve su carácter histórico.

Este carácter tradicional coexiste con un ambiente popular muy arraigado: mesas altas o improvisadas, cerveza tirada con maestría y tapas sencillas pero llenas de sabor, como las cabrillas, caracoles y serranitos, que acompañan a las codornices en la carta.

El reconocimiento internacional que fortaleció su leyenda

La repercusión más notable de Casa Ruperto fuera de España llegó gracias al New York Times, que en la década de 1990 publicó una crónica sobre tapas en España en la que incluyó este bar sevillano entre los ejemplares más representativos de la cultura del tapeo.

La crítica, firmada por la periodista gastronómica Penélope Casas, destacó precisamente la autenticidad del lugar y su oferta de carnes sazonadas, caracoles y tapas fritas tradicionales.

Este tipo de menciones en medios internacionales contribuyó a que Casa Ruperto trascendiera las fronteras locales y se transforme en un ejemplo de la esencia del tapeo sevillano para quienes viajaban con interés culinario.

Aunque el bar no posee estrellas Michelin ni pertenece a cadenas de restauración, su historia y sabor le han granjeado un lugar especial en la memoria gastronómica de muchos viajeros.

Además, en julio de 1987 el bar fue galardonado con el Premio Garbanzo de Plata por una sociedad gastronómica neoyorquina, reconocimiento que hoy cuelga en sus paredes como símbolo de una época en la que los sabores tradicionales empezaban a ser valorados más allá de España.

Opiniones encontradas entre clientes y visitantes

Las reseñas de quienes han visitado Casa Ruperto ofrecen un panorama variado, aunque siempre centrado en su autenticidad y su impacto local. Muchos destacan la experiencia de tapeo clásico en Triana con cerveza fría y raciones abundantes, así como el ambiente desenfadado que lo convierte en un punto de encuentro ineludible para sevillanos y turistas.

Sin embargo, no todas las opiniones son entusiastas: algunos clientes señalan que el bar carece de ciertas comodidades modernas, como la posibilidad de pagar con tarjeta, y que la calidad puede ser irregular, especialmente en horas de máxima afluencia, cuando se hace más evidente el ritmo acelerado del servicio.

Pese a estas críticas, lo que muchos visitantes coinciden en subrayar es que Casa Ruperto ofrece más que comida, sino una experiencia social, un lugar donde la tradición se palpa en el aire entre conversaciones animadas, cervezas y platos sencillos que representan la historia gastronómica de Sevilla.

El interior del local conserva una estética sencilla y funcional, fiel al espíritu de los bares de tapas de toda la vida en Sevilla.
El interior del local conserva una estética sencilla y funcional, fiel al espíritu de los bares de tapas de toda la vida en Sevilla.YouTube / Pablo el comilonas

El legado de un bar que sigue escribiendo historia

Hoy, Casa Ruperto sigue siendo un destino obligatorio para quienes buscan la autenticidad sevillana lejos de los circuitos turísticos habituales. Con más de cinco décadas de experiencia, el bar conserva un estilo sencillo y directo, sin florituras, pero con un arraigo que lo ha convertido en un emblema de Triana.

La combinación entre la historia familiar, la cocina tradicional y el reconocimiento internacional forma parte de la singularidad que explica por qué muchos locales la consideran una parada imprescindible.

En una ciudad con tantos bares y tabernas legendarios, Casa Ruperto mantiene viva la memoria de lo que significa tapear en Sevilla con personalidad propia.