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El castillo de Pembroke, una fortaleza medieval de Gales con cerca de 900 años de historia, esconde bajo sus muros una cueva que conserva restos de un hipopótamo de hace 120.000 años, herramientas de piedra y evidencias de la presencia de los primeros humanos prehistóricos que habitaron Gran Bretaña.

La cueva de Wogan, situada bajo la parte norte del castillo y accesible mediante una escalera de caracol, será objeto de un nuevo proyecto arqueológico de cinco años dirigido por la Universidad de Aberdeen, según comunicaron el 16 de abril de 2026.

Las excavaciones anteriores han revelado que el lugar fue utilizado por seres humanos y animales durante más de 100.000 años, lo que lo convierte en un yacimiento de gran relevancia para estudiar la prehistoria británica.

La cueva de Wogan conserva restos de animales extinguidos y herramientas prehistóricas

Las excavaciones realizadas entre 2021 y 2024 sacaron a la luz numerosos restos arqueológicos y paleontológicos que demostraron que la cueva conservaba mucho más material del que se pensaba. Durante años, se había creído que las intervenciones de la época victoriana habían eliminado buena parte de los vestigios arqueológicos.

Sin embargo, los investigadores encontraron huesos de mamut, rinoceronte lanudo, reno y caballo salvaje, además de herramientas de piedra y pruebas de distintas etapas de ocupación humana. Entre los descubrimientos destacan los restos de un hipopótamo que probablemente vivió durante el último periodo interglacial, hace unos 120.000 años.

La cueva también fue utilizada en épocas más recientes. Durante la Edad Media, probablemente sirvió como almacén, mientras que otros artefactos hallados en su interior demuestran que ya había sido ocupada durante el periodo romano y en tiempos prehistóricos.

Rob Dinnis, responsable de las excavaciones iniciales y director del nuevo proyecto por parte de la Universidad de Aberdeen, destacó la importancia del lugar: “A pesar del trabajo limitado realizado hasta ahora, ya podemos afirmar que la cueva de Wogan es un yacimiento verdaderamente extraordinario. No solo contiene pruebas extremadamente poco frecuentes de la presencia de los primeros Homo sapiens, sino que también hay indicios de una ocupación humana aún más antigua, probablemente por parte de los neandertales”.

“No existe ningún otro yacimiento igual en Gran Bretaña: es un descubrimiento que solo se produce una vez en la vida. Con este nuevo proyecto podremos aprender mucho sobre nuestros primeros antepasados prehistóricos, cómo vivían y cómo eran los mundos en los que habitaban”, señaló.

Las excavaciones arqueológicas han revelado que la cueva fue utilizada por seres humanos y animales durante más de 100.000 años. Imagen ilustrativa.Fuente: ShutterstockShutterstock

Un proyecto de cinco años investigará la presencia de los primeros humanos en Gran Bretaña

La Fundación Calleva ha concedido financiación a la Universidad de Aberdeen para ampliar las excavaciones y estudiar en profundidad los sedimentos que permanecen intactos en la cueva. El proyecto también cuenta con el apoyo del Pembroke Castle Trust, que está ampliando su equipo y preparando las instalaciones para conservar los hallazgos en la localidad.

Los investigadores esperan reconstruir una larga secuencia de actividad humana, desde los cazadores-recolectores que habitaron la cueva después de la última Edad de Hielo, hace unos 11.500 años, hasta los primeros Homo sapiens que llegaron a Gran Bretaña hace entre 45.000 y 35.000 años. También buscarán posibles rastros de ocupaciones anteriores vinculadas a los neandertales.

El estudio también permitirá investigar cómo los cambios climáticos y ambientales afectaron a los animales y a las comunidades humanas a lo largo de decenas de miles de años.

“También hemos encontrado huesos de hipopótamo que probablemente se remontan al último periodo interglacial, hace unos 120.000 años. Por tanto, el yacimiento podría aportar información sobre cómo los múltiples cambios climáticos y ambientales afectaron a las personas que vivieron allí durante un periodo de 100.000 años o más”, agregó Dinnis.

La fortaleza medieval se levanta sobre un promontorio rocoso con vistas a Milford Haven.Wikimedia Commons/ Adrian Pingstone

El castillo de Pembroke, una fortaleza medieval que nació hace casi 900 años

El interés arqueológico de la cueva se suma a la importancia histórica del castillo de Pembroke, cuya construcción se remonta aproximadamente a 1093, cuando Arnulf de Montgomery levantó un pequeño recinto fortificado en el extremo de un promontorio. La fortaleza resistió posteriormente un largo asedio galés y fue reconstruida en piedra entre finales del siglo XII y principios del XIII bajo la dirección de William Marshal.

Su arquitectura incluye una torre del homenaje cilíndrica de casi 24 metros de altura, con una cúpula de piedra, y una puerta de entrada protegida por un complejo sistema defensivo. Su ubicación sobre un promontorio rocoso con vistas a Milford Haven reforzaba su posición estratégica.

El castillo también es conocido por ser el lugar de nacimiento de Enrique VII, en 1457, quien se convirtió en el primer monarca de la dinastía Tudor. Tras atravesar siglos de conflictos y un prolongado periodo de abandono, fue restaurado parcialmente a partir de la década de 1880 y recuperó buena parte de su esplendor después de que el general de división Sir Ivor Philipps lo comprara en 1928.

Ahora, la investigación de la cueva de Wogan abre una nueva etapa en la historia del monumento. La profesora Kate Britton, especialista en arqueología científica de la Universidad de Aberdeen, explicó que el buen estado de conservación de los restos permitirá aplicar técnicas avanzadas de análisis y datación.

“Como los huesos están bien conservados, podemos aprender mucho sobre los entornos y los ecosistemas del pasado, además de realizar dataciones científicas de alta resolución. Asimismo, los estudios piloto han demostrado que se conserva ADN antiguo tanto en los huesos como en los sedimentos de la cueva”, afirmó Kate Britton.

“El equipo de especialistas del proyecto está entusiasmado con la posibilidad de descubrir todo lo que pueda sobre la cueva y sus primeros habitantes, tanto animales como humanos, durante los próximos años”, concluyó.