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La crisis migratoria en Ceuta, España, volvió este lunes al centro del debate político después de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, descartara que exista información que permita responsabilizar a las autoridades de Marruecos de la llegada masiva de migrantes registrada a finales de julio.

En su primera aparición pública desde el 31 de julio, Sánchez aseguró en una entrevista radiofónica que las fuerzas de seguridad y los servicios de inteligencia no disponen de “ninguna información” que apunte a la participación, de una u otra forma, del Gobierno marroquí en lo sucedido.

Sin embargo, las explicaciones no convencieron ni a los socios parlamentarios del Ejecutivo ni a los principales partidos de la oposición. Según informó EFE, distintas fuerzas políticas volvieron a responsabilizar a Marruecos por la crisis y reprocharon al presidente no haber realizado críticas hacia Rabat.

Sumar, Podemos y BNG cuestionan a Pedro Sánchez

Sumar, principal socio del Gobierno, tomó distancia de la posición del presidente y responsabilizó a Marruecos “por acción u omisión”. El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, sostuvo que la frontera está fuertemente controlada por las fuerzas de seguridad marroquíes y consideró que existe una responsabilidad de Rabat en lo ocurrido.

Además, la formación reclamó una mayor respuesta ante la situación humanitaria en Ceuta, especialmente mediante el traslado de migrantes a la Península. También expresó su desacuerdo con los anteproyectos de extranjería y asilo aprobados recientemente por el Consejo de Ministros.

Podemos endureció todavía más las críticas y pidió a Sánchez que no se “arrodille ante Marruecos”. Su portavoz, Pablo Fernández, acusó al Ejecutivo de mantener una “inacción calculada” y reclamó romper las relaciones con Rabat hasta que deje de utilizar a las personas migrantes como instrumento de presión.

El BNG se sumó a los cuestionamientos y consideró “imposible creer” que un desplazamiento migratorio de semejante magnitud pudiera producirse sin colaboración de Marruecos.

PP y Vox cargan contra el Gobierno por no responsabilizar a Marruecos

Desde la oposición, el PP cuestionó la “delicadeza diplomática” que, a su juicio, mantiene Sánchez hacia Marruecos. El portavoz popular Borja Sémper rechazó la explicación del presidente y se preguntó cómo podrían desplazarse decenas de miles de personas hacia la frontera sin conocimiento de las autoridades marroquíes o de los servicios de inteligencia.

Sémper también acusó a Sánchez de trasladar responsabilidades hacia otros actores mientras descarta la implicación de Rabat. Para el dirigente popular, la versión ofrecida por el Ejecutivo resulta difícil de sostener teniendo en cuenta la magnitud de los movimientos registrados en territorio marroquí.

Sánchez regresa de La Mareta | Sus socios recriminan una “lamentable gestión del Gobierno” y que no deben “arrodillarse ante Marruecos” (foto: EFE)
Sánchez regresa de La Mareta | Sus socios recriminan una “lamentable gestión del Gobierno” y que no deben “arrodillarse ante Marruecos” (foto: EFE)EFE

Vox, por su parte, reclamó suspender el acuerdo preferencial de la Unión Europea con Marruecos y el tratado de amistad hispanomarroquí. Santiago Abascal volvió a definir lo ocurrido en Ceuta como una “invasión” territorial y también criticó que Sánchez no pronunciara “ni una sola crítica” contra el país vecino.

La formación insistió además en impulsar en el Congreso un procedimiento contra el presidente al amparo del artículo 102 de la Constitución, al considerar que el Gobierno conocía el riesgo de una entrada masiva de migrantes y no tomó las medidas necesarias para impedirla.

El PSOE defiende la gestión del Gobierno y asegura que hubo coordinación con Marruecos

Frente a las críticas, el PSOE respaldó la actuación del Ejecutivo y rechazó que existan indicios que permitan atribuir al Gobierno marroquí la entrada masiva. La portavoz de la Comisión Ejecutiva socialista, Montse Mínguez, aseguró que no hay “ningún dato” que demuestre una colaboración de Rabat.

Mínguez defendió además la gestión realizada durante agosto y sostuvo que el Gobierno movilizó recursos y mantuvo actividad desde que comenzó la crisis. Al mismo tiempo, acusó al PP de utilizar políticamente la situación y afirmó que, mientras el Ejecutivo trabajaba en Ceuta, los populares estaban “de mítines” y actuando “en modo electoral”.

En paralelo, la Ejecutiva Federal del PSOE aprobó un manifiesto de apoyo al pueblo ceutí en el que reclama “unidad, responsabilidad y cooperación leal” entre administraciones. El documento condena cualquier forma de violencia, defiende el respeto a los derechos humanos y pide evitar la utilización partidista de la crisis.