

Durante décadas, la compañía fue un referente en el textil deportivo. Equipó a clubes, abasteció tiendas y mantuvo una presencia estable en España. Sin embargo, la baja en las ventas y la pérdida de competitividad la llevaron a una situación límite que terminó en concurso voluntario de acreedores.
De acuerdo con datos publicados por Cinco Días, la empresa venía arrastrando deudas desde hacía varios ejercicios. Los costes subieron, el consumo cayó y las colecciones no lograron los resultados esperados. La caja se redujo y los problemas para pagar a proveedores se hicieron cada vez más frecuentes.
Reconocida marca deportiva no superó la crisis y presentó concurso
Información del Registro Público Concursal, citada por Diffusion Sport, confirma que la firma llegó al juzgado sin capacidad para cumplir sus compromisos. Durante los últimos años intentó reducir gastos, renegociar acuerdos y ajustar su catálogo, pero no consiguió revertir la tendencia.
El sector también jugó un papel clave. La competencia internacional presionó los precios y las marcas medianas perdieron espacio frente a grandes grupos con más recursos. La volatilidad en los costes de materiales y transporte complicó aún más la planificación de cada temporada.

¿Por qué Luanvi terminó en concurso de acreedores?
Según Economía Digital, la empresa acumuló exceso de inventario, menor rotación y una caída marcada en sus ingresos. Las campañas recientes tuvieron menos impacto del previsto y la falta de liquidez se volvió evidente.
La producción externa también generó problemas. Los retrasos desde Asia afectaron la llegada de nuevos productos y encarecieron los pedidos. La compañía evaluó alternativas para abaratar costes, pero ninguna medida logró frenar el deterioro financiero que ya se veía en sus balances.
Un sector competitivo que exige más margen de adaptación
Ahora la continuidad de la empresa queda en manos del administrador concursal. Se analizará si puede atraer inversores, vender unidades productivas o aplicar un plan de reestructuración que permita mantener parte de su actividad. La opción de una liquidación ordenada también está sobre la mesa.
El caso muestra un patrón que se repite en el textil deportivo: menor consumo, más competencia y costes altos. Las empresas que no logran adaptarse rápido quedan expuestas a ciclos económicos cada vez más cortos. En ese escenario, la capacidad de innovar y sostener márgenes será decisiva para sobrevivir.










