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La posibilidad de financiar compras con tarjeta de crédito se ha convertido en una herramienta habitual para miles de consumidores.

Sin embargo, lo que parece una solución cómoda para afrontar gastos puede terminar encareciendo notablemente el importe final de una compra si no se conocen las condiciones aplicadas por la entidad financiera.

Los expertos en finanzas personales advierten que algunos sistemas de pago aplazado incorporan intereses que, acumulados durante meses o años, pueden hacer que el coste final llegue a duplicar el precio original del producto adquirido.

Las entidades bancarias ofrecen distintas modalidades para devolver el dinero financiado. La más habitual consiste en establecer una cuota fija mensual elegida por el titular de la tarjeta. La otra alternativa se basa en pagar cada mes un porcentaje de la deuda pendiente.

Aunque ambas opciones permiten fraccionar los pagos, la diferencia entre una y otra puede tener un impacto importante sobre el tiempo necesario para liquidar la deuda y sobre los intereses que se terminarán abonando.

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¿Por qué una compra puede llegar a costar el doble?

Cuando se utiliza una tarjeta con modalidad de pago aplazado, los intereses se aplican sobre el saldo pendiente de devolución. Si la cuota mensual es muy reducida, gran parte del dinero abonado cada mes se destina a cubrir intereses y apenas disminuye el capital adeudado.

Esto provoca que la deuda se prolongue durante un periodo mucho más largo. Cuantos más meses permanezca activa la financiación, mayor será la cantidad total abonada al banco.

Por ejemplo, una compra de 1000 euros financiada mediante cuotas bajas puede acabar suponiendo un desembolso cercano a los 2000 euros si el tipo de interés es elevado y el plazo de devolución se extiende durante varios años.

¿Cómo calcular el coste real antes de financiar una compra?

Los especialistas recomiendan revisar siempre la Tasa Anual Equivalente (TAE), ya que este indicador refleja el coste efectivo de la financiación incluyendo intereses y otros posibles gastos asociados.

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También resulta fundamental calcular cuánto tiempo llevará devolver la deuda con la cuota elegida. Una cuota aparentemente cómoda puede traducirse en años de pagos mensuales y en un importante sobrecoste final.

Antes de aceptar una financiación, conviene comparar diferentes alternativas y utilizar simuladores financieros que permitan conocer de antemano cuánto dinero se terminará pagando. Esta sencilla comprobación puede evitar que una compra aparentemente asequible termine costando mucho más de lo previsto.