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En un contexto donde la captura de Nicolás Maduro marca agenda para Repsol (que negocia con el Gobierno de Estados Unidos el cobro de la deuda por las sanciones a los activos de operadoras extranjeras, a la vez que le solicita a Donald Trump que le permita sacar petróleo al igual que Chevron), en su propia zona de influencia le sale un nuevo competidor que podría poner en riesgo su primacía.

Moeve y Galp anunciaron que alcanzaron un acuerdo no vinculante para avanzar en las negociaciones sobre la potencial integración de sus negocios downstream, con el objetivo de crear dos compañías energéticas líderes en la Península Ibérica.

En concreto, la unión de la segunda petrolera española con la primera portuguesa busca el ingreso al mercado de una empresa en refinerías y otra en gasolineras. Con este movimiento, la nueva sociedad prácticamente se colocará al mismo nivel que Repsol como primera petrolera ibérica.

Así las cosas, durante las negociaciones se evaluará la posible creación de dos plataformas energéticas europeas: una plataforma industrial centrada en refino, química, trading, moléculas verdes y combustibles bajos en carbono, orientada al servicio de clientes B2B (IndustrialCo); y una plataforma de movilidad centrada en la venta de combustibles (incluida la recarga de vehículos eléctricos) y servicios de conveniencia destinados a clientes minoristas y de movilidad, y que impulsará a su vez el desarrollo de soluciones de movilidad de nueva generación (RetailCo).

Los actuales accionistas de Moeve, Mubadala y Carlyle, tendrán el control de la plataforma industrial, mientras que Galp mantendrá una participación superior al 20%. Por otro lado, los actuales accionistas de Moeve y Galp tendrán el control compartido de RetailCo. La combinación propuesta excluye otros negocios de Galp, como Upstream, Renovables, Suministro y Trading de petróleo, gas y energía.

Asimismo, la combinación de negocios propuesta reúne activos, capacidades y equipos complementarios en España y Portugal, con el objetivo de aumentar la escala y la capacidad de inversión, al tiempo que apoya la transición energética y refuerza la resiliencia, fiabilidad y competitividad del sistema energético ibérico.

En particular, la plataforma IndustrialCo está diseñada para desempeñar un papel central en la atracción de inversión industrial a largo plazo en la región y acelerar la transformación de los activos de refino e industriales existentes en hubs multi-energía integrados.

Así, la integración industrial propuesta reúne activos de refino altamente competitivos que se benefician de un acceso privilegiado al mar y logística integrada, lo que posiciona bien la plataforma para el desarrollo de hidrógeno verde y otras moléculas verdes y bajas en carbono.

“La integración propuesta pretende reforzar la relevancia estratégica de estas refinerías tanto para España como para Portugal, respaldando la continuidad de sus operaciones y transformación a largo plazo”, explican las compañías.

Por otra parte, al aumentar la escala y la capacidad de inversión, la plataforma industrial propuesta fortalece la capacidad de destinar capital, de manera significativa, a la evolución de estas instalaciones como hubs multi-energía integrados, proyectando el futuro del refino en la Península Ibérica.

Una red de 3500 puntos de venta

Las empresas afirman que la intención es que RetailCo combine las redes de estaciones de servicio de ambas compañías para crear una red verdaderamente panibérica, con aproximadamente 3500 puntos en España y Portugal.

La mayor escala, explican, permitirá a la nueva compañía ofrecer una propuesta de servicios superior, de mayor valor para los clientes y más soluciones de conveniencia, incluyendo mejores ofertas de comida para llevar y movilidad.

La nueva plataforma también acelerará la inversión en recarga de vehículos eléctricos y servicios de movilidad de nueva generación, apoyando la transición hacia un transporte más limpio en España y Portugal.

De hecho, la plataforma industrial propuesta tendría una capacidad combinada de procesamiento de crudo cercana a 700 kbpd en tres complejos industriales.

También, y como empresas independientes, se espera que ambos negocios se autofinancien, mientras buscan oportunidades de crecimiento y soluciones para la transición energética.

Hasta el cierre de la operación, Moeve y Galp seguirán operando como compañías independientes, con plena continuidad de sus operaciones, suministro y servicios a clientes en todas las actividades y geografías.

En todo caso, cualquier operación potencial entre las partes estará sujeta a la negociación y cierre de acuerdos definitivos y vinculantes, las aprobaciones corporativas necesarias y la obtención de las autorizaciones regulatorias que resulten pertinentes. En la actual fase no se tomaron decisiones finales y no hay impacto en las operaciones en curso, empleados o relaciones comerciales existentes de las compañías.

Moeve y Galp esperan un posible acuerdo para mediados de 2026.

Ante una gran oportunidad

Para el consejero delegado de Moeve, Maarten Wetselaar, este proceso es una oportunidad única para fortalecer el papel de la Península Ibérica en la transición energética, “apoyándose en ”escala, resiliencia y capacidad de inversión necesarias para impulsar el cambio con rapidez”.

Enseguida añadió que al sumar excelencia industrial, un amplio alcance de negocios downstream y un sólido porfolio de proyectos bajos en carbono, “nuestro objetivo es atraer capital a largo plazo y acelerar el despliegue de soluciones que apoyen la competitividad, la descarbonización y el crecimiento económico”.

Por su parte, Paula Amorim, presidenta de Galp, señaló que el análisis estratégico abre la puerta a crear grandes actores europeos en Iberia, con mayor especialización y flexibilidad para impulsar el crecimiento sostenible y la creación de valor.