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Comprar una casa en España requiere disponer de una gran cantidad de dinero por adelantado, ya que las entidades financieras suelen financiar un máximo del 80% del valor del inmueble. Esto obliga a los compradores a tener ahorrado el 20% restante más los gastos de notaría e impuestos, una barrera infranqueable para gran parte de los trabajadores jóvenes del país.

Para solucionar este obstáculo, el Estado español ha implementado una línea de avales a través del Instituto de Crédito Oficial (ICO). Este mecanismo no entrega dinero en efectivo, sino que actúa como garantía frente al banco, permitiendo que la entidad financiera conceda una hipoteca por el 100% del valor de la propiedad.

Condiciones para solicitar el aval del ICO en la compra de primera vivienda

La medida está dirigida exclusivamente a la compra de la primera vivienda, que deberá destinarse a residencia habitual y permanente. Los solicitantes deben ser menores de 35 años o familias con menores a cargo, y acreditar residencia legal en España durante los dos años anteriores a la solicitud de la hipoteca.

En cuanto a los requisitos económicos, los ingresos individuales de quien adquiere el inmueble no pueden superar los 37.800 euros brutos anuales (lo que equivale a 4,5 veces el IPREM). Si la compra se realiza en pareja, este límite de ingresos se duplica. Además, el patrimonio máximo del solicitante no debe exceder los 100.000 euros, asegurando que la ayuda llegue a quienes realmente la necesitan.

España avalará la compra de vivienda, a través del ICO, a los jóvenes que coticen en la Seguridad Social

¿Qué ocurre si alquilo la casa comprada con el aval estatal?

La normativa es muy estricta respecto al uso que se le debe dar al inmueble adquirido mediante esta garantía pública. Al tratarse de una facilidad destinada a resolver el problema residencial, la casa no puede utilizarse como inversión para obtener rentabilidad en el mercado inmobiliario.

El comprador está obligado a mantener la propiedad como su residencia habitual durante un mínimo de 10 años. No está permitido alquilarla ni venderla durante esa década, salvo que existan causas de fuerza mayor debidamente justificadas, como un cambio de centro de trabajo a otra provincia, matrimonio, separación o un incremento en el número de miembros de la familia.

Diferencias entre un aval del Estado y una subvención directa

Es fundamental entender que esta medida no reduce el precio de la vivienda ni regala dinero al comprador. El aval del ICO funciona como un respaldo oficial: si el cliente deja de pagar la hipoteca, el Estado responde ante el banco por ese 20% inicial. Sin embargo, el ciudadano terminará devolviendo el 100% del dinero prestado a la entidad bancaria a través de sus cuotas mensuales.

A diferencia de las subvenciones a fondo perdido, que sí descuentan dinero del precio final, esta herramienta busca únicamente eliminar la necesidad de contar con ahorros previos. Los bancos adheridos al programa son los encargados de gestionar todo el trámite, analizando el perfil de riesgo del cliente antes de conceder la financiación total.

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