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El rechazo de los dos reales decretos-ley de vivienda este viernes 2 de octubre ha abierto una duda práctica para inquilinos y propietarios: ¿cuándo dejan realmente de estar vigentes las medidas que el Congreso acaba de rechazar?

La respuesta requiere distinguir entre la votación parlamentaria y su publicación oficial. Los reales decretos-ley pueden entrar en vigor antes de ser convalidados por el Congreso y producir efectos durante ese periodo. La Constitución obliga posteriormente a la Cámara Baja a pronunciarse sobre su convalidación o derogación en un plazo máximo de 30 días.

En el caso de los decretos de vivienda, ambos habían entrado en vigor antes de la votación. Tras su rechazo parlamentario, debe publicarse en el Boletín Oficial del Estado (BOE) la correspondiente resolución del Congreso, un paso clave para fijar oficialmente la derogación y su alcance temporal.

Miles de personas acampan en la Puerta del Sol para protestar por la crisis de vivienda.
Miles de personas acampan en la Puerta del Sol para protestar por la crisis de vivienda.Fuente: EFEJavier Lizon

¿Cuándo deja de estar vigente un decreto ley rechazado por el Congreso?

El artículo 86.2 de la Constitución Española establece que un real decreto-ley debe someterse a debate y votación de totalidad en el Congreso dentro de los 30 días siguientes a su promulgación. El Congreso debe pronunciarse expresamente sobre su convalidación o derogación.

Por tanto, el rechazo en la Cámara no funciona como una norma que nunca haya existido. El decreto ley entró en vigor, formó parte del ordenamiento jurídico y pudo producir efectos durante el tiempo en que estuvo vigente.

Después del rechazo, la resolución parlamentaria correspondiente debe publicarse en el BOE. En el caso concreto de los decretos de vivienda rechazados este 2 de octubre, el material disponible indica que esa publicación está todavía pendiente. Por ello, para afirmar el momento exacto en el que la derogación despliega efectos generales debe comprobarse la resolución que finalmente aparezca en el BOE.

¿Qué pasa entre la votación del Congreso y la publicación en el BOE?

Este periodo puede generar dudas porque la decisión política y parlamentaria ya se ha producido, pero todavía falta su publicación oficial.

En términos prácticos, no conviene interpretar ese intervalo como si el Congreso no hubiera tomado ninguna decisión ni tampoco afirmar una fecha de pérdida de vigencia que todavía no figure en la resolución publicada.

Para inquilinos y propietarios, la referencia jurídica definitiva será el BOE. Allí quedará oficialmente publicada la derogación y podrá determinarse con precisión desde qué momento dejan de resultar aplicables las medidas rechazadas.

¿Qué ocurre con las medidas que estuvieron vigentes antes del rechazo?

Que un real decreto-ley sea posteriormente rechazado no significa que jurídicamente nunca haya existido. Esta diferencia resulta especialmente relevante en los decretos de vivienda aprobados esta semana.

El Real Decreto-ley 26/2026 fue publicado en el BOE el 30 de septiembre y entró en vigor el 1 de octubre de 2026. Entre otras cuestiones, incorporaba medidas relacionadas con los alquileres, la vivienda y los desahucios.

El Real Decreto-ley 27/2026, centrado en reforzar la estabilidad de los contratos de arrendamiento de vivienda habitual, fue publicado el 1 de octubre y entró en vigor el 2 de octubre, el mismo día en que fue rechazado por el Congreso.

Esto implica que las normas llegaron a estar vigentes. La determinación de qué ocurre con situaciones jurídicas concretas producidas durante ese periodo exige analizar las disposiciones del propio decreto, la resolución de derogación y, cuando corresponda, las reglas generales sobre efectos temporales. No puede afirmarse de manera general que todo lo ocurrido durante su vigencia quede automáticamente anulado.

Cientos de acampados en la Puerta del Sol convocados por el Sindicato de Inquilinas se preparan este domingo para dormir una segunda noche, y las que hagan falta, en tiendas de campaña, hasta que el Gobierno apruebe el real decreto 'Maricarmen' que debe incluir, entre otras medidas, contratos indefinidos de alquiler.- EFE/ Borja Sánchez-Trillo
Cientos de acampados en la Puerta del Sol convocados por el Sindicato de Inquilinas se preparan este domingo para dormir una segunda noche, y las que hagan falta, en tiendas de campaña, hasta que el Gobierno apruebe el real decreto 'Maricarmen' que debe incluir, entre otras medidas, contratos indefinidos de alquiler.- EFE/ Borja Sánchez-Trillo Fuente: EFEBorja Sánchez-Trillo

¿Por qué un decreto ley entra en vigor antes de que lo vote el Congreso?

Porque el real decreto-ley es un instrumento legislativo provisional que la Constitución permite utilizar al Gobierno en casos de “extraordinaria y urgente necesidad”.

No necesita esperar a una votación previa del Congreso para entrar en vigor. Cada decreto establece su fecha de entrada en vigor y, una vez publicado oficialmente, comienza a producir los efectos previstos en sus disposiciones.

Sin embargo, ese poder del Gobierno tiene un límite temporal. El artículo 86 de la Constitución obliga a que el Congreso se pronuncie sobre la norma dentro de los 30 días siguientes a su promulgación.

Si el Congreso la convalida, la norma mantiene su vigencia. Si acuerda su derogación, el real decreto-ley deja de continuar en el ordenamiento en los términos que resulten de la resolución correspondiente.

¿Qué ha pasado con los decretos de vivienda?

El caso de esta semana resulta especialmente singular por el escaso tiempo transcurrido entre la entrada en vigor y el rechazo parlamentario.

  • El Real Decreto-ley 26/2026 entró en vigor, con las salvedades previstas en la propia norma, el 1 de octubre. El Congreso lo rechazó al día siguiente.
  • El segundo, el Real Decreto-ley 27/2026, tuvo una trayectoria todavía más breve: entró en vigor el viernes 2 de octubre y fue rechazado por el Congreso ese mismo día.

En consecuencia, el siguiente paso que deben vigilar inquilinos y propietarios es la publicación de las resoluciones parlamentarias en el BOE. Esos documentos permitirán fijar oficialmente la derogación de ambos decretos y evitar interpretar como retroactiva, automática o absoluta una consecuencia que debe analizarse conforme al texto publicado.