En esta noticia

Durante diez meses, en pleno invierno, Amira no tuvo una casa propia donde dormir. Esta madre de 39 años, de Adelaida, Australia, vivió dentro de su auto tras separarse de su pareja, sin dejar de trabajar ni de llevar a sus hijos al colegio ni un solo día.

Según le contó a ABC News, ella y su expareja decidieron alternar semanas en la casa familiar para darles estabilidad a los chicos. El problema aparecía cuando a Amira le tocaba ceder la vivienda, porque no tenía adónde ir.

Algunos amigos le ofrecieron quedarse en sus casas, pero con el tiempo sintió que se convertía en una carga, y terminó durmiendo en su auto, estacionado en distintos puntos de la ciudad.

“Sucedió en un solo fin de semana, y pasé de sentirme estable y realizada a preguntarme cómo iba a sobrevivir hasta el día siguiente”, recordó. Hasta entonces se definía como una madre trabajadora, organizadora de fiestas, que acababa de recibir un ascenso.

El miedo de dormir sola en el auto

Hubo una noche que todavía la persigue. Cinco hombres golpearon la ventanilla de su auto y uno intentó forzar la puerta. “Fue aterrador, absolutamente aterrador”, describió.

Dormir en estacionamientos la obligó a tomar precauciones adicionales para sentirse segura.Imagen ilustrativa Magnific

Desde entonces empezó a elegir estacionamientos iluminados, con baños cerca y alguna ruta de escape. Hasta compró un par de bates de críquet para sentirse más segura.

Según el centro Hutt St Centre, que asiste a personas sin hogar en la zona, la cantidad de mujeres que piden ayuda allí creció un 77% en los últimos cuatro años.

El punto de inflexión que la ayudó a salir adelante

El cambio llegó cuando la escuela de sus hijos se involucró para ayudarla. “Empecé a buscar otros trabajos, a acudir a mi psicólogo con más frecuencia, a acceder a otros servicios, las cosas empezaron a cambiar poco a poco”, contó.

Hoy trabaja acompañando a otras personas en situaciones similares, ayudándolas a acceder a viviendas de transición y servicios de salud mental. “Puedo identificarme con la gente y decirles que hay esperanza, que no hay estigma”, aseguró.

La respuesta de las políticas públicas en Australia

El psiquiatra Olav Nielssen impulsa un proyecto de viviendas permanentes para personas con enfermedades mentales crónicas, que ya construyó 20 unidades en Sídney. “Es una forma de atención muy económica y eficiente”, sostuvo al medio citado, y pidió que los gobiernos destinen más recursos a este tipo de soluciones.

Australia Meridional destinará millones de dólares a programas de vivienda para personas sin hogar. Fuente: ShutterstockShutterstock

El gobierno de Australia Meridional, por su parte, confirmó una inversión de 78,6 millones de dólares para servicios destinados a personas sin hogar durante 2026-2027, con 261 camas de emergencia y 459 viviendas de transición distribuidas en el estado.