

- Qué cambia con la edad, según la psicología del envejecimiento
- El hábito que se relaciona con un mayor bienestar psicológico
- Por qué apreciar lo que ya se tiene no significa conformarse
- Qué relación existe entre gratitud y satisfacción con la vida
- La felicidad al envejecer no depende únicamente de la actitud
A medida que pasan los años, las pérdidas, los cambios y las decisiones que ya no pueden modificarse forman parte de la experiencia de muchas personas. Sin embargo, envejecer no implica necesariamente un deterioro paralelo del bienestar emocional.
La investigación psicológica lleva décadas estudiando esta aparente paradoja. Una de las explicaciones apunta a que, cuando las personas perciben que su horizonte temporal es más limitado, pueden empezar a dar mayor prioridad a aquello que tiene significado emocional en el presente.
No significa que todas las personas sean más felices al cumplir 70 años ni que una determinada actitud garantice el bienestar. Sí existen estudios que muestran diferencias vinculadas a la edad y una asociación entre prestar atención a experiencias positivas y un mayor bienestar psicológico.

Qué cambia con la edad, según la psicología del envejecimiento
La psicóloga Laura Carstensen, de la Universidad de Stanford, desarrolló la denominada teoría de la selectividad socioemocional. Este marco sostiene que la percepción del tiempo disponible influye en las prioridades que orientan nuestra conducta.
Cuando el futuro se percibe como amplio, suelen adquirir mayor importancia objetivos relacionados con explorar, obtener información, ampliar horizontes o prepararse para lo que vendrá. Cuando el tiempo comienza a percibirse como más limitado, ganan peso los objetivos relacionados con el significado emocional y la satisfacción presente.
El planteamiento no supone que las personas mayores dejen de querer aprender, cambiar o emprender nuevos proyectos. Se refiere a un cambio relativo en las prioridades: determinadas experiencias y relaciones emocionalmente significativas pueden adquirir más valor.
El hábito que se relaciona con un mayor bienestar psicológico
Una investigación de Claire Growney, Laura Carstensen y Tammy English examinó el denominado savoring, término que puede traducirse como “saboreo” o capacidad de detenerse y prestar atención a una experiencia positiva mientras sucede.
El estudio incluyó a 285 adultos de entre 25 y 85 años. Durante diez días, respondieron seis veces al día preguntas sobre sus emociones, sus interacciones sociales y si estaban saboreando el momento. Los datos fueron recogidos entre 2018 y 2021.
Los investigadores observaron que las personas de más edad presentaban una mayor probabilidad que las jóvenes de saborear los momentos cuando experimentaban niveles elevados de emociones positivas. Además, independientemente de la edad, una mayor tendencia a hacerlo estaba relacionada con un mayor bienestar psicológico.
El trabajo, publicado en Emotion, no demuestra que saborear los momentos sea por sí solo la causa de una vida más feliz. Sus resultados muestran una asociación y plantean que este mecanismo podría contribuir a explicar algunas de las ventajas relacionadas con la edad observadas en el bienestar emocional.
Por qué apreciar lo que ya se tiene no significa conformarse
La idea puede resumirse coloquialmente como aprender a valorar más lo que ya se tiene, aunque la investigación no habla de resignación ni sostiene que haya que aceptar pasivamente situaciones negativas.
Saborear una experiencia puede consistir en prestar atención a una conversación agradable, disfrutar conscientemente de una comida, valorar el tiempo compartido con alguien cercano o detenerse en una actividad cotidiana que produce una emoción positiva.
Además, el estudio encontró un componente social relevante: a lo largo de las distintas edades, las personas tenían más probabilidades de saborear el momento cuando estaban acompañadas por personas con las que mantenían vínculos cercanos.
Qué relación existe entre gratitud y satisfacción con la vida
Otra línea de investigación estudia la gratitud. Una revisión sistemática publicada en 2023 analizó 44 trabajos que reunían a 16.529 participantes y encontró una asociación positiva entre gratitud y satisfacción con la vida.
Sin embargo, los propios autores pidieron cautela a la hora de interpretar el resultado. De los estudios incluidos, 18 eran experimentales y 26 transversales, y la evidencia de que las intervenciones basadas específicamente en gratitud causen una mayor satisfacción vital fue mixta.

Por tanto, la psicología no permite afirmar que basta con “ser agradecido” para ser feliz. Lo que sí muestran estas investigaciones es que la capacidad de atender a aspectos positivos de la experiencia está relacionada con indicadores de bienestar.
La felicidad al envejecer no depende únicamente de la actitud
Estas conclusiones tampoco significan que el bienestar dependa exclusivamente de la perspectiva de cada persona. La salud, la situación económica, el apoyo social, la soledad, las pérdidas y otras circunstancias pueden tener una influencia importante sobre la calidad de vida.
La teoría de la selectividad socioemocional describe tendencias generales y mecanismos psicológicos, no una fórmula que se aplique de la misma manera a todas las personas.
Lo que la evidencia permite plantear es algo más concreto: con la edad pueden cambiar las prioridades emocionales y prestar más atención a las experiencias positivas del presente está asociado con un mayor bienestar.
En ese sentido, llegar satisfecho a una edad avanzada no exige necesariamente haber vivido sin dificultades. Parte de la diferencia puede estar en la forma en que las personas aprenden a dirigir su atención hacia las relaciones, experiencias y momentos que siguen teniendo valor.













