La geocientífica y astronauta estadounidense Sian Proctor sostiene que los avances de la exploración espacial pueden contribuir a resolver algunos de los principales desafíos ambientales del planeta. “Cuando resolvemos problemas para el espacio, estamos resolviendo problemas para la Tierra”, explicó el 21 de octubre en una entrevista con EFE durante el festival Starmus, en Tenerife.
“Para sobrevivir en la Luna o en Marte tenemos que ser eficientes con los alimentos, el agua, la energía, la gestión de los recursos y la de los residuos”, aseguró. En ese contexto, la astronauta considera que la exploración espacial debe servir para aprender de los errores cometidos en la Tierra y avanzar hacia un modelo más sostenible.
Cómo la exploración espacial puede ayudar a proteger la Tierra
Para Proctor, las tecnologías que permitan aprovechar mejor los recursos en la Luna o en Marte también pueden contribuir a reducir el impacto ambiental en nuestro planeta. Entre las principales áreas de desarrollo se encuentran la reutilización de materiales, la reducción de residuos, la producción de alimentos con recursos mínimos y los sistemas que permiten cerrar los ciclos del agua.
La científica subraya que estos avances deben tener una utilidad que vaya más allá de las misiones espaciales. Los desafíos que plantea la supervivencia en otros mundos obligan a optimizar los recursos, una necesidad que también existe en la Tierra.
“No hay un planeta mejor que la Tierra”, ha recalcado. Por eso, insiste en que la exploración espacial no debe entenderse como una vía de escape ante los problemas ambientales, sino como una oportunidad para encontrar soluciones que puedan aplicarse en el planeta.
La Luna, el laboratorio antes de viajar a Marte
Aunque considera que llegar a Marte forma parte del futuro de la humanidad, Proctor defiende que el proceso debe desarrollarse sin prisas ni a cualquier precio. Antes será necesario regresar a la Luna, construir infraestructuras y aprender a vivir, trabajar y disfrutar en un entorno extremadamente hostil.
Durante esa etapa, la astronauta propone confiar en sistemas robóticos cada vez más avanzados para preparar Marte antes de la llegada de seres humanos. La experiencia adquirida en la Luna permitiría probar tecnologías, perfeccionar los sistemas de supervivencia y aprender a gestionar mejor los recursos en condiciones difíciles.
De esta manera, la Luna funcionaría como un laboratorio para desarrollar soluciones que después podrían utilizarse en otras misiones. Según la visión de Proctor, el objetivo no consiste únicamente en ampliar la presencia humana en el espacio, sino también en aprovechar los conocimientos adquiridos para mejorar la vida en la Tierra.
Una cultura espacial que incluya arte, comida y diversidad
Además de científica, Sian Proctor es artista y considera que los futuros asentamientos lunares y marcianos no deberían limitarse a instalaciones diseñadas exclusivamente para garantizar la supervivencia de astronautas e ingenieros. La humanidad también llevará consigo sus costumbres, su gastronomía, su música, su arte y sus distintas formas de entender el mundo.
En ese contexto, la exploradora imagina un futuro en el que nuevas profesiones encuentren su lugar fuera de la Tierra. Quizá, plantea, “alguno de los niños que hoy sueña con dedicarse a la cocina termine siendo chef en la Luna o en Marte”.
Su visión también contempla la participación de perfiles diversos en la exploración espacial. Proctor, que pasó tres días en el espacio a bordo de Inspiration4 de SpaceX, la primera misión orbital integrada únicamente por civiles, hizo historia como la primera mujer afroamericana en pilotar una nave espacial y la primera mujer piloto de una nave espacial comercial.
La astronauta no considera que los vuelos comerciales y las misiones de profesionales sean ámbitos enfrentados, sino funciones complementarias dentro de un ecosistema que incluye a quienes diseñan cohetes, trabajan desde tierra y aportan conocimientos de disciplinas diferentes.
Ese es el espacio “justo, equitativo, diverso e inclusivo” que reivindica, con la intención de que los beneficios de la exploración espacial repercutan en toda la humanidad. Para Proctor, el avance hacia otros mundos debe ir acompañado de soluciones que también contribuyan a construir un futuro más sostenible en la Tierra.