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La Casa Real de España atraviesa uno de sus momentos más dolorosos con la muerte de Irene de Grecia, hermana de la reina Sofía, a los 83 años. Su fallecimiento, ocurrido en Madrid, supone una pérdida profunda no solo en el ámbito familiar, sino también en el simbólico, por el papel silencioso pero constante que desempeñó durante décadas junto a la monarquía española.

Aunque siempre se mantuvo alejada del primer plano mediático, Irene de Grecia fue una figura esencial en el entorno más íntimo de la reina Sofía. Su presencia discreta y su vínculo estrecho con la Familia Real la convirtieron en un apoyo permanente, especialmente en los momentos más complejos vividos por la institución.

Irene de Grecia destacó por su perfil reservado y su estrecha relación con la reina Sofía durante décadas.
Irene de Grecia destacó por su perfil reservado y su estrecha relación con la reina Sofía durante décadas.Robert Ghement

Una figura clave en la vida de la reina Sofía

Nacida en el seno de la realeza griega, Irene de Grecia fue la hermana menor de la reina Sofía y compartió con ella una historia marcada por el exilio, los cambios políticos en Grecia y una vida desarrollada en gran parte fuera de su país natal. Desde su llegada a España, mantuvo una relación muy cercana con la entonces princesa y posteriormente reina.

Durante años, Irene residió en el Palacio de la Zarzuela, donde se convirtió en una figura inseparable de Sofía. Su papel nunca fue institucional, pero sí profundamente humano. Según fuentes cercanas a la Familia Real, fue un apoyo emocional constante, especialmente en los últimos años, cuando la reina emérita atravesó etapas personales delicadas.

La relación entre ambas hermanas fue siempre descrita como sólida y cómplice. Irene renunció a una vida pública propia para acompañar a Sofía, una decisión que marcó su trayectoria vital y que explica en gran parte su perfil bajo y su alejamiento de los focos mediáticos.

El impacto en el rey Felipe y en la Casa Real

La muerte de Irene de Grecia ha tenido un impacto directo en el núcleo de la Casa Real de España. El rey Felipe VI, sobrino de Irene, y la reina Sofía han recibido numerosas muestras de condolencia tras conocerse la noticia de su fallecimiento.

Para Felipe VI, la pérdida tiene un componente especialmente personal. Irene formó parte de su infancia y juventud, y estuvo presente de manera constante en la vida familiar del monarca. Su fallecimiento cierra una etapa marcada por la presencia de una generación histórica de la realeza europea que acompañó la transición y consolidación de la monarquía española.

Desde la Casa Real se ha destacado el carácter reservado de Irene y su voluntad de permanecer siempre en un segundo plano. Esa discreción, que definió su vida, también ha marcado la comunicación oficial tras su muerte, con mensajes centrados en el ámbito familiar y en el recuerdo de su figura como apoyo esencial.

Una vida marcada por la discreción y el compromiso familiar

A lo largo de su vida, Irene de Grecia evitó protagonismos y mantuvo un perfil alejado de controversias. No ejerció funciones oficiales ni representativas, pero su cercanía a la reina Sofía la situó en un lugar singular dentro de la monarquía española. Su figura fue habitual en actos privados y en momentos clave de la vida familiar, aunque rara vez acaparó atención pública.

La relación entre las hermanas estuvo marcada por la cercanía personal y el acompañamiento permanente.
La relación entre las hermanas estuvo marcada por la cercanía personal y el acompañamiento permanente.Wassilis Aswestopoulos

En los últimos años, su estado de salud había generado preocupación en el entorno más cercano, lo que reforzó aún más el vínculo cotidiano con la reina Sofía. Su fallecimiento en Madrid pone fin a una vida dedicada casi por completo al ámbito familiar, con un fuerte sentido de lealtad y acompañamiento.

La muerte de Irene de Grecia deja un vacío difícil de llenar para la reina Sofía y para la Casa Real en su conjunto. Su legado no se mide en discursos ni en actos oficiales, sino en una presencia constante y silenciosa que marcó la vida privada de la monarquía española durante décadas, convirtiéndola en una de las figuras más queridas y respetadas del entorno real.