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Son millones las personas alrededor del mundo que no pueden controlar sus gastos con la tarjeta de crédito. La facilidad de pagar las cosas más adelante o el financiamiento en cuotas son algunos de los factores por los que tanta gente elige este método de pago.

Sin embargo, si no se utiliza de manera consciente y se lleva un registro de los gastos, el saldo mensual puede descontrolarse y aumentar hasta ser un problema. Es por eso que los expertos de las finanzas personales inventaron un truco para evitar el gasto irracional.

Se trata de introducir la tarjeta de crédito en un recipiente apto para el congelador, cubrirla por completo con agua y esperar a que el bloque quede sólido. A partir de ahí, cualquier compra exige un paso previo que tarda como mínimo seis horas, el tiempo aproximado que necesita el hielo para derretirse a temperatura ambiente.

La técnica aparece recogida en guías de finanzas personales como wikiHow y se apoya en una idea sencilla. El obstáculo no es económico, es físico. Quien quiere gastar debe esperar, y esa espera es exactamente el margen para reconsiderar la compra.

El truco recomendado por expertos para evitar los gastos impulsivos con la tarjeta de crédito.Gemini

¿Para qué sirve meter la tarjeta de crédito al congelador?

El objetivo es cortar la compra impulsiva sin tocar la relación con la entidad emisora. Cancelar una tarjeta acarrea trámites y consecuencias, mientras que bloquearla desde la aplicación se revierte con dos toques en la pantalla. El hielo, en cambio, no admite atajos rápidos.

La condición imprescindible es que el número quede ilegible. Conviene elegir un recipiente opaco, o bien envolver la tarjeta en papel de cocina antes de sumergirla. Si la numeración se lee a través del hielo, la tentación de teclearla en una compra online permanece intacta y el método pierde todo su sentido.

Cómo congelar tu tarjeta de crédito paso a paso

El procedimiento no requiere materiales especiales. Sirve una bolsa de congelación, un táper o incluso un vaso, siempre que resista bajas temperaturas y quepa la tarjeta en posición horizontal. Las tarjetas con chip no suelen sufrir daños por el frío, según la propia guía.

  • Colocar la tarjeta dentro del recipiente y cubrir el número con un paño o papel de cocina.
  • Llenar el envase con agua hasta tapar el plástico por completo.
  • Cerrar el precinto, en caso de usar una bolsa hermética.
  • Dejarlo en el congelador varias horas, o un día entero, hasta que el bloque quede sólido.

Una vez congelado, el bloque permanece en el congelador. Extraerlo del recipiente resulta posible, del mismo modo que se desprenden los cubitos de una cubitera, aunque solo tiene sentido si el envase hace falta para otra cosa.