

Con la llegada del buen tiempo y las altas temperaturas, el cuidado de los pies y de los talones gana protagonismo. Sin embargo, esta zona del cuerpo suele recibir menos atención durante el resto del año, especialmente con la llegada del otoño y el invierno.
La sequedad, las durezas y las rozaduras asociadas al calzado pueden afectar la piel de los pies. Es por eso que la podóloga María Jesús Lechuga recomienda cuidar los pies y los talones durante todo el año, y no solamente en verano.
“Uno de los principales errores es acordarnos de nuestros pies únicamente cuando llega el momento de enseñarlos”, ha explicado Lechuga en diálogo con la revista Clara.
Qué hábitos pueden favorecer la sequedad, las durezas y las ampollas en los pies
Entre los errores que señala la especialista se encuentran no secar correctamente el espacio entre los dedos y aplicar productos hidratantes en esa zona. “No secar correctamente entre los dedos después de la piscina o la ducha y utilizar cremas hidratantes entre los dedos”, advierte Lechuga en declaraciones a Clara.
Esta recomendación coincide con las indicaciones del Consejo General de Colegios Oficiales de Podólogos (CGCOP), que aconseja secar cuidadosamente los pies, especialmente entre los dedos, y evitar que permanezca humedad en esa zona. El organismo también recomienda hidratar diariamente el resto del pie con productos específicos.
Además, Lechuga afirma que el calzado rígido, como botas demasiado duras o tacones, puede favorecer las rozaduras y, con el tiempo, la aparición de durezas. “Si además existe una presión elevada en esa zona, la piel se engrosa para protegerse y puede terminar agrietándose”, explica la especialista.

La presión y la fricción repetidas son dos de los factores que pueden favorecer el engrosamiento de la piel. Por eso, la elección de un calzado adecuado también forma parte de las recomendaciones habituales para prevenir este tipo de problemas.
Otro efecto frecuente del roce repetido del calzado son las ampollas. El calor, la humedad y la fricción pueden favorecer su aparición, especialmente cuando la piel está sometida a un contacto continuado con el zapato. El CGCOP señala precisamente el aumento de la fricción y determinados tipos de calzado entre los factores que favorecen las rozaduras y ampollas.
Aunque pueden ser más frecuentes durante el verano por el calor, la humedad y determinados tipos de calzado, las ampollas pueden aparecer en cualquier momento del año, por ejemplo, al estrenar zapatos o caminar más de lo habitual.
Las recomendaciones de María Jesús Lechuga para prevenir las durezas y la sequedad en los pies
María Jesús Lechuga aconseja hidratar diariamente los pies y establecer una rutina de cuidado fija. “Hidratar los pies todos los días, no solamente cuando ya están agrietados con una crema de pies que contenga urea”, explica en las mismas declaraciones a la revista.
De la misma forma, el Consejo General de Colegios Oficiales de Podólogos aconseja la hidratación diaria con cremas específicas para los pies, preferentemente con urea. El organismo también insiste en mantener los pies limpios y secos, especialmente entre los dedos.

Por su parte, la podóloga y directora de la Clínica Iknos, Idoia Pascalet, también ha explicado a la revista Clara que las cremas con urea favorecen “una mejor absorción de la piel de la planta y, por tanto, estará más hidratada que con una crema normal”.
Además de la hidratación, el CGCOP recomienda elegir un calzado que proporcione una sujeción adecuada y reduzca el roce. El organismo también destaca la importancia de mantener los pies secos para prevenir ampollas, rozaduras y grietas.












