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Septiembre comenzará en España con un episodio de calor propio del pleno verano. La llegada de una masa de aire muy cálida para esta época del año disparará las temperaturas durante los próximos días y podrá dejar máximas de hasta 43 grados en Andalucía.

El episodio coincidirá con el comienzo del otoño meteorológico este martes 1 de septiembre. Sin embargo, lejos de un ambiente otoñal, el calor en septiembre se intensificará especialmente a partir de mediados de semana, según las previsiones de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET).

Ciudades como Sevilla, Córdoba, Badajoz, Cáceres, Ciudad Real, Granada, Jaén, Toledo, Lleida, Zaragoza o Logroño podrán registrar valores de entre 40 y 43 grados. El calor también llegará al norte: para el viernes se esperan temperaturas que podrían alcanzar los 42 grados en Bilbao.

Además, este martes 1 comienza oficialmente la nueva temporada de borrascas y danas, una campaña que se extenderá durante 2026-2027 y en la que los fenómenos de mayor impacto volverán a recibir nombres propios.

Se aproxima una llamarada africana para este jueves 3: calor de hasta 43 grados castigará Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha y Madrid
Se aproxima una llamarada africana para este jueves 3: calor de hasta 43 grados castigará Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha y MadridEFE

Calor en septiembre: dónde se alcanzarán los 40 y 43 grados

El cambio estará provocado por una masa de aire cuyas temperaturas podrán situarse más de 10 grados por encima de lo normal para estas fechas. Tras el descenso térmico registrado a finales de la semana pasada, los termómetros ya han comenzado a recuperarse.

Durante el martes, primer día del otoño meteorológico, la aproximación de una dorsal cálida por el Atlántico dejará un patrón más parecido al del verano. Las temperaturas máximas subirán en el norte peninsular, mientras que descenderán en zonas del sur y el este.

Ese día podrán superarse los 35 grados en los valles fluviales del cuadrante suroeste y en el sur de Gran Canaria. Las temperaturas mínimas, por su parte, aumentarán ligeramente o se mantendrán sin grandes cambios en buena parte de la Península.

El gran salto del calor en septiembre llegará a partir del miércoles. Según explicó el portavoz de AEMET José Luis Camacho, la dorsal cálida “se instala sobre la península con una pequeña bolsa de aire frío entre Madeira y el Cabo San Vicente”.

Las máximas subirán entonces en la Península y Baleares. Los 35 grados podrán superarse en amplias zonas del cuadrante suroeste, la meseta sur, el valle del Ebro, las depresiones del nordeste y Mallorca.

El calor en septiembre será especialmente intenso en los valles del Guadalquivir y del Guadiana, donde podrán superarse los 40 grados. Cáceres, Ciudad Real, Granada, Jaén y Toledo se situarán también alrededor de esos valores.

Las previsiones apuntan a máximas de 43 grados en Sevilla y Córdoba, mientras que Badajoz podrá alcanzar los 42 grados. Se trata de temperaturas habituales de los episodios más intensos del verano pese a que septiembre ya habrá comenzado.

Madrid tampoco quedará al margen. La capital podría alcanzar 38 grados el jueves y 39 grados el viernes, dentro de un episodio que dejará registros próximos o superiores a los 40 grados en numerosas ciudades del interior.

La situación será especialmente llamativa en Bilbao. Las temperaturas podrían alcanzar allí 42 grados el viernes, mostrando hasta qué punto la masa de aire cálido podrá extenderse también hacia el norte peninsular.

Lluvias torrenciales, nevadas y vientos: qué fenómenos pueden traer las borrascas y danas

La temporada de borrascas y danas concentra algunos de los fenómenos meteorológicos más adversos que pueden afectar a España durante los meses de otoño e invierno.

Los sistemas de bajas presiones pueden dejar rachas de viento muy fuertes, precipitaciones persistentes, temporales marítimos, nevadas y episodios de mala mar. La combinación concreta dependerá de la posición y evolución de cada borrasca o DANA.

En las borrascas, los vientos fuertes suelen estar asociados a importantes diferencias de presión atmosférica. Cuanto más profunda sea una baja, mayores pueden ser las rachas en determinadas zonas, aunque no es necesario que exista una ciclogénesis explosiva para que reciba un nombre.

AEMET señala que bautizar estos sistemas “favorece la comunicación más efectiva” ante temporales de viento, mala mar, lluvia y nieve. El objetivo es que la población pueda reconocer mejor cada episodio y seguir con mayor facilidad los avisos oficiales.

El sistema también permite diferenciar un temporal de otro cuando varias borrascas atraviesan Europa sucesivamente y facilita estudiar posteriormente su evolución y sus consecuencias.