La historia de algunas editoriales académicas no empieza solo con libros. A veces también se cruza con la política, la guerra y los silencios de la posguerra. Ese es el caso de la empresa fundada por Karl-Otto Saur, un alto funcionario del aparato de armamento de la Alemania nazi.
El sello nació después de la Segunda Guerra Mundial y cambió de nombre con el paso de los años. Hoy su legado sigue dentro de De Gruyter Saur, una marca dedicada a libros académicos, bibliografías y obras de referencia. Su origen vuelve a poner el foco en una pregunta incómoda: qué ocurre con las empresas creadas por figuras ligadas al nazismo.
La editorial nazi que terminó dentro de un sello académico europeo
Karl-Otto Saur fue ingeniero, funcionario y una figura clave del Ministerio de Armamento y Producción Bélica del Tercer Reich. Según la Neue Deutsche Biographie, se afilió al Partido Nazi en 1931 y ocupó cargos de peso en la estructura técnica e industrial del régimen.
Su papel no fue menor. Como jefe del área técnica y del Jägerstab, estuvo ligado a decisiones sobre la producción militar y el uso de trabajo forzado. Esta estructura incluyó mano de obra de prisioneros y detenidos de campos de concentración. Su nombre quedó asociado a la fase final de la economía de guerra alemana.
Tras la derrota nazi, Saur fue detenido por las fuerzas estadounidenses. En 1948 declaró como testigo de la acusación en el juicio Krupp, uno de los procesos de Núremberg contra grandes industriales alemanes. Ese caso examinó el papel de la empresa Krupp en el saqueo, la explotación y el uso de mano de obra esclava.
Después de su paso por la justicia de posguerra, Saur no volvió a ocupar una posición industrial de mando. En ese nuevo contexto fundó una empresa editorial. El proyecto se llamó primero Dokumentation der Technik y luego pasó a ser conocido como Dokumentation Saur.
¿Qué publica hoy la editorial creada por Karl-Otto Saur?
El sello que nació de aquella empresa no se mantuvo siempre igual. Con los años cambió de nombre, de dirección y de dueños. Bajo el impulso de Klaus G. Saur, hijo del fundador, pasó a llamarse K. G. Saur Verlag y se especializó en obras de consulta para bibliotecas, universidades e investigadores.
Su catálogo se centró en bibliografías, diccionarios, enciclopedias, repertorios biográficos y obras de ciencias humanas y sociales. No fue una editorial escolar común, sino un sello orientado al mundo académico. Esa especialización le dio prestigio dentro del sector bibliotecario y universitario.
En 2006, el sello fue adquirido por De Gruyter. Desde entonces, sus publicaciones aparecen bajo la marca De Gruyter Saur. La propia editorial presenta hoy ese nombre como una línea dedicada a biblioteconomía, información, humanidades, ciencias sociales y obras de referencia.
La continuidad del sello no significa que la empresa actual tenga la misma estructura que la fundada por Saur. Pero sí muestra cómo una marca nacida en la posguerra, creada por una figura del aparato nazi, logró integrarse en el circuito de libros académicos europeos y mantenerse activa bajo otro nombre.
El pasado nazi de Saur y el debate sobre la memoria empresarial
El caso de Saur forma parte de una historia más amplia. Tras 1945, muchas personas vinculadas al régimen nazi encontraron espacios para volver a la vida pública, económica o profesional. En Alemania Occidental, la reconstrucción abrió una etapa compleja, marcada por juicios, procesos de desnazificación y reinserciones.
Saur fue clasificado en el proceso de desnazificación como “responsable”, según la Neue Deutsche Biographie. Otras referencias lo citan con categorías más leves usadas en esos procedimientos. En cualquier caso, las fuentes académicas coinciden en señalar su papel dentro del sistema de armamento nazi y su vínculo con la radicalización del uso de mano de obra forzada.
La historia de la editorial también muestra cómo el mundo del libro no quedó fuera de esas continuidades. Un sello puede cambiar de nombre, catálogo y propietarios, pero su origen sigue siendo parte de su trayectoria. En este caso, ese origen está ligado a un funcionario que trabajó en el corazón de la economía de guerra de Hitler.
Hoy De Gruyter Saur se presenta como un sello académico centrado en conocimiento, archivos y obras de referencia. Esa actividad convive con una genealogía empresarial que remite a la posguerra alemana y a uno de sus capítulos menos cómodos: la integración de antiguos cuadros del nazismo en sectores civiles de prestigio.