La introducción de la inteligencia artificial en el mercado laboral genera incertidumbre sobre las oportunidades o perjuicios que generará en el trabajo humano.
En este sentido, Juan Francisco Jimeno, presidente del Consejo de Productividad de España, ha reflexionado sobre las expectativas de esta herramienta para el futuro durante su intervención en la XII Jornada sobre Planes de Pensiones en España, desarrollada este miércoles 4 de noviembre.
En este sentido, el economista ha explicado que si bien la IA no ha provocado la destrucción de empleos, tampoco existen pruebas de que la productividad haya aumentado.
Durante su disertación también expresó su preocupación por el futuro laboral de los jóvenes, en relación al aprendizaje de tareas e incorporación de conocimientos en un contexto en el que el uso de la herramienta tecnológica está tan normalizado.
La visión de Juan Francisco Jimeno sobre la inteligencia artificial y los jóvenes
El presidente del Consejo de Productividad ha advertido que la automatización de tareas con inteligencia artificial en reemplazo del trabajo humano perjudica principalmente el empleo de los jóvenes.
Asimismo, ha identificado esta problemática como un conflicto de “largo plazo”, además de que ha expresado que “si no entrenamos a los jóvenes, no sé quiénes van a ser los genios del futuro”.
De la misma forma, Jimeno ha manifestado que, inicialmente, los beneficiados por la IA han sido aquellos con un nivel educativo más alto y las mujeres. “Los jóvenes están teniendo peores oportunidades de trabajo y que son los trabajadores mayores los que están más protegidos”.
En la misma línea, durante su exposición ha planteado la posibilidad de que la IA permita que las personas trabajen más años, lo que podría retrasar la edad jubilatoria y contribuir a la sostenibilidad del sistema.
El impacto de la inteligencia artificial en el sistema de pensiones y jubulaciones
En la ponencia, Juan Francisco Jimeno ha manifestado que es fundamental diseñar un nuevo modelo de contribuciones.
De la misma forma, ha subrayado que los cambios demográficos de las últimas décadas y la implementación de esta herramienta transformarán las perspectivas del futuro: “Tenemos que olvidar la ilusión de que las ganancias de productividad por la IA nos van a pagar la pensión en un sistema contributivo como el que tenemos ahora”.
A pesar de la creciente adopción de la inteligencia artificial en el mundo del trabajo (un cuarto de las empresas de España declaran utilizarla), es necesario pensar esta tecnología como un complemento al trabajo humano, más que como un reemplazo.
Si bien una encuesta del Banco de España ha revelado que la IA ahorra a los trabajadores 30 minutos diarios -lo que demuestra su utilidad en tareas repetitivas y mecanizadas- esta tecnología no debería amenazar el empleo humano. Principalmente, debido a que aún no se ha hallado una correlación directa con el aumento de la productividad.
A su vez, ha explicado que, generalmente, los efectos de una nueva tecnología tardan en hacerse visibles, tal y cómo ha sucedido en revoluciones anteriores. “Las ganancias en productividad dan algo más de tiempo para adaptar el sistema de pensiones a las nuevas realidades, pero no solucionan el problema”, ha afirmado.