En esta noticia

Un asombroso misterio paleontológico acaba de resolverse en los archivos europeos, transformando nuestra comprensión sobre la fauna prehistórica del continente blanco. El hallazgo de un fósil histórico, que permaneció oculto y acumulando polvo en un cajón de oficina durante cuatro décadas, ha sido confirmado oficialmente como el primer hueso de dinosaurio descubierto en la Antártida.

Este revelador vestigio no solo reescribe los libros de la ciencia, sino que expone un pasado fascinante donde los gigantes terrestres poblaban latitudes hoy congeladas. El análisis revela detalles asombrosos sobre su procedencia, su imponente ecosistema y la increíble travesía que realizó.

El hueso pertenecía a un titanosaurio, una especie que vivió a lo largo del período Cretácico, en Asia, América, África, Australia y Europa.CC

El hueso del primer dinosaurio de la Antártida que permaneció olvidado en un cajón

La historia de este descubrimiento comenzó en 1985 en la isla James Ross, un territorio clave de la península antártica, cuando el geólogo Mike Thomson desenterró un misterioso fósil en la Formación Santa Marta.

En aquel momento, Thomson anotó a mano en su libreta de campo que la pieza parecía la “vértebra de un reptil grande”. Sin embargo, el espécimen fue archivado y almacenado sin mayor análisis en los laboratorios del British Antarctic Survey (BAS) en Cambridge.

Cuarenta años después, el Dr. Mark Evans, paleontólogo y administrador de colecciones del BAS, reexaminó la pieza y detectó de inmediato que no correspondía a un reptil marino, sino a un dinosaurio terrestre. Según un informe oficial publicado por el British Antarctic Survey, la libreta original de Thomson, quien falleció en 2020, aún se conserva como testigo del momento exacto del hallazgo de fósiles en la Antártida.

La identidad del gigante: un dinosaurio de cuello largo en el hielo

El análisis formal de la pieza fue liderado por expertos de renombre internacional y sus resultados científicos se publicaron en la prestigiosa revista especializada Acta Palaeontologica Polonica bajo el título Un dinosaurio saurópodo titanosaurio del Cretácico Tardío de la Antártida. Los exámenes anatómicos determinaron que el hueso es una vértebra caudal anterior (perteneciente a la parte delantera de la cola).

Encontraron el primer hueso de dinosaurio de la Antártida: era el más grande del mundo y habitaba el continente blanco cuando todavía había selvasActa Palaeontologica Polonica

El profesor Paul Barrett, especialista en saurópodos del Museo de Historia Natural de Londres (NHM), detalló de manera oficial que la vértebra cuenta con una estructura de “bola y cavidad”, una característica exclusiva de los titanosaurios.

Esta emblemática familia de dinosaurios de cuello largo incluye a los animales terrestres más grandes del mundo que alguna vez hayan caminado sobre la Tierra. A nivel anatómico, el NHM confirmó que el espécimen comparte enormes similitudes con los dinosaurios en la Patagonia sudamericana, particularmente con el Muyelensaurus pecheni.

El viaje marino y el tamaño del espécimen

El estudio arrojó datos muy particulares sobre el tamaño de este dinosaurio y el entorno en el que se fosilizó durante el período Cretácico. De acuerdo con el Dr. Matt Lamanna, paleontólogo del Museo Carnegie de Historia Natural de Estados Unidos y coautor de la investigación, el espécimen medía entre 6 y 7 metros de longitud.

Aunque los titanosaurios adultos superaban los 30 metros de largo, los científicos explican que este fósil pudo pertenecer a un ejemplar juvenil o a una especie adaptada a un tamaño menor.

Respecto a cómo llegó el hueso a una zona de sedimentos marinos, el Museo Carnegie detalló los siguientes puntos oficiales:

  • El dinosaurio murió originalmente en tierra firme hace unos 82 millones de años durante el Cretácico Superior.
  • Su cadáver fue arrastrado por la corriente de un río hacia el océano abierto.
  • El cuerpo experimentó el fenómeno de “bloat and float” (se infló y flotó) antes de hundirse en el lecho marino rodeado de amonites extintos.

Así era la Antártida verde durante la época de los dinosaurios

Este descubrimiento proporciona una prueba irrefutable de las condiciones climáticas del planeta hace millones de años. En la época en la que habitaba este titanosaurio, la Antártida no poseía capas de hielo ni temperaturas extremas. Por el contrario, era un continente cubierto por frondosas selvas templadas y densos bosques que disfrutaban de un clima sorprendentemente cálido.

Las instituciones científicas involucradas coinciden en que el hallazgo demuestra de forma definitiva que la Antártida funcionaba como un puente terrestre verde dentro del supercontinente de Gondwana. Esta conexión permitía que los titanosaurios migraran activamente entre Sudamérica y Australia.

En la actualidad, los investigadores señalan que el cambio climático acelerado y el retroceso de los hielos en la Península Antártica están abriendo nuevas oportunidades para que la ciencia desentierre la rica biodiversidad vegetal y animal de este remoto territorio.