La regulación del tráfico en las ciudades españolas ha entrado en una nueva fase. La combinación de exigencias ambientales y normativas europeas está modificando de forma progresiva quién puede circular y quién no en determinados entornos urbanos. El foco está puesto en reducir las emisiones y mejorar la calidad del aire, con medidas que ya tienen impacto directo en millones de conductores.
En este escenario, la Dirección General de Tráfico (DGT) y los ayuntamientos avanzan en la aplicación de restricciones vinculadas a las etiquetas ambientales, un sistema que clasifica los vehículos según su nivel de contaminación y que se ha convertido en la llave de acceso a las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE).
La DGT y las etiquetas ambientales que determinan quién puede circular
La clasificación ambiental de la DGT organiza los vehículos en cuatro categorías principales en función de sus emisiones y tecnología: Cero emisiones, ECO, C y B. Esta segmentación se basa en criterios como el tipo de motor, la antigüedad y el cumplimiento de las normativas europeas.
Los vehículos sin etiqueta, es decir, los más antiguos y contaminantes, ya tienen restringido el acceso en muchas ciudades. A partir de ahí, cada categoría implica diferentes niveles de acceso. Mientras los coches con etiqueta Cero y ECO cuentan con más ventajas, los que tienen distintivo C o B enfrentan limitaciones crecientes en función de la ciudad y la zona concreta.
Las ZBE se expanden y endurecen las restricciones
Las Zonas de Bajas Emisiones se están extendiendo por todo el país como parte de la Ley de Cambio Climático, que obliga a los municipios de más de 50000 habitantes a implementar este tipo de áreas. El objetivo es reducir contaminantes como el dióxido de nitrógeno y las partículas en suspensión, asociados al tráfico urbano.
En la práctica, esto ya se traduce en restricciones concretas. Ciudades como Madrid han limitado el acceso a los vehículos sin etiqueta y han empezado a endurecer las condiciones para los que tienen etiqueta B, especialmente en áreas centrales o de especial protección ambiental. Otros municipios avanzan en la misma dirección, adaptando sus ordenanzas a medida que se despliegan las ZBE.
Qué coches podrían quedar fuera si cambian las normas ambientales
La revisión de las etiquetas ambientales de la DGT sigue abierta y podría introducir cambios a partir de 2026, aunque no existe todavía un calendario oficial ni criterios definitivos aprobados. El debate se centra en ajustar la clasificación a los estándares actuales de emisiones.
Algunas propuestas plantean que ciertos vehículos con etiqueta C podrían ser reclasificados a etiqueta B, e incluso que algunos coches con distintivo amarillo pierdan su clasificación si no cumplen con nuevos límites de emisiones. Estas modificaciones aún no han sido confirmadas oficialmente, pero reflejan la tendencia hacia criterios más exigentes.
En cualquier caso, la consulta de la etiqueta ambiental sigue disponible en el Registro de Vehículos de la DGT, y cualquier cambio implicaría la posibilidad de solicitar un nuevo distintivo en puntos autorizados como Correos.