Polémica

Cómo queda el tablero político en España tras la fracasada moción de censura a Pedro Sánchez

Los bloques políticos españoles buscan su lugar con la mirada puesta en las próximas elecciones. Todos los detalles.

Pasado el mediodía, el Congreso de los Diputados bajó el telón. Este juego de imaginación sirve para escenificar lo que algunos denominaron como "un circo" la moción de censura presentada por el partido de extrema derecha, Vox, contra el Gobierno de coalición encabezado por el socialista Pedro Sánchez.

En efecto, hoy fue el segundo y último día en que se debatió quitarle la confianza al Ejecutivo, iniciativa presentada por la agrupación política liderada por Santiago Abascal, y que sólo obtuvo los votos de su propia bancada y el de un exdiputado de Ciudadanos. Fracaso que no sorprendió a nadie por lo previsible del resultado.

Esta fue la sexta moción presentada en la aún todavía joven democracia española, pero es la primera en la que el candidato a presidir el Gobierno de España no es el líder del partido que la presentó, sino un extrapartidario. Vox echó a los leones a un viejo león con muchas peleas de supervivencia en la selva política.

 El viejo león, que ruge con dificultad y cierta confusión, es el economista Ramón Tamames, de 89 años y una vasta carrera política que comenzó en el Partido Comunista para finalmente terminar como candidato a la presidencia del Gobierno por un partido de extrema derecha. Paradoja que explica por sí sola el disparatado debate que tuvo al Congreso de Diputados como escenario y a los españoles como incrédulos espectadores.

La moción de censura nació muerta. Desde el mismo momento de su anuncio quedó claro que los números estaban muy lejos de ser los necesarios para que ésta prospere. Entonces, ¿qué buscaban Vox y Tamames con esta jugada?

La respuesta a este interrogante está en el calendario. La carrera electoral comenzará el 28 de mayo, día en que tendrán lugar las elecciones municipales y autonómicas en gran parte de las comunidades, y finalizará a fin de año con las generales. Necesitado como está Vox en detener la sangría de votantes a favor del Partido Popular (PP), buscó pegar un puñetazo en la mesa para erigirse como el partido de la derecha que combate con más vehemencia al "Sanchismo", que para ese flanco político es como decir contra el mismísimo demonio.

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Difícilmente esta estrategia de utilizar un instrumento constitucional pensado para casos de extrema necesidad se traduzca en rédito político para Vox. Dirimir la interna dentro de los partidos conservadores a través de una de las instituciones del Estado, como es el Congreso de los Diputados, para no pocos observadores el partido de Abascal cruzó la línea de lo tolerable. 

El excomunista Pedro Tamanes junto a Santiago Abascal, líder de Vox. (Imagen: EFE/Chema Moya)

Es cierto que puso en una posición muy incómoda al PP, pero los populares, muy hábilmente, evitaron entrar en el juego y optaron por pasar de puntas de pie en el debate impulsado por Vox. Alberto Nuñez Feijóo, en su condición de no diputado, optó por ausentarse del reciento. La que sí tuvo que mostrar capacidades de equilibrista fue la portavoz el partido, Cuca Gamarra, quien en su discurso - optó por la abstención, en lugar del rechazo - buscó no romper lanzas con Vox, por si en un futuro ya próximo, necesita de su apoyo para que su Jefe sea el próximo habitante del Palacio de la Moncloa, tras las generales.

En cuanto a Tamames, el viejo luchador tuvo sus últimos 15 minutos de protagonismo político. Muy poco para un economista e intelectual de su prestigio; y mucho para tirar por la borda el aura de catedrático que todavía le quedaba.

Del otro lado del mapa político, el bloque de la izquierda salió favorecido. Por 48 horas dejó a un lado las disputas entre socialistas y podemitas para enfrentar unidos la moción de censura.

Pedro Sánchez seguramente saldrá más fuerte del innecesario y absurdo espectáculo visto en el Congreso de los Diputados. Pero la gran ganadora es Yolanda Díaz. En un juego de fina ingeniería política, Sánchez le otorgó protagonismo a la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, quien aprovechó la oportunidad con un brillante discurso.

 Díaz, la política española mejor valorada, y que el próximo 2 de abril presentará su espacio político Sumar, sigla con la que concurrirá a las elecciones generales de fin de año, es la gran carta que guarda el socialista en vista a su futuro político. Porque un muy buen resultado de esta abogada laboralista y militante del Partido Comunista Español, más los votos de los otros socios minoritarios, le allanaría el camino para otra legislatura al frente del Gobierno.

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Pero antes, Díaz deberá llegar a un acuerdo electoral con Unidas Podemos, agrupación que la gallega le debe su cargo en el Gobierno, a fin de evitar una lucha entre los bandos que están a la izquierda de los socialistas, y que se lleve por delante la probable victoria electoral, como ya sucedió en las últimas elecciones municipales en Madrid.

Como última conclusión de la fallida moción de censura, podría afirmarse que aún sin quererlo este fue el último servicio de Tamames a la izquierda que abrazó en sus años de lucha contra el franquismo. Ahora queda en la habilidad negociadora de Díaz convencer a los dirigentes de Podemos del daño que implicaría una guerra fratricida si quieren optar por una porción de poder.

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