

Durante años, el comercio minorista ha sido un termómetro económico y social en España. La evolución de los hábitos de consumo, la digitalización acelerada y los retos logísticos han puesto en jaque a las grandes cadenas tradicionales, obligándolas a repensar sus modelos de negocio.
En este contexto, en el último tiempo el retail vive un cambio acelerado y adaptarse es la regla para mantenerse en el negocio. Grandes comercios de todo el país han revisado su modelo y se encuentran en el proceso de adaptación a esquemas de trabajo más modernos: reducen su presencia física para potenciar formatos más ágiles y digitales.
Ese cambio se materializa con la reducción de locales físicos de Alcampo, la cadena de supermercados francesa perteneciente al grupo Auchan. En 2024, la marca anunció el cierre de 16 tiendas en España y, como consecuencia directa, el despido de 196 trabajadores. El emblemático supermercado continúa en proceso de transformación digital y reestructuración comercial, medidas que forman parte de su nuevo modelo de negocio.

Alcampo cierra 16 tiendas en España: causas y trabajadores afectados
Según informó la empresa en 2024, el cierre de tiendas y los despidos se debieron a causas organizativas, productivas y económicas. En aquel momento, la compañía operaba un total de 526 establecimientos en España y empleaba a aproximadamente 23.300 personas. La implementación de estos cambios se ejecutó durante el segundo semestre de 2024 y principios de 2025.
La compañía ofreció a las 196 personas afectadas la posibilidad de optar a un total de 35 puestos fijos estructurales. Los trabajadores que accedieron y fueron seleccionados vieron su jornada laboral reducida, recibiendo una compensación económica de hasta 3000 euros.
Los locales cerrados se ubicaron en la Comunidad de Madrid, Castilla y León, Galicia, Navarra y País Vasco. Gracias a las medidas de recolocación implementadas, los despidos finales se redujeron a 145 personas. La indemnización acordada fue de 35 días por año trabajado, con un límite de 20 mensualidades.
La cadena Alcampo aseguró que quedaron excluidos de la reestructuración laboral los colectivos más vulnerables, como las personas con una discapacidad igual o superior al 33% y las víctimas de violencia de género, quienes mantuvieron sus puestos. Además, la empresa confirmó la contratación de una firma especializada en recolocación para apoyar a los trabajadores despedidos en su búsqueda de nuevas oportunidades laborales.

Estrategia de transformación digital de Alcampo: del cierre físico al modelo multicanal
Durante décadas, la famosa cadena de supermercados Alcampo ha sido una de las más reconocibles y queridas en España. Sin embargo, el auge de las compras online, la preferencia por tiendas de proximidad y formatos más pequeños, así como la exigencia creciente de los consumidores por experiencias más rápidas y personalizadas, han obligado a cadenas tradicionales como Alcampo a reinventarse.
Una medida implementada por la empresa para reducir los despidos fue un cambio de estrategia operativa. Los sindicatos y Alcampo acordaron la transformación de cinco supermercados al formato “7d7”, es decir, apertura los siete días de la semana. Esta iniciativa permitió aumentar en 33 trabajadores las plantillas de estos establecimientos.
Este modelo de negocio busca adaptarse a una clientela que demanda experiencias de compra ágiles, personalizadas y de proximidad. Por eso, además de los cierres, la firma apostó por tiendas más pequeñas y eficientes, al tiempo que expandió su canal online y modernizó sus infraestructuras logísticas y tecnológicas
La reinvención de Alcampo: apuesta multicanal y experiencia del cliente
Alcampo aseguró su intención de mantener una presencia significativa en España, aunque con un formato más estratégico y optimizado. La cadena reforzó su apuesta por el mercado multicanal, que combina tienda física y comercio electrónico con una logística más eficiente y centrada en la experiencia del cliente.
Todas estas medidas responden a un intento por mantener la competitividad en un mercado cada vez más fragmentado y exigente, donde los márgenes de beneficio se estrechan y la fidelidad del cliente depende del servicio que se pueda ofrecer.














