Argentina sale a venderse y los acuerdos comerciales, más las reformas propias, la convierten en especialmente atractiva para las inversiones en la economía real con tres frentes a favor.

La baja de la inflación, la desregulación y la reforma laboral pican en punta entre los intereses para los inversores europeos que ven en el acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur una puerta de entrada, en especial para las empresas medianas europeas y las grandes argentinas.

En paralelo, el Gobierno viaja a la Argentina Week con las expectativas depositadas en llevarse financiamiento para la economía real, mientras el mercado local prepara sus instrumentos para financiar empresas. La discusión sobre el interés de los bancos de inversión en Argentina es descartada por el mercado. Las “heridas” de 2019 para Wall Street dejaron un aprendizaje y ahora espera delivery de la economía real.

La necesaria recuperación del crédito que vislumbra el mercado carece de los fondos, que espera el Gobierno que salgan del colchón, pero también de los instrumentos para canalizarlos. Las sociedades de bolsa que ganaron la posibilidad de captar los fondos, ya empezaron sus trámites. Adcap lanzó su propia área de crédito privado para operar capital corporativo, adquisiciones, deudas y préstamos.

La cotización del Euro y rublo ruso (foto: Pexels).

Entre los interesados pican en punta aquellos que buscan hacerse de las empresas por privatizar, que en lo inmediato son lideradas por Transener, Intercargo, Aysa y los trenes de carga.

El frente europeo es más optimista y largoplacista. La reconfiguración internacional dada por la suba de tarifas, el conflicto de Estados Unidos con Irán y el avance de los productos chinos posicionaron a Latinoamérica como un socio estratégico para el viejo continente.

El acuerdo entre los bloques comerciales solo coincide con este escenario. Esta semana en Buenos Aires tuvo lugar la cumbre de Alliuris, una alianza de abogados que opera en más de 30 países con representaciones locales, orientada a “ayudar a cruzar fronteras” a las compañías, especialmente medianas.

El encuentro fue encabezado por Ulrich Herfurth, representante de Alemania y chairman de Alliuris, y el representante local, Jaime Sánchez de la Puente, de Bazan, Cambre & Orts Abogados.

En diálogo con El Cronista, Herfurth subrayó que el escenario actual “es más positivo y más activo”, de cara a una mayor apertura del país y la vigencia del acuerdo comercial entre los bloques.

Consultado por los sectores que sus clientes ven más atractivos en la región, destacó: “Creemos que hay cuatro principales: salud, energía limpia, movilidad inteligente y la información”.

Dos de ellos, explicó, se sustentan en los recursos locales: “(En energía verde) la tendencia mundial es el sol y el viento, y Argentina tiene mucho de eso. La cuestión es, ¿está lo suficientemente cerca? y, ¿cómo se puede garantizar un suministro estable? Ese es el tema”.

La antesala es el acuerdo entre los bloques, que entró en vigencia su división comercial de manera provisoria, pero las inversiones ya hacen las cuentas: “La experiencia demuestra que las fronteras abiertas ayudan a desarrollar el intercambio y dejan espacio para la competencia, lo que impulsa el desarrollo. Los países e industrias europeas están interesados en vender lo que clásicamente saben hacer: maquinaria, autos, la industria tradicional. El beneficio para Argentina son los productos agrícolas. Aunque el tratado tiene contingencias al principio, la calidad aquí es muy buena y es una oportunidad. Cuando comparas países que se abren, como China o India, ves que la industria cambia de lo pesado a lo inteligente”.

“Argentina tiene gente capacitada, muchos académicos, gente inteligente que, si se enfoca en proyectos estratégicos con visión de futuro, Argentina se desarrollará más rápido de lo esperado”, agregó Herfurth.

La reforma laboral abrió una ventana de oportunidad para las empresas europeas que buscan producir con costos menores, pero también ganar mercados a largo plazo.

“Si tienes una empresa familiar que quiere producir aquí para ahorrar costos de transporte o servir al mercado local, eso es economía real. También se puede producir más barato en Argentina porque los costos laborales son más bajos que en Europa, aunque no veo esto como el factor principal. Creo que invertir aquí ayuda a la diversificación regional de los mercados. Que una empresa no dependa de un solo mercado grande, como le pasa a la industria de maquinaria alemana con China”, agregó el abogado quien sumó que, en los años anteriores, la burocracia ha sido un factor que demoró inversiones, así como la claridad para recuperar las inversiones o remitir ganancias, sumado al estricto régimen laboral. Ahora, Argentina ganó atractivo incluso por encima de Brasil: “El empresario tiene que aprender a confiar en el desarrollo que comenzó aquí”.

“Se necesitan reglas claras, un marco legal continuo donde puedas construir tu inversión. Eso es lo comercialmente interesante”, destacó sobre el nuevo plano macroeconómico local.

El escenario global ayudó a reposicionar a la región en su conjunto, y el cambio de clima local les dio el incentivo final. “Muchos empresarios alemanes se sentían intocables por su know-how. Yo les decía: ‘Esperen, China ya los alcanzó, India es poderosa y no olviden a Sudamérica’. La política errática de EE.UU. fue un shock. Las empresas ya no pueden depender solo del mercado estadounidense; saben que tienen que reorganizar su enfoque global”.