Tras la intervención de Estados Unidos en Venezuela para capturar a Nicolás Maduro, recientemente señalado por Washington como jefe de una banda del narcotráfico, Donald Trump reconoció que el interés de las empresas norteamericanas por el petróleo del país caribeño está en el centro.
“Vamos a hacer que nuestras enormes compañías petroleras de Estados Unidos, las más grandes del mundo, entren, gasten miles de millones de dólares, arreglen la infraestructura gravemente dañada, la infraestructura petrolera, y comiencen a generar dinero para el país”, aseguró Trump poco de anunciar la operación en Venezuela que no tuvo aprobación de Naciones Unidas.
Venezuela tiene la principal reserva de petróleo del mundo, con más de 300.000 millones de barriles probados, y tiene como principales clientes a China y Rusia. Lo sigue Arabia Saudita con 270.000 millones e Irán con 210.000 millones de barriles.

Los próximos días serán clave para definir qué pasará con los precios internacionales del crudo mientras que la petrolera estatal venezolana, PDVSA, ya comenzó a reducir la producción porque se está quedando sin capacidad de almacenamiento, según detalló Reuters. Eso se debe al bloqueo petrolero estadounidense que redujo las exportaciones a cero.
Para especialistas como Phil Flynn de Price Futures Group, citado por CNN, el impacto inmediato en los precios de la gasolina podría ser limitado. Actualmente, Venezuela produce cerca de 1,1 millones de barriles diarios, apenas el 0,8% de la producción global, una cifra drásticamente inferior a los 3,5 millones que bombeaba antes del régimen socialista y las restricciones de EE.UU.
Qué pasará con el precio del petróleo: reunión clave
Esta baja incidencia real en el mercado actual, sumada a un escenario de exceso de oferta global previsto para 2026, actuaría como un amortiguador ante un posible shock de precios. Se espera una reunión de la OPEP este lunes que defina si la organización de productores petroleros intervendrá para estabilizar las cotizaciones.
Mientras tanto, las refinerías estadounidenses, diseñadas específicamente para procesar el crudo pesado venezolano, observan con expectativa la posibilidad de un cambio de rumbo político que permita el regreso de las inversiones internacionales para reconstruir una industria que opera a un tercio de su capacidad, indicó Reuters.
Cierre de pozos: cómo impacta el bloqueo de EE.UU.
Las exportaciones de petróleo del país miembro de la OPEP, su principal fuente de ingresos, están ahora paralizadas tras el bloqueo estadounidense a buques petroleros en virtud de las sanciones y la confiscación de dos cargamentos de petróleo el mes pasado.
Los cargamentos de Chevron con destino a EE.UU. habían sido una excepción, pues seguían moviéndose, ya que la compañía cuenta con una licencia de Washington para sus operaciones.

Como parte de su anuncio sobre la detención de Maduro y una “transición” de gobierno que quiere llevar adelante Trump, dijo que el “embargo petrolero” estaba en plena vigencia.
La medida de PDVSA incluye el cierre de campos petrolíferos o grupos de pozos a medida que aumentan las existencias en tierra y la compañía se queda sin diluyentes para mezclar el crudo pesado de Venezuela para su envío.
La compañía solicitó recortes de producción a empresas conjuntas, como Petrolera Sinovensa de la Corporación Nacional de Petróleo de China (CNPC), Petropiar, Petroboscan y Petromonagas de Chevron, según las fuentes.
PDVSA y CNPC no respondieron de inmediato a las solicitudes de comentarios. Chevron afirmó el domingo que continúa operando en pleno cumplimiento de todas las leyes y regulaciones pertinentes, sin proporcionar detalles. Los trabajadores de Sinovensa se preparaban para desconectar hasta 10 grupos de pozos a petición de PDVSA. Los pozos podrían reconectarse rápidamente en el futuro, añadió la fuente.
Los recortes en la producción de crudo, que podrían tener un efecto dominó sobre otras operaciones, incluida la refinación y el suministro de combustible interno, son malas noticias para un gobierno interino que necesitará ingresos para permanecer en el poder y asegurar la estabilidad interna.
La ministra de petróleo de Venezuela, Delcy Rodríguez, presidenta interina del país, dijo el mes pasado que se continuaría produciendo y exportando petróleo a pesar de las medidas estadounidenses.
En el segundo semestre del año pasado PDVSA incrementó las importaciones de nafta y petróleo ligero, muy necesarios para diluir su producción de crudo extrapesado, en diciembre comenzó a tener problemas para recibir cargamentos de Rusia en medio del bloqueo estadounidense.
Venezuela produjo alrededor de 1,1 millones de barriles por día (bpd) de petróleo en noviembre y exportó 950.000 bpd ese mes, pero las medidas estadounidenses redujeron los envíos a alrededor de 500.000 bpd el mes pasado, según cifras preliminares basadas en movimientos de barcos.
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