Según el último relevamiento de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), un actor secundario en el tablero del agro argentino, se prepara para alcanzar un hito histórico en la campaña 2025/26, con una producción estimada en 1,37 millones de toneladas.
Esta cifra no solo representa un récord para el último lustro, para el sector de legumbres sino que consolida un crecimiento del 24% respecto al promedio de los últimos cinco años, en un escenario donde la sostenibilidad y la nutrición dictan las nuevas reglas del mercado mundial.
El motor de este salto productivo es, sin dudas, el poroto. Con una superficie sembrada que alcanzará un máximo histórico de 679.000 hectáreas, este cultivo lidera la expansión desde el norte del país.
A la par, la arveja y la lenteja muestran una recuperación notable con incrementos interanuales del 27%, compensando con creces la retracción que hoy experimenta el garbanzo. Este mapa productivo revela una Argentina diversa, que logra combinar ciclos estivales e invernales para mantener una oferta constante de proteínas vegetales.

Este éxito exportador contrasta drásticamente con la realidad de la mesa local. Mientras que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) promueve a las legumbres como un “superalimento” esencial para la seguridad alimentaria, el consumo en Argentina permanece estancado en niveles mínimos.
El promedio nacional apenas roza los 0,8 kilos por persona al año, una cifra insignificante frente a los 8 kilos que se consumen globalmente. En este mercado interno, la lenteja sigue siendo la preferida de los hogares, acaparando el 60% de la demanda, seguida por la arveja.
Por eso, el verdadero pulmón del complejo es el comercio exterior, que ya aporta más de 400 millones de dólares anuales, destacó el informe elaborado por los economistas rosarinos.
Tras superar los efectos de la sequía de 2023, las exportaciones recuperaron su vigor en 2025, llegando a casi 100 países. Italia y España se mantienen como los principales compradores, aunque el escenario internacional presenta desafíos geopolíticos interesantes.
En ese sentido, destacaron que Brasil, históricamente el principal mercado para el poroto argentino, ha hecho un giro estructural: de ser nuestro mayor cliente pasó a ser un competidor directo, reduciendo sus compras a la mitad en los últimos cinco años debido al aumento de su producción propia.
Más allá de los números, el informe de la BCR subraya el valor ambiental de estos cultivos. Las legumbres tienen la capacidad única de fijar nitrógeno en el suelo de forma natural, lo que reduce la dependencia de insumos químicos y mejora la salud de los campos. Este beneficio las posiciona como piezas clave en la rotación de cultivos, especialmente en un contexto de cambio climático donde la eficiencia hídrica es vital.
Puro potencial
En 2019, la FAO proyectó un crecimiento sostenido del consumo de legumbres, impulsado por el aumento poblacional y los cambios en los patrones dietarios, particularmente en Asia y África, donde se concentra la mayor parte del consumo humano. En línea con esta tendencia, el Consejo Internacional de Granos (IGC) anticipa para la campaña 2025/26 un incremento interanual del 15% en el consumo mundial de lentejas, mientras que CLERA estima que el consumo global de legumbres alcanzará 8,6 kg por persona por año en la próxima década.

En este contexto expansivo, el IGC proyecta una producción récord de lentejas de 9,9 millones de toneladas para la campaña 2025/26.
Para capitalizar el potencial del complejo de legumbres, Argentina enfrenta desafíos estructurales y comerciales, mencionó la BCR. Entre ellos señaló la elevada dependencia de mercados externos volátiles, la escasez de herramientas de cobertura de precios y las restricciones en materia genética, que limitan los rendimientos y la incorporación de nuevas variedades.
“A ello se suma el desafío de reducir los costos de procesamiento que restringen la competitividad de estos productos frente a las fuentes tradicionales de proteína”, agregó.
Al mismo tiempo, entre las debilidades sumó la comercialización “poco estandarizada”, con precios que se definen mayormente a través de negociaciones bilaterales, lo que incrementa la incertidumbre al momento de la siembra.
En este contexto, la entidad destacó el Panel de Precios de Legumbres de la Bolsa de Comercio de Rosario como una “herramienta clave para aportar transparencia, referencias de mercado y mayor previsibilidad a la toma de decisiones a lo largo de la cadena”.
















