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El vicepresidente corporativo de Programación Estratégica del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), Christian Asinelli, contó que el organismo habilitó una línea de crédito de u$s 1000 millones para enfrentar los efectos de “El Niño” en la región.
“Durante el último directorio les hicimos un informe a nuestros directores y pusimos una línea de crédito de u$s 1000 millones a disposición para que puedan acceder”, detalló Asinelli este jueves en El Cronista Stream.
El directivo explicó que los fondos podrán destinarse a obras o a cuestiones vinculadas con la emergencia y detalló que el fenómeno actuará de manera distinta según cada región.
En ese sentido, anticipó que “en Centroamérica y el Caribe va a haber sequías”. En cambio, señaló que “en toda la zona andina de Perú, Colombia, Ecuador, va a haber muchísimas precipitaciones, lo que va a traer inundaciones”.
El impacto de El Niño en Argentina
Las estimaciones científicas apuntan a que El Niño 2026-2027 podría alcanzar una intensidad excepcional, un escenario descrito como un posible ‘súper Niño’, y generar fuertes impactos económicos, sociales, ambientales y fiscales en la región.
Para la Argentina, Asinelli prevé un impacto doble. “En Argentina, va a impactar de dos maneras”, explicó, y precisó que habrá “muchas más precipitaciones y crecidas del Paraná, del Uruguay”.
Según el directivo, el resultado dependerá del momento en que ocurran las lluvias, ya que gran parte del país atraviesa una sequía prolongada.
“Nuestro país está viendo hace 6-7 años, gran parte de nuestro país, un estrés hídrico muy importante, una sequía”, advirtió.
En ese escenario, las lluvias pueden tener un efecto favorable. “Unas buenas lluvias pueden ayudar a que los suelos vuelvan a tener la humedad necesaria para mejorar la productividad de esos suelos”, sostuvo Asinelli.
El ejecutivo agregó que, pese a contar con “una zona que es súper productiva”, la sequía “ha impactado de manera negativa”. Por eso, consideró que la lluvia puede mejorar la productividad del suelo en grandes partes del país.
Sin embargo, puso el foco en el Litoral. “Vas a tener toda la zona del litoral donde, según cómo sean las lluvias, cómo sean las crecidas del Paraná, etcétera, pueda haber zonas donde tengamos grandes inundaciones”, alertó sobre el impacto particular del fenómeno en el el país.
El antecedente de Luján
Asinelli citó como ejemplo la inundación de Luján durante El Niño de 2015. “Te acordarás las imágenes (...) de la basílica de Luján inundada. La gente en botes, en el medio de la ciudad”, recordó.
Según precisó, aquel episodio “fue fuerte”, aunque “no fue tan fuerte como el que se está previendo ahora”.
Tras ese episodio, CAF trabajó en una inversión de más de u$s 300 millones. “Justamente ahora en un par de semanas se va a terminar de inaugurar una obra que va a hacer que la ciudad de Luján ya no se inunde”, anunció.
El directivo explicó que el fenómeno se repite cada 2 a 7 años: “No viene necesariamente todos los años, pero sabemos que siempre viene porque es un cambio de los vientos, de las corrientes”.
Según detalló, en ese proceso “se calienta el mar” y “la temperatura del agua aumenta en el Pacífico ecuatorial”, lo que “hace que el ambiente cambie en toda la región”.
Prevención y emergencia, las claves para enfrentar al fenómeno
En cambio, advirtió que en otras zonas “probablemente no hayan hecho las obras de infraestructura necesaria”. Allí, según explicó, habrá que atender la emergencia de dos maneras, y la primera es la prevención mediante la limpieza de los arroyos.
El ejecutivo relató una conversación con un intendente del conurbano. “Me decía que ellos están constantemente limpiando y que hay veces que encuentran heladeras, colchones, lavarropas”, contó, en referencia a los residuos hallados en el fondo de los arroyos.
Según Asinelli, esos residuos impiden que el agua fluya ante una gran crecida. “Si te viene una creciente que es sobrenatural o muy fuerte, como le dicen a este Niño que va a venir, necesitás que el agua escurra lo más rápido posible”, explicó.
Por último, subrayó la necesidad de estar preparados para la emergencia. “Hay veces que ni la prevención ni las obras de infraestructura te pueden ayudar”, advirtió. “Tenés que estar preparado para poder atender a las personas que van a vivir esa emergencia”, concluyó.