El poder adquisitivo en los primeros dos años de la gestión del presidente Javier Milei muestra un desempeño dispar entre los distintos sectores de la población.
Los últimos datos difundidos por el INDEC indican que, en octubre de 2025, el índice de salarios tuvo un incremento mensual de 2,5% y una interanual de 43,1%. En tanto, el indicador acumuló un aumento de 33,7% con respecto a diciembre de 2024.
El crecimiento observado en el décimo mes del año se debió a subas de 2,1% en el sector privado registrado, 1,9% en el sector público y 4,2% en el sector privado no registrado.
Mientras el salario formal privado se mantiene prácticamente “estancado” desde octubre de 2024, los ingresos del sector informal muestran un proceso de recuperación, aunque con un rezago de cinco meses en la información disponible.
En este contexto, un trabajo elaborado por el economista y titular del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), Nadin Argañaraz, detalla la evolución real de los ingresos (ajustados por inflación) entre noviembre de 2023 y diciembre de 2025.
El informe no solo abarca a los empleados privados registrados y empleados públicos, sino también a los jubilados (que cobran solamente sus haberes o un haber mínimo y el bono) y a los beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo (AUH).
De estos seis grupos analizados, solo dos registraron una mejora en el ingreso real respecto a noviembre de 2023, entre ellos los jubilados que perciben únicamente haberes y los receptores de la AUH. Para arribar a estas conclusiones, el estudio utilizó como referencia el Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) para estimar el período faltante del Índice de los Precios al Consumidor (IPC) de diciembre, junto con el último dato disponible del índice de salarios.
Por un lado, los trabajadores privados registrados habrían finalizado diciembre de 2025 con un poder adquisitivo prácticamente igual al de noviembre de 2023. Casi un 1% por debajo de ese mes.
Los trabajadores públicos nacionales habrían cerrado dicho período con una pérdida de poder adquisitivo cercana al 33%. En tanto, los trabajadores públicos provinciales habrían terminado con una pérdida real de ingresos del 6,5%.
Hasta allí, el resultado es claro: tanto los ingresos del sector privado como los del sector público terminaron 2025 con pérdidas reales, siendo los empleados públicos nacionales las principales víctimas de la “motosierra” que permitió sostener el superávit fiscal.
A este escenario se suman los jubilados que cobran un haber mínimo y reciben el bono -congelado en $ 70.000 desde abril de 2024- otorgado por el Ministerio de Capital Humano a través de la Administración Nacional de Seguridad Social (ANSES). Este grupo habría terminado 2025 con una pérdida real de 7,5% respecto a noviembre de 2023.
Por el contrario, los adultos mayores que perciben solo sus haberes habrían cerrado el año con una suba real de 9,3%. Además, los beneficiarios de la AUH terminaron 2025 con un poder adquisitivo equivalente al doble tenían en noviembre de 2023.
De esta forma, este último grupo se consolida como el sector que más aumentó sus ingresos reales en los primeros dos años de la “era Milei”.
Qué pasó con el poder adquisitivo de los argentinos en la “era Milei”
Otro de los puntos que aborda el informe del IARAF es la evolución del ingreso acumulado en los primeros 25 meses de la actual gestión, es decir, entre noviembre de 2023 y diciembre de 2025.
En concreto, los trabajadores privados registrados habrían finalizado 2025 con una pérdida acumulada equivalente a 24 días del ingreso real de noviembre de 2023. En el caso de los trabajadores públicos nacionales, la pérdida acumulada es de 7 ingresos reales, mientras que los trabajadores públicos provinciales habrían terminado el año con una pérdida acumulada de 2,8 salarios del mes de noviembre de 2023.
A la inversa del sector privado, los jubilados (sólo haberes) cerraron 2025 con un aumento real acumulado de 0,8 haberes de noviembre de 2023. Habrían mejorado su ingreso de dos años en casi un haber de noviembre de 2023.
Por el contrario, los jubilados que cobran el haber mínimo más el bono compensatorio habrían perdido el equivalente a 1,4 ingresos reales de noviembre de 2023.
En tanto, los beneficiarios de la AUH habrían finalizado el año con mayor poder adquisitivo acumulado equivalente a 21,3 ingresos reales de noviembre de 2023.
“Mientras los receptores de AUH y los jubilados que cobran haber tuvieron una mejora (significativa en el caso de las AUH), los jubilados con haber mínimo y bono, los trabajadores privados registrados, los empleados públicos provinciales y los nacionales registraron una pérdida acumulada”, comparó Argañaraz.
En síntesis, las mejoras en el poder de compra fueron heterogéneas y no alcanzaron por igual a los distintos niveles de la población: se observaron mejoras para la AUH, cierta estabilidad en el empleo privado y pérdidas significativas en el sector público.
La consultora EcoGo coincide en que el comportamiento de los ingresos es muy dispar. “Los formales, sobre todo los del sector público, muy pisados y por debajo de la inflación, mientras los informales y ‘cuenta propia’ se recuperan en la estadística a pasos sorprendentemente agigantados, aunque desde niveles muy bajos”, señalaron.
Un dato relevante es que el efecto que produce el ajuste rezagado por IPC, tanto es las jubilaciones como en la AUH, es que el poder adquisitivo mejora porque, con una inflación en desaceleración, el impacto en el bolsillo es positivo. El incremento nominal se calcula sobre un un IPC más alto, pero, cuando la variación de los precios acelera, ocurre lo contrario: el aumento en términos nominales resultan insuficientes frente a la suba de precios.
Qué se espera en 2026
En 2026, el IARAF prevé una leve suba real de los haberes jubilatorios y de los ingresos para los titulares de la AUH.
No obstante, el informe advierte que el bono de $ 70.000 no será suficiente para compensar la pérdida real de los ingresos de los adultos mayores que cobran el haber mínimo.
Por el lado del sector público, la restricción presupuestaria continuará limitando los incrementos salariales en términos reales.
En tanto, la evolución de los ingresos en el sector privado dependerá del ritmo de la actividad económica y de la puja distributiva entre trabajadores y empleadores.