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Los gobernadores del Norte Grande llegaron al Consejo Federal de Inversiones con una hoja de ruta bajo el brazo y una lista de urgencias para la Casa Rosada. En la reunión con el ministro del Interior, Diego Santilli, pusieron sobre la mesa reclamos por rutas, trenes, gas natural, energía, aduanas, cabotaje, minería, inversiones y tarifas.
Pero detrás de la agenda técnica también apareció una negociación política más amplia: el Gobierno necesita votos para avanzar con la reforma electoral y eliminar las PASO, mientras varias provincias del bloque buscan respuestas concretas por obras y algún esquema de alivio eléctrico para los meses de calor, tras haber dado media sanción a la modificación de los subsidios al gas en el régimen de Zonas Frías.
El encuentro se realizó en el marco de la 23° Asamblea del Consejo Regional del Norte Grande, con la participación de los mandatarios de Catamarca, Chaco, Corrientes, Formosa, Jujuy, La Rioja, Misiones, Salta, Santiago del Estero y Tucumán. El CFI presentó allí capítulos de la “Hoja de Ruta hacia un Futuro Federal”, una iniciativa que busca ordenar proyectos, prioridades y consensos de desarrollo con una mirada federal.
La reunión no fue solo una foto institucional. También funcionó como una mesa de negociación entre Nación y una región que viene acumulando reclamos por infraestructura, costos logísticos, energía y competitividad pero que ha sido funcional ya a los intereses libertarios. Al menos, la mayor parte de sus miembros.
La diferencia, esta vez, es que los gobernadores buscaron respaldar sus pedidos con un trabajo técnico previo: el CFI viene elaborando una agenda de planificación con proyectos ejecutivos, carteras sectoriales y capítulos vinculados a logística, energía, recursos hídricos, ambiente, economías regionales, complejos industriales, turismo, vivienda, educación, trabajo y salud.
En ese marco, el gobernador de Catamarca y presidente pro témpore del Norte Grande, Raúl Jalil, remarcó el rol del organismo como articulador entre las provincias y la Nación. “El CFI va a ser el canal de diálogo entre los gobernadores y el ministro Santilli para enviar los proyectos al Gobierno nacional”, sostuvo, según el comunicado difundido tras el encuentro.
Santilli no oculta sus deseos de sentarse en esa misma mesa a partir de 2028 por lo que consagrarse como el interlocutor político de LLA con el mapa federal lo posiciona dentro de su propia carrera a la conquista de la Provincia de Buenos Aires.
La logística fue uno de los ejes centrales. La Hoja de Ruta del CFI identifica ese capítulo como una de las áreas más avanzadas, con una Estrategia Federal Logística, planes sectoriales para minería, oil & gas, competitividad portuaria, caminos rurales y una cartera federal de proyectos. En total, el documento consigna 1133 iniciativas logísticas de diverso tipo para reconectar los enclaves productivos con mejor logística, entre obras carreteras, ferroviarias, plataformas, pasos de frontera, infraestructura aérea y fluvio-marítima.
El mandatario salteño Gustavo Sáenz fue quien tradujo ese diagnóstico técnico a una demanda política concreta. Agradeció el trabajo del CFI en una ronda posterior con los periodistas, pero advirtió que es primordial que las provincias necesitan contar con bancos de proyectos para luego conseguir financiamiento.
Asimismo, remarcó que la logística es “un problema central” para el Norte y vinculó ese déficit con las rutas, los trenes, el paso interoceánico, el cabotaje y los trámites aduaneros que encarecen la salida de la producción regional.
“El tema de las rutas no da para más, hay que buscar una solución, y la solución tiene que ser inmediata”, planteó Sáenz. En la misma línea, reclamó que la agenda nacional incorpore los problemas provinciales y no quede concentrada únicamente en las prioridades de la Casa Rosada.
Tarifas y zonas calientes: del reclamo por las compensaciones al gas que no llega al norte
El capítulo energético fue el otro punto fuerte. En el comunicado del CFI, los gobernadores indicaron a Santilli la necesidad de avanzar con la infraestructura para conectar el gas natural al NOA y al NEA. En las declaraciones posteriores, Sáenz advirtió que el Norte volvió a quedar expuesto al riesgo de desabastecimiento, pese a que durante años algunas provincias de la región aportaron gas al resto del país.
Criticó además que se concluyan las obras para reconectar la región con el gas de Vaca Muerta que deberían haberse concluido hace tiempo de no haber sido por las demoras. Le pidió que se dé prioridad a esa obra para evitar más angustia tanto en los sectores industriales como en las zonas residenciales ante la inminencia del frío.
Consultado sobre el pronóstico del ministro de Economía, Luis Caputo, de que en 2027 la política se llevaría puesta a la economía, el mandatario retrucó: “Lo que lo que buscamos aquellos que tenemos algún tipo de responsabilidad en la función pública, es que la gente a la que representamos esté mejor. Así que ojalá que así sea, que se lleve puesto todo, pero que no se lleve puesto a los argentinos, como está sucediendo ahora”.
Jalil, por su parte, relacionó la discusión energética con el desarrollo productivo. La minería, uno de los sectores con mayor proyección en el Norte, necesita gas, electricidad y obras para poder crecer. Por eso, la agenda energética no aparece solo como una discusión tarifaria, sino como una condición para atraer inversiones y sostener cadenas productivas.
Sin embargo, la cuestión tarifaria también sobrevoló la reunión. Varias provincias del bloque miran con atención el impacto que puede tener la modificación del régimen de zonas frías y buscan abrir una negociación con la Secretaría de Energía para obtener algún tipo de compensación durante el verano. En el Norte, el consumo eléctrico se dispara en los meses de mayor temperatura, por lo que algunos gobernadores empujan la idea de una asistencia específica para las llamadas zonas calientes.
Consultado por esa posibilidad, Jalil evitó anticipar una definición, pero reconoció que el tema fue conversado y que los equipos técnicos de las provincias y del CFI empezarán a dialogar con el Gobierno nacional. Esa discusión aparece como uno de los capítulos más sensibles de la negociación, porque cruza el objetivo fiscal de la Casa Rosada con la presión de las provincias por evitar un salto mayor en las facturas eléctricas durante el verano.
Del otro lado de la mesa, Santilli llevó una prioridad política propia: la reforma electoral. Antes de participar del encuentro con los gobernadores, el ministro del Interior ratificó que el Gobierno avanzará con el proyecto enviado al Congreso para eliminar las PASO. El argumento oficial es económico y operativo. Según sostuvo, las primarias le cuestan al país hasta u$s 250 millones y multiplican innecesariamente las instancias de votación.
“La gente no quiere votar tantas veces”, afirmó Santilli al defender la iniciativa. La Casa Rosada busca instalar que la eliminación de las PASO permitiría reducir costos, ordenar el calendario electoral y simplificar el sistema. Pero para aprobar la reforma necesita apoyo legislativo, y allí los gobernadores vuelven a ocupar un lugar clave.
Ese cruce de intereses le dio otro espesor a la reunión. El Gobierno necesita sostener puentes con mandatarios que tienen influencia sobre bloques y legisladores nacionales. A la vez, los gobernadores buscan transformar ese margen de negociación en respuestas para sus provincias: obras, energía, rutas, gas, tarifas, financiamiento y reglas que mejoren la competitividad regional.
Sáenz dejó planteado ese contraste con claridad. Dijo que entiende que el Gobierno nacional tenga apuro con temas como la modificación de la ley electoral, pero advirtió que no cree que esos sean los problemas que la gente espera que se resuelvan, “sobre todo en el norte”. Para el salteño, la prioridad pasa por la microeconomía: consumo, pymes, empresas, empleo e inversiones.
En el fondo, la reunión mostró dos agendas que empiezan a cruzarse. La Casa Rosada quiere acelerar una reforma política que considera clave para ordenar el calendario electoral, en tiempo de descuento ante la posibilidad que algunos de esos mismos interlocutores definan adelantar los comicios a partir de marzo del año que viene.
El Norte Grande, en cambio, busca usar su peso territorial y legislativo para instalar una agenda de desarrollo: logística, energía, gas, infraestructura y alivio tarifario. Acusan dos años en los que algunas de esas provincias buscaron mantener la buena sintonía con la gestión libertaria y presionan a sabiendas que el Gobierno se encuentra en un momento de necesidad.
El CFI aparece así como algo más que un ámbito técnico. las provincias buscan consolidarlo de cara a esta nueva etapa, como una mesa de negociación federal donde los gobernadores ordenen sus reclamos, les den forma de proyectos y los lleven a Nación con mayor capacidad de presión. Aunque es sabido que la Casa Rosada no se desvive por las plataformas tradicionales.
Para Santilli, el desafío será administrar ese intercambio sin perder de vista la urgencia legislativa del oficialismo donde apostó jugar.