La senadora de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, activó este miércoles una reunión clave con jefes de bloque para evaluar las modificaciones que piden los aliados en pos de garantizar los votos de la reforma laboral, en la recta final de las negociaciones.

“Estuvimos en un diálogo muy abierto con los bloques con los que hemos reunido 44 voluntades y estamos trabajando. Tenemos un acuerdo bastante consolidado que se conocerá en el momento oportuno, pero realmente el trabajo en equipo se está logrando bien, con grandes avances“, dijo la exministra de Seguridad a la salida del cónclave.

Desde el entorno oficialista aseguran que la jefa de los senadores libertarios mantiene este tipo de encuentros con asesores y sus pares todos los días, mientras se lleva adelante la comisión técnica con la abogada laboralista Josefina Tajes para coordinar los consensos.

Pero esta semana puntualmente ya comenzaron las reuniones de bloque para tomar postura de cara a los proyectos de las sesiones extraordinarias. El más decisivo para el oficialismo es la Unión Cívica Radical (UCR), que junta 10 bancas de las 16 que necesita buscar LLA para alcanzar la mayoría.

La bancada que conduce Eduardo Vischi se reunió a la noche del martes y definió una predisposición mayoritariamente a favor. Allí descargan influencia los gobernadores Alfredo Cornejo (Mendoza), Juan Pablo Valdés (Corrientes), Maximiliano Pullaro (Santa Fe) y Leandro Zdero (Chaco), además de los jugadores “sin tierra”: Maximiliano Abad, Daniel Kroneberger y Flavio Fama, que suelen ser los duros con LLA.

El senador nacional por Corrientes y jefe de bloque radical, Eduardo Vischi.

Con la hoja de ruta definida, el correntino radical fue el anfitrión de la cumbre de este miércoles con la exministra de Seguridad, la cual comenzó cerca de las 15 en la oficina central de la UCR y también incluyó presencias de los oficialismos provinciales, con Carlos “Camau” Espínola (Corrientes), Flavia Royón (Salta), Natalia Gadano (Santa Cruz), y Carlos Arce (Misiones). Del PRO no fue nadie, porque el jefe de bloque Martín Goerling no pudo asistir.

Bullrich tiene como antecedente una jugada alternativa si no consigue unificar las voluntades del radicalismo: acudir al quiebre del interbloque Unión por la Patria. La senadora de Jujuy, Carolina Moisés, cercana al mandatario salteño Gustavo Sáenz, y el catamarqueño de Raúl Jalil, Guillermo Andrada, son los fusibles que, ante la necesidad, podrían acudir al rescate.

Como contó este medio, cuando se debatió el capítulo II del Presupuesto 2026, estos senadores que conforman un pequeño bloque no-K llamado Convicción Federal se postularon como “garantía”, según las propias palabras de Moisés, para compensar las bajas de la UCR.

Según informaron fuentes del Congreso, la idea era poner sobre la mesa los pedidos definitivos para el proyecto de modernización laboral. Los planteos van desde los cuestionamientos del capítulo fiscal y el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), a determinaciones concretas por la eliminación de la obligatoriedad de las cuotas sindicales.

Si bien desde el oficialismo parlamentario se mostraron más flexibles a tomar en cuenta los cambios propuestos, en la Casa Rosada no dan luz verde del todo: sobre el planteo puntual de los gobernadores por la baja de los recursos coparticipables que implicaría la reducción de las alícuotas del impuesto a las Ganancias, una fuente de la Mesa Política le dijo a El Cronista que todavía no han tomado una decisión, pero tienden a la negativa.

“Es un tema que está en manos del Poder Ejecutivo. Por supuesto que los senadores miran que es importante que las provincias tengan sus recursos, pero todavía no se ha resuelto y está en discusión”, reconoció Bullrich este miércoles. La senadora forma parte de la mesa de la Casa Rosada, que se reunió para debatir este tema el lunes pasado.

La Mesa Política y el ministro de Economía, Luis Caputo, reunidos por las reformas de extraordinarias

El argumento principal del Gobierno es que la pérdida que podrían afrontar las provincias se vería contrarrestada con el aumento que conllevaría la formalidad del empleo que promueve la Reforma Laboral, aunque tampoco hay estimaciones específicas de cuánto impactaría en el sistema.

Yo creo que tiene que haber alguna alternativa, así como se plantea la posibilidad, en nuestro caso, de algunas diferenciaciones con respecto a las empresas grandes, medianas y chicas. De todos modos, lo que estamos viendo es que hay una actitud de colaborar”, dijo a su turno en diálogo con la prensa el jefe radical.

Lo que sí es una carta de negociación clave es que el poder para decidir cuándo impactarán las medidas fiscales la tendría el ministro de Economía, Luis Caputo, ya que en el dictamen de diciembre incorporaron un artículo que especifica que el Palacio de Hacienda las pondrá en vigencia y no la sanción inmediata.

NA

Sobre la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), que se financiaría por el aporte del 3% obligatorio que hoy los empleadores destinan a la seguridad social para tener un ahorro asegurado a la hora de pagar las indemnizaciones, los cuestionamientos abordan el potencial desfinanciamiento de la seguridad social.

Fuentes del Ejecutivo lo descartan de cuajo: “Si Economía dispuso que el Estado puede hacer el esfuerzo, es porque se puede”, aseguran. Además, funcionarios de alto rango descartaron ante El Cronista que vaya a afectar a las jubilaciones.

Este es un punto que ponen foco los santacruceños, Natalia Gadano y José María Carambia, dos senadores esquivos que plantearon “casi una ley nueva”, según contaron fuentes del Congreso. “El FAL es una locura como está planteado. Debe ser la cuenta a nombre de los trabajadores, no de la empresa“, aseguraron fuentes del sector.