En esta noticia
Junio estuvo marcado por la mayor suba mensual del dólar oficial desde octubre del año pasado y la pregunta volvió a instalarse entre empresas, inversores y operadores financieros: ¿puede complicarse el mercado cambiario durante el segundo semestre?
La respuesta de la consultora Suramericana Visión, fundada por el exministro de Economía Martín Guzmán, es -al menos- prudente.
Aunque reconoce que el escenario presenta nuevas tensiones, descarta, al menos por ahora, un cuadro de crisis abierta.
“En las próximas semanas puede haber cierta volatilidad, aunque no vemos presiones desestabilizantes para el mercado cambiario”, señala el exministro de Economía en su editorial.
El diagnóstico coincide en buena medida con otro trabajo difundido por la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia.
Ambos identifican un cambio importante en el funcionamiento de la plaza de cambios: el agro dejó de ser la única variable relevante para explicar la oferta de dólares y comenzaron a pesar cada vez más otras fuentes de divisas, como el financiamiento privado en moneda extranjera y las emisiones de deuda corporativa.
Qué explica la suba del dólar
En junio el dólar oficial avanzó un 4,7%, tocando un techo nominal de $1.477,23. La explicación más inmediata para el mercado fue la menor liquidación del complejo agroexportador, una vez superado el pico estacional de la cosecha gruesa.
Pero el Banco Provincia advierte que ese factor, por sí solo, no alcanza para explicar todo el movimiento.
El informe muestra que la oferta semanal de divisas del agro cayó desde unos u$s 700 millones promedio en mayo a menos de u$s 500 millones en junio, lo que implicó una reducción de alrededor de u$s 900 millones entre ambos meses.
Pero en paralelo, el Banco Central también moderó fuertemente sus compras de dólares, adquiriendo u$s 1.250 millones en junio frente a los u$s 2.600 millones registrados en mayo. Dado que el retroceso en las compras de la autoridad monetaria (u$s 1.350 millones menos) superó a la caída en las ventas del campo (u$s 900 millones menos), la demanda neta de dólares del sector privado en el mercado de cambios en realidad se incrementó en u$s 400 millones en el mes, forzando la suba del billete.
Las colocaciones para diciembre de 2026 ya se pactan a una TNA del 23%, cotizando en torno a los $1.652 por dólar.
La otra fuente de dólares que empezó a frenarse
Uno de los datos menos visibles analizados por el Banco Provincia aparece en el mercado de capitales. Las emisiones de Obligaciones Negociables (ONs) y el financiamiento en dólares para empresas y provincias pasaron de u$s 3.600 millones en abril a u$s 2.600 millones en mayo, desplomándose a apenas u$s 1.400 millones en junio.
La reducción obedeció principalmente a una fuerte caída del 65% en las colocaciones a residentes locales (u$s -700 millones) y se concentró en dos focos:
- Energía: Las empresas energéticas disminuyeron u$s 600 millones sus nuevas emisiones respecto del mes anterior (pasando de u$s 900 millones a u$s 300 millones).
- Provincias: Los Estados subnacionales, que habían colocado u$s 500 millones en mayo, directamente no salieron a licitar durante junio.
La desaceleración del crédito privado en dólares secó una vía alternativa de ingresos que venía apuntalando el balance del BCRA, aumentando la presión sobre el tipo de cambio.
Qué mira hoy el mercado
Los dos informes coinciden en que el frente cambiario depende de múltiples variables operando en simultáneo. En el plano financiero, Suramericana detecta un cambio de comportamiento oficial: el Banco Central incrementó su nivel de intervención tanto en el mercado de futuros (Rofex) como en el de bonos dollar-linked para contener la volatilidad.
El trabajo de la consultora detalla que el pasado jueves se negoció un volumen récord de 3 millones de contratos de futuros, el registro diario más alto desde mayo de 2025, con un interés abierto en ascenso.
Un dato que el mercado sigue de cerca es la brecha de tasas implícitas: mientras el contrato de fin de junio operó a una TNA del 9,9% por la presencia oficial, las colocaciones para diciembre de 2026 ya se pactan a una TNA del 23%, cotizando en torno a los $1.652 por dólar.
Por qué no esperan una crisis cambiaria
Pese a estas señales de tensión en los flujos, Suramericana considera que todavía existen anclas operativas y políticas que contienen el riesgo de una desestabilización generalizada.
Entre ellas, la consultora destaca la expectativa de que el Tesoro Nacional logre refinanciar con éxito los importantes vencimientos de deuda en pesos previstos para julio.
Según el reporte firmado por el equipo que lideran Guzmán, Guillermo Hang y Ramiro Tosi, de concretarse el rollover se contribuirá “a sostener la estabilidad financiera, reducir eventuales tensiones cambiarias y favorecer que la inflación permanezca contenida”. A su vez, recuerdan que el dólar oficial continúa un 17,9% por debajo del techo de la banda de flotación dispuesto por el esquema macroeconómico.
El desafío sigue siendo estructural
El problema de fondo, advierten ambos informes, radica en el balance de los stocks de la economía. El Banco Provincia recuerda que, aunque las reservas brutas crecieron u$s 6.000 millones en el primer semestre (alcanzando los u$s 47.000 millones), el cociente de reservas sobre el PBI se ubica en apenas un 7%. Es el nivel más bajo de toda la región.
Cumplir con la meta sugerida por el FMI implicaría sumar u$s 50.000 millones en los próximos dos años y medio para alcanzar la media de América Latina (14,6% del PBI).
Por su parte, Suramericana advierte un indicador de máxima alerta: la Posición de Inversión Internacional Neta se deterioró notablemente hasta los u$s 26.244 millones, su menor registro desde el primer trimestre de 2018.
Este proceso, gatillado por un fuerte aumento del endeudamiento externo bruto (que roza el máximo de la década con u$s 174.579 millones), eleva la fragilidad estructural de la economía en un contexto donde el crecimiento real del 2,3% del PBI está fuertemente concentrado en solo tres sectores (agro, minería y finanzas), mientras la industria urbana y el comercio siguen en terreno negativo.
Si la economía tiene nuevos flujos de dólares que eran impensados tiempo atrás, aún existen riesgos concretos, pero los especialistas creen que son, al menos, a mediano plazo. Puede haber tensión, pero todo parece indicar que, el riesgo de una corrida, es menor.