

América Latina sufrirá este año una caída de 5,3%, la peor de su historia, según proyecciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), debido a la pandemia del coronavirus y su impacto en la economía.
Para América del Sur, se prevé una caída del 5,2%. Algunos países de esta subregión son muy afectados por la caída de la actividad en China, que es un importante mercado para sus exportaciones de bienes.
En ese sentido, la Cepal pronostica que la Argentina caerá 6,5% y sufrirá una de las peores recesiones de Sudamérica, sólo superada por la de Venezuela, que será de 18%, y empatada por la vaticinada para Ecuador.

Menos afectadas serán las economías de Brasil (-5,2%), Chile, Uruguay, Perú (-4% cada uno), Bolivia (-3%), Colombia (2-6%) y Paraguay (-1,5%). México, por su parte, también caerá 6,5%.
Exportaciones
En cuanto al comercio exterior, la Cepal resaltó el desplome que sufrirá el volumen de mercancías intercambiadas en términos globales y señaló que las exportaciones latinoamericanas caerían, ponderando precio y volumen, un 14,8% en 2020. Los mayores impactos se darán en los países de América del Sur.
Ante el nuevo panorama económico en los principales socios de la región y una acentuación del desplome de los precios de exportación, proyectó una disminución de los precios del 8,8% y una contracción del volumen del 6%, explicada principalmente por una agudización de la contracción de la demanda mundial.

"Se prevé que, en promedio, los bajos precios se prolonguen en el tiempo, incluso para productos que no habían experimentado bajas. Por ejemplo, las cotizaciones de los precios de los productos agrícolas que no habían caído tanto como el petróleo y los metales en las últimas semanas han comenzado a disminuir, debido a la contracción de la demanda", señaló la Cepal.
Y agregó: "Los precios de la soja, el maíz y el trigo experimentaron disminuciones de hasta un 4%, y los futuros para el segundo trimestre han comenzado a deteriorarse."
Las exportaciones regionales a China serían las que más disminuirían en 2020 (24,4%), lo que según el estudio afectaría especialmente "a los productos con eslabonamientos hacia adelante en las cadenas de valor" en el gigante asiático (mineral de hierro, mineral de cobre, zinc, aluminio, soja, aceite de soja, entre otros).
"Los países más expuestos son la Argentina, el Brasil, Chile y Perú, los mayores exportadores de la región de esos productos a China", indicó Cepal.
Pobreza y desempleo
La tasa de desempleo se ubicaría en torno al 11,5%, un aumento de 3,4 puntos porcentuales respecto al nivel de 2019 (8,1%).
Así, el número de desempleados de la región llegaría a 37,7 millones, lo que implicaría un aumento cercano a 11,6 millones con respecto al nivel de 2019 (26,1 millones de desempleados).
Estas proyecciones suponen que el número de ocupados caería cerca del 2,4% con respecto al nivel de 2019.
Los países del Caribe sufrirían una caída mayor debido a que, en muchos de ellos, el sector del turismo es fuente de más del 50% del empleo.
En ese contexto, la tasa de pobreza en Latinoamérica aumentaría 4,4 puntos porcentuales durante 2020, al pasar del 30,3% al 34,7%, lo que significa un incremento de 28,7 millones de personas en esta situación.

Por su parte, la pobreza extrema crecería 2,5 puntos porcentuales, pasando del 11,0% al 13,5%, lo que representa un incremento de 16 millones de personas.
Después de la pandemia
En ese sentido, la Cepal proyecta que cuando se supere la pandemia la economía mundial no volverá a la normalidad y considera que el proceso de globalización se reconfigurará en una regionalización del comercio.
"Habrá una mayor necesidad a ser más resilientes en las redes de producción. Vemos una regionalización del comercio mundial, en torno a tres regiones principales: Europa, América del Norte y el este de Asia", indicó.
Así, la Cepal propone que los países latinoamericanos deberían fortalecer sus vínculos a partir de una intensificación del proteccionismo para fortalecer las capacidades productivas.
"En este contexto, adquiere una relevancia renovada la adopción de políticas industriales que permitan a la región fortalecer sus capacidades productivas y generar nuevas capacidades en sectores estratégicos", sostuvo.
Y agregó: "Tenemos que intensificar la fortaleza del comercio regional, para incidir en la economía mundial debemos avanzar hacia una mayor integración productiva y comercial."













