Falta poco más de un año y medio para los próximos comicios en Argentina y la política ya piensa en clave electoral. Poco a poco, actores de peso se reacomodan de cara al 2027, mientras el oficialismo se prepara para sostener a Javier Milei en el poder con un cambio de reglas a través de la reforma electoral que el oficialismo llevará al Congreso.
Desde la reaparición progresiva de Mauricio Macri en la arena pública, con declaraciones clave y reuniones que alimentan el rumor de una nueva candidatura presidencial, hasta la expansión de Axel Kicillof, que esta semana desembarcó en Córdoba pensando en un armado federal, la esfera política ya proyecta para las urnas.
Esto ocurre en un momento de fuerte erosión de la confianza en el Gobierno, dato que muestra el último índice de la Universidad Di Tella: en abril, la fe en Milei y su gestión cayó un 12,1% respecto al mes previo.
La caída del apoyo al oficialismo también se refleja en las encuestas, con Milei a la baja en la mayoría de ellas a raíz del caso Adorni y un escenario económico que no levanta cabeza, con consumo planchado y mayor preocupación por el desempleo y la corrupción.
Así, se profundiza la incomodidad de la sociedad y surgen inquietudes en torno a la posibilidad de nuevas fuerzas que puedan canalizar el descontento generalizado con el aparato político, misma arma que llevó a Milei al poder.
Esto mismo muestra la última encuesta realizada por la consultora Reale Dalla Torre (RDT), la cual deja en evidencia que la sociedad reclama alternativas, pero estas aún no tienen nombre y apellido, mucho menos partido político.
En este sentido, tanto el peronismo como el PRO comienzan a reinventarse de a poco en busca de captar electores por fuera de su mainstream. Mientras tanto, ¿cómo se posiciona el Gobierno?
Contradicción: la confianza en la gestión cae, pero Milei igualmente gana de cara a 2027
La última encuesta de RDT, realizada entre el 19 y 29 de abril sobre 1203 casos efectivos a nivel nacional, revela una notable contradicción: mientras la intención de voto de Javier Milei aumenta, la desaprobación de su gestión y el pesimismo económico también crecen.
Es que, en abril, la intención de voto del Presidente trepó más de cinco puntos mes a mes: de 26,7% a 31,8%. Al mismo tiempo, la desaprobación de su gestión pasó del 48,2% al 52,2%, y el pesimismo sobre la situación económica del país para el año próximo saltó del 45,1% al 52,1%.
La explicación que ofrece la propia consultora es directa: el crecimiento electoral de Milei “no viene de la aprobación sino de la falta de alternativa opositora consolidada”. Dicho de otro modo, el oficialismo capitaliza la indefinición del electorado mejor que cualquier otro espacio.
En esta línea, otro dato relevante es que el segmento de indecisos —el “no sabe”— se desplomó del 23,5% al 12,9% en apenas un mes. De quienes se definen, la mayoría va al rechazo, sin embargo, Milei captura los votos de los que se definen a su favor con mayor eficiencia que toda la oposición junta.
Un techo que se insinúa
La paradoja tiene, sin embargo, un límite. Con imagen negativa (51,3%), desaprobación de gestión (52,2%) y pesimismo prospectivo (52,1%) todos por encima del umbral del 51%, el oficialismo enfrenta una barrera estructural que los propios datos sugieren difícil de perforar sin mejoras concretas en la economía cotidiana.
Las preocupaciones ciudadanas que dominan la encuesta son elocuentes: el 58,2% de los consultados señala que “no le alcanza el dinero” como principal problema, y el aumento de tarifas de servicios públicos irrumpió en abril como la cuarta preocupación del ranking —con 36,7%—, superando incluso a la inflación.
RDT lo plantea con precisión: “Con menos indecisos disponibles, el oficialismo consolida su base, pero enfrenta mayores dificultades para expandirse”.
La “marca K” como salvavidas del oficialismo
En los escenarios de segunda vuelta, la encuesta expone con claridad el valor que tiene para Milei enfrentarse a un candidato identificado con el kirchnerismo.
Es que, en un balotaje contra Axel Kicillof, el Presidente lidera 38,2% a 33,8%, una diferencia de 4,4 puntos. Sin embargo, contra un candidato nuevo del peronismo sin esa marca, la ventaja se reduce a apenas 0,8 puntos —36% contra 35,2%—, lo que configura un empate técnico dentro del margen de error del estudio.
La lectura es contundente: hay un bloque de votantes que, frente a Kicillof, prefiere abstenerse o votar en blanco antes que apoyar a un candidato asociado al kirchnerismo. Ese mismo bloque, ante una cara nueva del peronismo, estaría dispuesto a votar oposición.
“Sin la barrera kirchnerista, los votantes que con Kicillof se abstenían estarían dispuestos a votar oposición”, marca RDT en este sentido.
Sin embargo, este candidato “peronista no K” aún no tiene cara: “Por ahora, no aparece ningún opositor en condiciones de capitalizar con nitidez el malhumor de una porción relevante de la sociedad”, insiste el informe.
Este punto es clave para Milei, ya que le da aire y lo mantiene por encima de todos sus rivales en cuanto a intención de voto.
Así, y dado que la imagen del oficialismo fue siempre fluctuante, la consultora cree que “si en un plazo razonable los sectores hoy más dinámicos —energía, agro y minería— logran derramar sobre la economía cotidiana, el Gobierno todavía podría recuperar margen para mejorar sus chances de reelección”
El enigma del “peronismo sin marca K”: ¿Macri o Kicillof?
Ahí aparece la pregunta que empieza a rondar los pasillos políticos: ¿quién puede encarnar esa figura? Axel Kicillof, que busca ampliar su armado federal con visitas al interior del país, es el único dirigente del ranking que mejoró su imagen neta en el último mes, al pasar de -20,9 a -18,8 puntos.
Sin embargo, su asociación con el kirchnerismo, según muestra el escenario de balotaje, le pone un techo claro frente al electorado moderado.
Del otro lado, Mauricio Macri, que mantiene reuniones con referentes de centroderecha y comienza a surgir como posible candidato del PRO en 2027, podría aspirar a capitalizar ese espacio de “oposición sin marca K”.
Sin embargo, los datos de la encuesta son contundentes en su contra: Macri registra la peor imagen neta del ranking con -42,8 puntos, en lo que la consultora describe como su “piso histórico”.
El 65,1% de los encuestados tiene una imagen negativa del expresidente. ¿Puede alguien con ese nivel de rechazo encarnar el reclamo de renovación que muestran los datos? La encuesta no lo dice, pero los números lo ponen en duda.
Por ahora, el espacio que los datos de RDT identifican como decisivo —el del votante opositor que rechaza al kirchnerismo pero que tampoco acompaña al oficialismo— sigue huérfano de un liderazgo que lo convoque con claridad.
“Por ahora, no aparece ningún opositor en condiciones de capitalizar con nitidez el malhumor de una porción relevante de la sociedad”, concluye el informe en este sentido.