Mientras el calendario electoral aún no está sellado, el Gobierno monitorea de cerca el reordenamiento de la oposición con la mirada puesta en las elecciones 2027. En ese marco, Axel Kicillof acelera la construcción de su armado político nacional con el objetivo de frustrar los planes de reelección de Javier Milei.
De cara al escenario electoral, el Presidente ratificó su confianza en la ciudadanía y aseguró que un triunfo en las urnas resultará clave para imprimirle mayor velocidad a su plan de reformas económicas. “Estoy supertranquilo. No veo a los argentinos votando para atrás”, aseguró en una entrevista por Radio Mitre.
En simultáneo, el gobernador bonaerense salió a robustecer su proyecto nacional mediante una gira que incluye provincias opositoras y aliadas, con el objetivo de darle volumen a su estructura política antes de la definición de candidaturas.
Sin embargo, hace algunas semanas una figura del oficialismo comenzó a mostrar movimientos que podrían reconfigurar el tablero político. De forma cada vez más explícita, Patricia Bullrich empezó a plantear la posibilidad de anotarse en la carrera por el sillón de Rivadavia al asegurar que está “preparada” para ser presidenta.
En este contexto, un relevamiento nacional de la consultora CB Global Data proyectó dos escenarios de balotaje: un cara a cara entre Milei y Kicillof, y una segunda variante que midió un potencial cruce entre Bullrich y el mandatario provincial.
Midieron a Milei y Bullrich contra Kicillof en un posible balotaje: quién sacó la mayor ventaja
Entre el 21 y el 25 de octubre, la firma hizo un relevamiento online de 1151 casos a nivel país con +/- 2,9% de margen de error. De acuerdo con el sondeo, tanto el Presidente como Bullrich se imponen a Kicillof en una hipotética segunda vuelta, aunque la diferencia entre Milei y el gobernador bonaerense es de apenas 2,4 puntos.
Sin embargo, el estudio reflejó una diferencia marcada: mientras que Milei supera de forma ajustada al referente opositor, Bullrich cosecharía una mayor ventaja frente al actual gobernador.
Los números del sondeo mostraron que, en un eventual enfrentamiento entre Milei y Kicillof, el presidente alcanza el 43% de las preferencias frente a un 40,6% del mandatario bonaerense. El cuadro se completó con un 8,6% de votos en blanco o nulos y un 7,8% de indecisos.
La segunda simulación altera el panorama al ubicar a Bullrich en lugar de Milei, donde logra estirar la ventaja frente a la oposición. En los resultados, la senadora obtiene el 47,3% y Kicillof el 40,1%, lo que deja una diferencia significativa de 7,2 puntos (casi el triple del margen conseguido por el mandatario).
De esta forma, la expresidenta del PRO sacaría una ventaja de 4,8 puntos porcentuales al jefe de Estado en sus respectivos cruces con el gobernador. Por su parte, el voto en blanco o nulo llega al 5,7%, mientras que los indecisos reúnen el 6,9%.
Intención de voto
Cuando la consultora preguntó qué ocurriría si las elecciones presidenciales fueran mañana, Milei aparece primero con 27,1% de intención de voto y supera por 10,6 puntos porcentuales a Kicillof, que obtuvo 16,5%. Más atrás se ubica un eventual candidato respaldado por Cristina Kirchner, que reúne el 12,1%.
El mapa de adhesiones se completa con Patricia Bullrich, con el 8,5%, y la referente de la izquierda, Myriam Bregman, con el 7,3%, mientras que otras opciones minoritarias se reparten el resto de las preferencias. Por su parte, la porción de indecisos se ubicó en el 14,4%.
Se trata de un dato relevante: junto a quienes eligen el voto en blanco (3,5%), ambos grupos suman 17,9% de la muestra, más que lo que obtuvo Kicillof, por lo que podrían jugar un rol decisivo en los comicios de 2027.
Asimismo, llama la atención el contraste de Bullrich. Con 8,5%, está cuarta en el escenario de primera vuelta, pero, en un balotaje contra Kicillof, su medición alcanza 47,3%.
Cambio de gobierno vs. continuidad
Más allá de los nombres propios, el estudio indagó sobre la orientación general del electorado para las próximas presidenciales.
Según el informe, un 57,5% de los encuestados afirmó preferir un cambio de rumbo político, mientras que un 33,8% se inclinó por la continuidad del actual Gobierno. En tanto, un 8,7% de la muestra señaló que aún no tiene una postura definida al respecto.
En definitiva, los datos exponen una clara paradoja del escenario actual: si bien la demanda social de cambio supera holgadamente el deseo de continuidad, la marcada dispersión de las preferencias opositoras dificulta que ese deseo de cambio se traduzca en una ventaja clara para un único candidato.