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La producción de petróleo en la Argentina acaba de marcar un nuevo récord histórico impulsada por Vaca Muerta, las exportaciones energéticas siguen creciendo y el país se robustece como exportador neto de crudo. Sin embargo, un banco advierte que ese escenario podría no traducirse necesariamente en más dólares para la economía durante el segundo semestre.
El motivo no está en la producción, sino en el precio.
Según el último informe de Research de Banco Supervielle, la fuerte caída que registró el petróleo durante las últimas semanas, luego del acuerdo entre Estados Unidos e Irán y la descompresión del conflicto en Medio Oriente, modifica parte del escenario que el mercado esperaba para la segunda mitad del año.
Y esa modificación podría tener consecuencias que van mucho más allá del sector energético.
La entidad sostiene que un menor precio del crudo puede reducir el ingreso de divisas comerciales, generar mayores expectativas de depreciación del peso y, como consecuencia, llevar a una suba gradual de las tasas de interés hacia fin de año.
La nueva variable que empieza a mirar el mercado
Supervielle plantea que Argentina ya se convirtió en un exportador neto de petróleo y que, por esa razón, el precio internacional del barril adquiere una importancia creciente para explicar la dinámica cambiaria.
“Un menor precio significa menos saldo comercial y, por tanto, menos oferta de dólares para nuestro país”, resume el informe al analizar la relación entre la evolución del WTI y el tipo de cambio nominal argentino.
La entidad incluso presenta una comparación entre ambas variables y sostiene que comienza a observarse una correlación inversa: cuando cae el petróleo, aumenta la presión sobre el dólar local.
No se trata de afirmar que el precio del crudo determine por sí solo el comportamiento cambiario, sino de señalar que pasó a integrar el conjunto de variables que hoy siguen los analistas junto con la liquidación del agro, el financiamiento privado y la acumulación de reservas.
Si el mercado comienza a proyectar un tipo de cambio más alto hacia adelante, las tasas tienden a acompañar ese movimiento.
Más producción, pero un precio más bajo
La paradoja aparece con claridad cuando se observan los datos de producción. Según cifras oficiales recopiladas por el banco, entre enero y mayo de 2026 la producción petrolera alcanzó un 17% más que en igual período del año pasado y el mayor registro de la serie presentada en el informe.
A eso se suma el fuerte crecimiento de Vaca Muerta. Datos citados por Wise Capital muestran que en mayo la producción nacional superó por primera vez los 903.700 barriles diarios, con la formación neuquina aportando cerca del 69% del petróleo argentino.
Las exportaciones de combustibles y energía alcanzaron u$s 1.745 millones durante ese mes, un incremento interanual del 167%, mientras que en los primeros cinco meses del año acumularon u$s 6.182 millones.
Es decir, la Argentina produce y exporta mucho más petróleo que hace apenas unos años, pero eso no garantiza mayores ingresos si el precio internacional baja.
El banco recuerda que, durante la guerra en Medio Oriente, el petróleo impulsó una mejora en las proyecciones de balanza comercial para 2026.
Sin embargo, esa situación comenzó a revertirse rápidamente porque el crudo “prácticamente devolvió todo lo que había subido durante la guerra”.
Cómo impactaría sobre el dólar
El informe sostiene que un menor precio del petróleo implica un deterioro del saldo comercial energético. Si ingresan menos dólares por exportaciones, disminuye una de las fuentes de oferta de divisas de la economía.
Ese fenómeno se produce, además, en un momento en que también empiezan a moderarse otros factores que habían fortalecido el frente externo. Entre ellos, la entidad menciona el ajuste reciente en los precios internacionales de algunos commodities agrícolas y el final de la etapa más intensa de liquidación de la cosecha gruesa.
Por qué podrían subir las tasas
Supervielle explica que una parte importante de la tasa de interés en pesos refleja la expectativa de depreciación de la moneda.
Si el mercado comienza a proyectar un tipo de cambio más alto hacia adelante, ese componente aumenta y las tasas tienden a acompañar ese movimiento.
“En la medida en que se consolide la idea de que el tipo de cambio podría ir a un valor más alto del que se esperaba previamente, la tasa de interés podría comenzar a subir”, señala el informe. “En nuestras proyecciones esperamos una leve suba en la tasa hacia fin de año”.
La entidad incluso descompone la tasa local y estima que cerca del 60% de la tasa en pesos responde justamente a la depreciación esperada del tipo de cambio, mientras que el riesgo país explica aproximadamente el 17% y la tasa internacional alrededor del 23%.
Aunque el riesgo país esté a la baja, si hay más presión bancaria las tasas podrían mantenerse o incrementarse.
Qué espera el banco para el segundo semestre
Pese a esa advertencia, Supervielle no proyecta un escenario de descontrol cambiario.
En ese sentido, el informe coincide con lo anticipado por Suramericana, la consultora que conduce Martín Guzmán que predijo mayor presión cambiaria, pero no descontrol ni riesgo de corrida.
Para julio espera que el tipo de cambio continúe moviéndose dentro de la banda de flotación vigente y proyecta una inflación mensual cercana al 1,8%, un dólar promedio de $1.497 y una tasa TAMAR privada del orden del 23%.
Hacia diciembre, en cambio, sus proyecciones contemplan un dólar promedio de $1.777 y una tasa TAMAR del 26%, reflejando justamente esa expectativa de una moderada recomposición del costo del dinero durante el segundo semestre.